Poco se conoce de las islas Guernsey y Jersey, ubicadas en el canal de La Mancha, brazo del océano Atlántico que separa por 560 kilómetros a la gran isla de la Gran Bretaña del continente europeo. Las “islas del canal”, como se les llama, dependen de la corona británica pero no forman parte del Reino Unido. En el caso de Guernsey, ésta tiene varias islas adyacentes como Herm, Jethou y Lithou que están desiertas, y Alderney y Sark, con las que juntas forman la “Bailía de Guernsey” que es una circunscripción administrativa que data del siglo XII, el lugarteniente tenía prácticamente solo poderes judiciales.

Y fue precisamente en esta isla, Guernsey, que Hiltler ideó uno de sus planes geopolíticos para la dominación del continente europeo y en particular, el ataque al Reino Unido. En ella existen a la fecha una serie de fortificaciones enormes hechas de concreto que, desde la ocupación de las islas en junio de 1940, sirvieron como uno de los depósitos de armas más importantes y secretos de la Alemania nazi, donde además contaban con artillería de enorme calado, tanques y tropas para la defensa marítima y aérea. Se calcula que el máximo de soldados que llegaron a ocupar Guernsey fue de 16 mil junto con 23 mil civiles, que entre otros, fueron obligados a cantar canciones en alemán y a cambiar sus relojes para mostrar la hora de Berlín.

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Las islas tuvieron tal importancia que en octubre de 1941 recibieron la visita de supervisión del entonces Ministro de Armamentos Fritz Todt. Son de las fortalezas de guerra en las que más cemento y acero fueron utilizados, y comprenden túneles, vías de ferrocarril internas y demás infraestructura para el montaje y operación de armas pesadas. Su construcción fue supervisada por “el Ingeniero de Fortalezas” y requirió de personal altamente especializado en ingeniería, construcción, minería y geología para la extracción de un total de 250 millones de metros cúbicos de roca y poner 620 mil millones de metros cúbicos de concreto; y también contó con trabajo -forzado principalmente- de prisioneros capturados en Rusia, Francia y Polonia.

La fuerza y resistencia de Guernsey nunca fueron probadas durante la guerra y se trató del único territorio inglés conquistado por Hitler. La ocupación nazi asumió su derrota sin oponer resistencia el 9 de mayo de 1945, un día después del anuncio de Churchill del fin de la guerra. Las fortificaciones de la isla de Guernsey, donde hoy habitan cerca de 62 mil personas, permanecen abandonadas como símbolo del fracaso de ese proyecto del régimen de Hitler.

En mayo 9 de este año, los isleños celebraron el 75 aniversario del Día de la Liberación en su capital, Peter Port, recordando a a familiares que fallecieron luchando contra la invasión, a los que se negaron a colaborar con el régimen nazi y a los que se vieron forzados a vivir por cuatro años bajo el yugo del totalitarismo extremo preservando su vida y la de sus familias.

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