La relación de la industria del cannabis con el medio ambiente es hoy más importante que nunca, con el crecimiento sostenido que tiene esta actividad empresarial en los mercados legales también ha crecido el área de cultivo para estas plantas.

Decenas de estudios realizados en universidades y otras instituciones de investigación han demostrado que el cultivo de cannabis en interior es insostenible, pues el consumo energético y la huella de carbono que provoca son demasiado altos, por lo que se tiene que cultivar cannabis en exterior y como todos los otros organismos en este planeta, está sujeta a las inclemencias del cambio climático.

El mercado mexicano puede aprender valiosas lecciones de territorios que han legalizado el cannabis previo a abrir una industria propia, por ejemplo, en Estados Unidos los empresarios del cannabis legal se tienen que enfrentar entre otras cosas a temporadas de incendios forestales cada vez más largas y devastadoras o a huracanes que cada temporada azotan con más fuerza.

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En cada situación y territorio, los productores de cannabis han tenido que adaptarse para hacer frente a los efectos del cambio climático sin impactar más en su aceleración. En lugares como California, Oregon y Washington donde los incendios forestales son una amenaza grave a las granjas de cannabis se despeja con maquinaria pesada la maleza y otros elementos que alimenten el fuego, los empleados se preparan en todo momento para contener incendios pequeños y los sistemas de irrigación se han modificado para proteger el área de ser necesario.

Los cannabicultores en esas zonas además tienen que lidiar con el humo que bloquea el sol y que no deja que las plantas se desarrollen correctamente, además de tener que cuidar que las plantas no se llenen de cenizas y hollín.

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Otra amenaza a la producción del cannabis son los fenómenos climáticos como tornados y huracanes, tenemos el caso reciente de los huracanes Ida y Larry en la costa este de Estados Unidos, donde lo único que se puede hacer es prevenir el daño y cerrar las instalaciones. Tal vez la amenaza más peligrosa para el cannabis son las sequías atípicas, por lo que muchos productores invierten en eficientar sus sistemas de riego para ahorrar agua.

El cannabis puede ayudar con estos problemas, pues llegar a absorber hasta 30 toneladas de CO2 por hectárea, este gas de efecto invernadero es uno de los principales causantes de la aceleración en el calentamiento global y en el cambio climático, por lo que cultivar esta planta podría mitigar algunos de estos efectos. En México aún se discute la ley que regirá sobre la industria del cannabis, aún hay tiempo para incluir prácticas de reducción de impacto ambiental y medidas que ayuden a que el cannabis sea una nueva y excelente opción para el secuestro de carbono atmosférico.

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