Es común observar que durante épocas de incertidumbre o recesión las empresas deciden detener algunas iniciativas con el objetivo de observar cómo se mueve el mercado. Sin embargo, un análisis que se llevó a cabo en PwC mostró que las compañías que realizaron una adquisición en Estados Unidos durante la crisis del año 2001 generaron un rendimiento a sus inversionistas 7% mayor que sus pares de la industria un año después. Los rendimientos fueron incluso mejores –de 10%– para las empresas que anunciaron transacciones en la primera mitad de esa recesión.

Este tipo de desempeño es el resultado de una serie de ciclos de aquellas compañías que se han mantenido enfocadas en su estrategia y son capaces de sobresalir efectuando este tipo de transacciones, pese al entorno económico adverso.

Otro aspecto que actualmente juega a favor es el nivel de financiamiento al que las empresas pueden acceder para estas operaciones; están desde el efectivo disponible en los corporativos hasta el capital no utilizado en fondos de capital privado. Esto, sin duda, constituye un escenario muy distinto a las crisis del 2008 y 2009, cuando el acceso a capital básicamente se evaporó.

Clientes y digitalización, principales motores de una transacción

El entendimiento que las compañías lleguen a tener de sus clientes, actuales y prospectos, será el principal motivo para llevar a cabo una transacción. De hecho, es algo que ya se está observando a nivel global, como ha ocurrido en aquellos casos en los que las empresas que han tenido que acelerar –quizá tres o cuatro años– su transformación digital para atender a sus consumidores de cara a la pandemia. Otras motivaciones que las empresas pueden tener para llevar a cabo estas operaciones son la búsqueda de excelencia operacional e incrementar su relevancia en la industria a la que pertenecen.

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Cabe destacar que las compraventas no solo las veremos entre gigantes; presenciaremos adquisiciones de startups que podrían, por ejemplo, contribuir a transformar los servicios en las compañías. No debe perderse de vista que, durante los últimos años, una gran cantidad de corporativos ha creado áreas de venture capital, enfocadas en incubar proyectos o empresas de tecnología que logren cambiar la manera de hacer negocio.

Entender la estrategia del negocio, clave para rentabilizar M&A

Para pensar en llevar a cabo una transacción que genere valor es importante entender la propia estrategia en el corto, mediano y largo plazo. Asimismo, será de vital importancia realizar un análisis introspectivo para identificar las actuales fortalezas del negocio, entender los diferentes escenarios que podrían presentarse según la estrategia e identificar activos o negocios que no sean prioritarios para desinvertir y reenfocar recursos en los pilares de crecimiento.

La falla máxima que podría tener una transacción es que no generara el valor esperado. Esto sería el reflejo, principalmente, de falta de preparación. Y es que no solo se trata de habilitarla para llevarla a cabo, sino de analizar cómo integrar las operaciones para que el negocio continúe fluyendo sobre la estrategia que se ha trazado, y así realizar el valor de una transacción. Debemos tener un plan de integración que considere aspectos como el personal clave de la empresa, las diferentes áreas, las operaciones, la tecnología, entre otros.

En resumen, se trata de capturar el valor de cada transacción y tener las herramientas adecuadas para cerrar operaciones que generen valor, incluso en tiempos de incertidumbre.

Sigue en esta sección el avance contra la pandemia en México y el mundo

Contacto:

Guillermo Garau es Socio Deals en PwC México*

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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