Siempre he creído que el mundo de los deportes y el de los negocios son ramas que brotan del mismo árbol. Muchos de sus usos y costumbres, así como sus prácticas son aplicables en ambos terrenos. Para son muchos los ejemplos a los que se puede recurrir, sin embargo, el que llama la atención por la polémica que ha causado es el del famosísimo error de Bill Belichick. Incluso aquellos que no son fanáticos de fútbol americano habrán escuchado sobre lo que los medios denominaron la equivocación garrafal de Bill Belichick. Como siempre pasa, la tormenta hace ruido y los resultados son lo que cuenta. El famoso entrenador de Los Patriotas de Nueva Inglaterra es un hombre cuyo método tiene puesta la mirada más que en el corto plazo, en el mediano y largo plazo.  Y, aunque muchos duden, su método es efectivo y tiene lecciones importantes para ejecutivos, profesionales y emprendedores.

En un resumen , lo que muchos apreciaron como el error garrafal de Bill Belichick fue dejar ir a Tom Brady quien ha sido uno de los mejores mariscales de campo más triunfadores de la historia de la National Football League. La dupla Brady/Belichick  dio resultados extraordinarios. Enfrentaron por crisis complejas y salieron adelante. Es cierto, tuvieron sus claros y sus oscuros. No son favoritos de muchos.  Sin embargo, ahí están los datos que nos permiten apreciarlos como ganadores. No obstante, Brady ya es un jugador veterano y Nueva Inglaterra dejó ir a su jugador estrella. La reacción fue rápida y casi universalmente negativa.

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Brady se fue a jugar a los Bucaneros de Tampa Bay, igual que el ala cerrada Rob Gronkowski. Estos jugadores, en vez de pensar en el retiro, siguieron jugando y lo hicieron tan bien que llevaron a su equipo a jugar el Super Bowl y a coronarse campeones del 2020. El regreso de Gronkowski fue una sorpresa para todos. Se esperaba que Brady convenciera gente para irse a Tampa con él, pero no a uno que llevaba un año retirado. Los Bucaneros se convirtió en una franquicia competitiva. Muchos miraron con suspicacia estos movimientos. Fue una prueba, para ambos bandos: para el de los jugadores fue la oportunidad de demostrar que son profesionales de élite en donde sea y no sólo bajo el sistema Belichick; para ellos es el momento de confirmar que van más allá de un entrenador.

Para Bill Belichick su prueba fue la paciencia. Muchos se rieron al ver que Brady estaba jugando mejor a los 44 que veinte años antes. Pero hay evidencia estadística de que Belichick siguió el enfoque correcto. Al hombre le gusta formar equipos más que estrellas. Y, para formarlos hay que tener paciencia. La capacitación no rinde frutos de la noche a la mañana, hay que sembrar y permitir que la flor germine. La prueba de Bill Belichick no fue ver ganar a los Bucaneros y coronarse campeones de la NFL, fue enfrentarse a ellos en un juego de temporada.

Esa prueba sucedió el domingo 3 de octubre de 2021. El estadio Gillete en Foxborough recibiría a quien fue uno de los jugadores estrella del equipo local. Brady tenía muchas ventajas: conoce el estadio, a sus antiguos compañeros, al entrenador y además Los Patriotas jugarían con un mariscal de campo novato. Por supuesto, los Patriots no ganaron el juego, pero si la situación se hubiera desarrollado cientos de veces, un entrenador que usara las tácticas de Belichick ganaría con más frecuencia que uno que no lo hiciera. Estuvieron a punto, pero no lo lograron. El hombre tiene un equipo en formación y ya se ven los albores de lo que se podrá lograr en un futuro cercano.

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Todo esto puede generar la pregunta pertinente de: ¿Qué tiene que ver esto con el mundo de los negocios?

  1. Primero, el “error de Belichick” destaca los desafíos que enfrenta un líder que toma las decisiones difíciles y correctas. El entrenador está siendo fiel a su método, está desarrollando un equipo con gente joven y les está dando la oportunidad de desempeñarse. Los acompaña en el crecimiento. Si Brady se hubiera quedado y los Patriots hubieran perdido, nadie se habría quejado.
  2. Bellichick está apostando por el futuro. Seguir un enfoque aparentemente no convencional abrió a Belichick a las críticas. La innovación exitosa requiere una valentía similar.
  3. La apuesta por la formación de un equipo nuevo no es sencilla. Tampoco  es fácil perseguir mercados inexistentes o seguir enfoques no obvios cuando los analistas e inversores te interrogan sobre los resultados minuto a minuto. Después de todo, los detractores tienden a no criticar los riesgos que no tomas.
  4. La otra implicación importante se relaciona con las recompensas. La gente se quejó de la decisión de Belichick porque el resultado fue negativo en una primera instancia, sólo mira el corto plazo. Al igual que las empresas recompensan a las personas que alcanzan sus números y penalizan a las que no lo hacen, también deben premiar a los que perseveran.

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Tener un equipo de clase mundial o un proyecto de primer nivel requiere ir más allá de los resultados gratificantes a comportamientos gratificantes. Es importante tener en cuenta que las probabilidades de que una estrategia inicial sea correcta son muy bajas. Se reducen si no tenemos un método en que confiar. Si un equipo aprende rápida e impulsivamente que las suposiciones iniciales no funcionarán, seguro que no funcionarán.

Claro que, el que se queda en su zona de confort y no busca el cambio corre en riesgo de perder relevancia. Las iniciativas de cambio metodológico deben ser celebradas, no castigadas. A largo plazo, esos comportamientos conducirán a más éxitos que fracasos. Nadie dijo que liderar la innovación fuera fácil. Obtener resultados poco comunes, sin embargo, a veces requiere seguir enfoques poco comunes. Imagino que para Belichick ver partir a Brady no fue fácil, tampoco debió serlo ver que portaba la camiseta de otro equipo, pero el hombre es un profesional y creyó en su método.

Ya veremos si eso que se creyó que fue un error garrafal lo fue o no. El tiempo lo dirá, pero los resultados se ven. Parece que podemos aprender de la paciencia y la fe que Belichick le tiene a su método.

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