Los humanos tenemos una naturaleza autodestructiva y por alguna razón nos gusta auto-sabotearnos. La manera más sencilla y rápida que yo tengo de hacerlo es de dos formas: Entrar a Twitter o leer los comentarios en mis videos de Youtube. La primera sería más fácil de esquivar, pero realmente disfruto ponerme al tanto con las noticias y tendencias del día y de paso abrir la conversación de temas sensibles, o meter mis narices en alguna previamente iniciada. La segunda no es tan fácil de evitar, ya que es una parte fundamental de mi trabajo. Leer lo que mis seguidores (o haters) tienen que decir al respecto de mi contenido, me ayuda a moldear y mejorar mis siguientes videos. 

Recientemente publiqué en mi canal de Youtube una reseña sobre “Raya y el Último Dragón”, la última cinta de Disney Animation Studios. Esta es una historia que entra dentro del marco de las ‘Nuevas Princesas’ aquellas que por herencia y linaje llevan el título pero que se apartan del estereotipo previamente retratado por Disney. Es decir, estas nuevas princesas como Elsa, Moana o Raya no están esperando ser rescatadas por un príncipe azul, ni están contando las horas para que su amado las rescate. Su motor no es el amor romántico. Tampoco se trata de que sean ellas solas contra el mundo, ya que estas ‘princesas’ que más bien podríamos llamar ‘heroínas’ también buscan alianzas y lazos con quienes las rodean, para poder en conjunto enfrentar el mal, ya sea externo (un villano) o interno (batallas personales).

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Una vez que mi video tenía un par de días de haberse publicado, me di a la tarea de leer los comentarios. En realidad todo lucía normal, algunas personas elogiaban la película y otras reclamaban que se trataba de una historia poco original. Pero dentro de todos estos comentarios uno en particular saltó a mi vista, éste leía lo siguiente: Osea muy machas , no hay princesa sin príncipe punto”. Como si ese comentario no me hubiera alterado lo suficiente, el usuario también escribió: “porque una chica y la enemiga otras chica y la dragona todo femenino como si en la antiguedad fuera asi hummm creo que no me gusta eso debe ser equilibrado”.

Sería una verdadera pérdida de tiempo detenerme a explicar a este usuario cómo el título ‘princesa’ o ‘príncipe’ es uno que se adquiere por herencia y jerarquía y no obligatoriamente al contraer matrimonio. Una mujer o un hombre pueden nacer bajo este título porque así funciona la realeza. Pero fuera de esa premisa sin sentido, me voy a enfocar en lo que seguramente quiso decir: Que no puede ser una película de princesa si el objetivo de la misma no es conocer al príncipe. Desafortunadamente para el usuario y afortunadamente para las nuevas generaciones, esa afirmación es incorrecta.

Pertenezco a una generación (millennial) que creció con los ‘nuevos clásicos de Disney’, cintas que incluyen increíbles historias como ‘La Bella y la Bestia’, ‘Aladdín’, ‘El Rey León’, ‘Mulán’, ‘Pocahontas’ entre otras. Pero los clásicos de Princesas como ‘La Bella durmiente’, ‘Blancanieves’, ‘Cenicienta’, también formaron parte de nuestra infancia. Historias donde efectivamente el personaje femenino vivía una vida altamente tribulada hasta que el príncipe aparecía como por arte de magia y convertía la tristeza, dolor y soledad, en magia, amor y felicidad. 

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Debo confesar que de pequeña amé estas historias y que también lo sigo haciendo al día de hoy. Es verdad que estas películas fomentan una falsa narrativa de cómo tu vida se puede resolver con la mágica aparición de tu ‘salvador’. Además de que la mujer tenía un rol sumamente pasivo, el cual afortunadamente ya se volvió anticuado…o eso espero. Sin embargo, la razón por la que puedo ver felizmente ‘La Bella Durmiente’ sin que se me atore una palomita de coraje (como leyendo comentarios en mi videos) es porque, por un lado, celebro que esas no son las únicas historias que inspirarán a los más pequeños. Ahora se puede revivir la historia de una princesa siendo rescatada de las garras de un dragón, y después un dragón siendo amiga de una princesa… y un burro, como en Shrek. O una princesa aventurándose por aguas peligrosas como Moana. Pero lo más importante que quiero resaltar es que no debemos demonizar la narrativa de: chica está triste, chico está en búsqueda de su alma gemela, chica conoce a chico y se enamoran, chica y chico viven felices para siempre. 

Aquí la responsabilidad radica en hacer entender a los más pequeños que la vida y más importante, el amor, no es un camino tan simple. Pero tampoco podemos condenar una historia por simplificar algo tan complejo como el amor.  El cine es un arte muy poderoso, y como tal debe ser tratado, sobre todo cuando es consumido por niños. Las películas pueden formar ciertas creencias o expectativas, pero es labor de los más grandes guiar e informar a los niños para que puedan discernir entre una fantasía y la vida real. Además no se trata solo del tema del amor, tampoco te va a llegar mañana una carta de Hogwarts (ya deja de esperarlo). No hay que perder de vista que el cine tiene la libertad de crear fantasías y escenarios imposibles. La clave está en ser conscientes de ello.

Ahora en cuanto al segundo comentario que tiene que ver con una película ‘saturada’ de protagonistas femeninas, tengo un par de cosas que decir al respecto. Existe un parámetro para medir la representación femenina del cine llamado Bechdel Test. Para que una película pase la prueba debe de cumplir las siguientes condiciones:

1.- ¿Existen por lo menos dos mujeres en la escena?

2.-  ¿Estas mujeres hablan entre sí?

3.- ¿De otra cosa que no sea un hombre?

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Realmente te sorprenderías de la cantidad de películas que fallan este test. De hecho cuando en 2014 se analizaron las películas de Pixar, apenas 10 de 14 de sus producciones lograron pasarla. Y es que a este estudio de animación le tomó 12 películas hacer una historia que no fuera protagonizada por personajes masculinos. La primera cinta con un rol femenino protagónico fue Brave con Mérida. Y también fue la primera en abordar la relación madre/hija. Ahora yo me pregunto, ¿Este usuario se quejaba de la cantidad exorbitante de hombres en las película de Pixar? ¿Le generaba mucho conflicto que Woody y Buzz tuvieran que enfrentar al loco de los pollos y que sus amigos fueran un perro y un dinosaurio? ¿Le molestó cuando un ratón quiso ser chef y su amigo ratón lo acompañó en el intento junto a otro hombre quien también enfrentaba a un villano? ¿Dónde estaba este usuario exigiendo equilibrio?.

Si algo puedo rescatar de sus desatinados comentarios, es precisamente la búsqueda de equilibrio. Pero déjame decirte que esa balanza hace mucho está cargada hacia el otro lado y no al que tú señalaste. Déjame decirte que sí, una princesa sí puede serlo sin un príncipe. Déjame decirte que las niñas y niños merecen historias de una mujer con una acompañante femenina que enfrenten a otra villana. Déjame decirte que afortunadamente las películas para niños poco a poco se están esforzando en restaurar esa balanza. Está bien si hay gente que quiere vivir en el pasado, que es feliz con una oferta limitada de historias, pero esa no es culpa de las nuevas generaciones que afortunadamente van a crecer con una perspectiva un poco más amplia y equilibrada. Dejemos de demonizar las producciones del pasado, aprendamos a discernir entre lo vigente y lo anticuado, entre lo que sigue funcionando y lo que está obsoleto en esta sociedad. La única forma de moldear un mejor futuro será aprendieron de los errores del pasado.

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