Cuando un sector encuentra su lugar en el mercado, su necesidad de escalabilidad es inherente. Tras los dos años de transformación que hemos vivido me queda claro que hay industrias que no solo encontraron un lugar, también echaron raíces y están listas para evolucionar. Una de ellas es la industria fintech.

Su historia podría remontarse al inicio de este mismo siglo, pero su florecimiento suele ubicarse tras la crisis inmobiliaria de 2008, momento en que startups buscaron especializarse en servicios financieros ya existentes y abrir, con la ayuda de la tecnología, nuevos caminos de financiamiento para los usuarios. Este periodo, al que algunos llaman Fintech 1.0, tuvo un acelerado crecimiento con el aumento de la telefonía móvil en economías maduras y permitió atender problemas del sector financiero tradicional a partir del desarrollo de soluciones tecnológicas.

Por ejemplo, en términos de pagos, mientras que para el sector tradicional representó un reto lanzar nuevos productos, las startups trajeron a los usuarios billeteras digitales que permitieron digitalizar sus tarjetas y realizar transacciones electrónicas a través de dispositivos como los teléfonos inteligentes. Otro caso fue el surgimiento de bancos digitales, así como de aplicaciones de préstamos e inversión que impulsaron, desde un smartphone, el acceso a productos financieros que antes estaban limitados a unos cuantos, como el otorgamiento de crédito o la posibilidad de invertir.   

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La pandemia representó un nuevo capítulo para este sector y la adopción de servicios digitales financieros entró en un estado expansivo por todo el mundo, lo que abrió la puerta a una nueva era fintech.

Entre los factores que nos dejan observar la oportunidad que existe actualmente en el sector fintech destaco que en 2021 el volumen global de e-Commerce fue valuado en 3,605.6 billones de dólares por el Banco Mundial, una cifra exponencialmente mayor al valor de 349 mil millones de dólares que se calculaba en 2010. Por otra parte, el nivel de penetración de internet también se incrementó de forma sorprendente en dicho periodo de tiempo. En 2021, el 64.1% de la población mundial es usuaria de internet, lo que implica a cerca de 5 mil millones de personas, en comparación con los 2 mil millones o 30% en 2010.

Con tales crecimientos, las fintech desarrollaron nuevas necesidades indispensables para seguir innovando y mejorar la manera de llegar al mercado y a sus clientes. Dentro de éstas, ubico principalmente tres: la escalabilidad, el crecimiento internacional y la gestión de datos, mismas que bajo el contexto tecnológico que se vive hoy son posibles de soportar y desarrollar rápidamente con apoyo de la nube.

Una constante que observo dentro de estas startups es que la mayoría fueron creadas sobre infraestructuras que requerían procesamiento de productos simples, por lo que eran perfectas en un inicio. Sin embargo, con el crecimiento y la maduración de las empresas, estas infraestructuras hoy son incapaces de escalar, adaptarse a los distintos picos de flujo, brindar un esquema de costos flexible o lograr la integración de herramientas como Inteligencia Artificial (IA) y Aprendizaje Automatizado (Machine Learning), características que la nube sí puede ofrecer.

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Otra manera de crecer es llevar servicios más allá de las propias fronteras, y con el aumento en la demanda de servicios financieros digitales, desarrolladores fintech locales han visto en esta opción un área de oportunidad sin igual. Este es el caso de Broxel, la startup mexicana que recientemente vio en la nube de Google Cloud el motor que necesitaba para gestionar sus APIS y llevar a través de nuestro marketplace de software sus soluciones financieras más allá de México. Este tipo de transformación es capaz de generar beneficios inmediatos en la economía, pues democratiza la tecnología financiera para todas aquellas empresas y negocios que la requieran y permite a compañías no fintech integrarse a las tendencias de digitalización financiera.

La tercera necesidad es la gestión de data, a la que también sumaré la creación de un equipo de datos. De acuerdo con diversos análisis, los CFO enfocados en datos serán cada vez más importantes para la toma de decisiones, pues la relación resultados-data está cada vez más conectada en las compañías.

Con una empresa impulsada por productos, sea fintech o de otro rubro, el equipo de ciencia de datos puede ser más efectivo ajustando los parámetros de un producto para que llegue al usuario final que más lo necesite. Eso, por supuesto, depende de los datos que hay detrás, pero la nube facilita la organización de ellos, el soporte de estadísticas pesadas y el entrenamiento de modelos, entre otros beneficios que le permiten a los equipos enfocarse en expandir sus productos, pero con mayor asertividad al basarse en la analítica.

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El paso a una era Fintech 2.0 permitirá que los servicios financieros nativos digitales se reinventen desde el núcleo y hacia el exterior, principalmente bajo cuatro enfoques. El primero es que la tecnología se utilizará para construir rieles financieros nativos digitales, optimizados para nuevos casos de uso en lugar de solo distribuir servicios existentes. En segundo lugar, los nuevos productos deberán comunicar sus propuestas de valor de una manera simplificada a través de pantallas de teléfonos o bocinas inteligentes. Tercero, el comportamiento de los consumidores será el que dicte la forma en que se adaptarán los nuevos canales financieros y no al revés. Y finalmente, el permiso del consumidor y la intención del uso de los datos será más importante que los datos mismos.

Como vemos, las fintech evolucionan rápidamente con expectativas cambiantes de los consumidores, nuevas tecnologías y necesidades internas que requieren ser satisfechas para mantenerse al paso de su crecimiento. Por fortuna, actualmente existe la tecnología que se requiere para que esta industria llegue a un nuevo nivel. Conforme avanzamos en un terreno que aún tiene varias interrogantes sobre el futuro de las empresas y los usuarios, es clave contar con el apoyo tecnológico que permita reaccionar rápidamente, ser flexible y escalable. Los usuarios de productos financieros quieren tener un mayor control sobre sus finanzas, y las compañías que les den esta ventaja, por que ellas mismas tienen el control de sus procesos, serán quienes dicten el camino de la nueva era fintech.

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Julio Velázquez, Director de Google Cloud México.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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