Ante las presiones internas generadas por un año de confinamiento, los gobiernos de la región deben enfrentar también el creciente problema de migración en sus fronteras, cuyo nuevo detonante para Centroamérica es la expectativa por una aparente mayor apertura del Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en medio de la crisis de empleo que se vive.

En ese escenario se prevé la mayor migración que se haya visto en los últimos lustros de miles de personas hacia EU, quienes no tendrán cabida en esa nación, y lamentablemente al igual que lo vivimos en la era de Donald Trump, se quedarán “atrapados” en los límites de México.

El ex mandatario y magnate hizo de la condición de raza y de la migración un tema de campaña y de gobierno, que exacerbó la raíz profunda de intolerancia y odio en aquella sociedad.

En su toma de posesión Joe Biden quiso enviar mensajes domésticos diferentes, hacer contraste y obrar con símbolos como gusta a la sociedad de EU, e invitó a  Jennifer López a ser parte de la ceremonia que para algunos pudo significar una muestra de apertura hacia Latinoamérica.

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Lo cierto es que en el inicio del gobierno, Biden ha insistido en enviar mensajes al interior de EU, hacer la diferencia con su antecesor y seguir los pasos de Barack Obama, todo ello para que los ciudadanos estadunidenses registren con claridad que se acabó la etapa de cuatro años de Trump.

La migración fue uno de los primeros temas que abordó Biden como mandatario, con acciones de gobierno bienvenidas, por ejemplo, en el caso del asilo ha recibido 25 mil solicitudes.

Con los dreamers mostró clara apertura, obteniendo en el Congreso aprobación de un proyecto de ley que ofrece estatus legal a unos 2 millones de jóvenes. También ampliar significativamente la cantidad de trabajadores agrícolas estacionales autorizados a ingresar a EEUU y trabajar legalmente.

Sin embargo son acciones que por si solas no se pueden aplicar, pues se requiere apoyo legislativo en el Senado y ahí será complicado obtenerlo en los siguientes meses, en medio de la política estadounidense.

Los discursos de Biden y una audiencia ávida de buenas nuevas, exaltaron las expectativas de miles que desde entonces emprendieron un nuevo ciclo hacia el sueño americano, forzados por las condiciones que se viven en sus países.

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Mexicanos y centroamericanos han hecho maletas y han cargado ilusiones para emprender el trayecto a la frontera norte de nuestra nación. En muchos casos no han podido siquiera pasar el límite sur de México. Nuestros connacionales deben ser muy cautos en sus expectativas.

Una reforma migratoria no se realiza en los primeros 80 días de un gobierno que tiene tantos clausulados en el tema. Pero no se debe desdeñar el cambio de enfoque migratorio. La esperanza se cifra en obtener ciudadanía para 11 millones de indocumentados, visas de trabajo y flexibilidad en otras normas.

Al momento, esta es la fotografía: cientos o miles de niños separados de sus padres en la frontera, otros impedidos de avanzar en los límites hacia otra nación, sin que a pesar de ello se descarte que, paradójicamente,  el escenario es más promisorio que el de hace unos meses. Con todo,  en marzo el promedio diario de detenciones fue superior a las 4 mil.

El cierre de fronteras y la cancelación de viajes por la pandemia frenaron la migración a nivel mundial. De acuerdo con el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, dos terceras partes de todos los migrantes internacionales viven ahora en sólo 20 países.

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Estados Unidos fue el destino principal de estas personas con 51 millones de migrantes – una cifra que equivale al 18% del total mundial-, seguido por Alemania con unos 16 millones. La India con 18 millones de personas viviendo fuera de su país de nacimiento encabeza la lista de naciones migrantes, en tanto México y Rusia suman más de 11 millones cada uno y el gigante China más de 10 millones.

La contribución económica de esos millones de personas a sus naciones es un hecho por las remesas, la principal razón de la migración. Durante febrero del año en curso en México el monto fue de tres mil 174 millones de dólares, el flujo más cuantioso para un mes igual desde hace 25 años, según BBVA México.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador ha declarado que el fondo de la problemática es atender las causas y no medidas coercitivas, ha fijado su posición sobre el tema de la migración acompañado de la Secretaría de Relaciones Exteriores en la agenda bilateral y ha señalado que EU debe acelerar la propuesta económica acordada de apoyo de 4 mil millones de dólares para Centroamérica.

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Hoy la causa y efecto son una realidad en el mundo entero. No hay nación blindada al cien por ciento, lo podemos ver en como se multiplica la defensa de derechos para mujeres, jóvenes; en la afectación global al medio ambiente en que las naciones hiper industrializadas tienen mayor peso; y en la repercusión que genera la precariedad con la migración y las economías del mundo.

Es indispensable tomar acciones regionales que tengan impactos territorial en zonas más amplias, Por ello es pertinente el apoyo a los países de Centroamérica como una forma de congruencia con el desarrollo de la región y de su población.

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Brenda Calderón Ovando es Antropóloga, periodista, especialista en comunicación y derecho parlamentario, pero sobre todo, mujer de izquierda inmersa en la escena política nacional, siempre trabajando por las mejores causas de México.*

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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