“Pero, cuándo comienzan las desgracias en uno, parece que nunca se han de acabar, que andan encadenadas y unas traía a otras”.

Francisco de Quevedo.

Tal parece que a la empresa productiva del Estado (PEMEX), específicamente en Pemex Exploración y Producción (encargada de los pozos petroleros), así como a Pemex Transformación Industrial (encargada del Sistema Nacional de Refinación y del mercado de “midstream”), les están “creciendo los enanos”, puesto que llevan una imparable racha de incidentes mayores en las refinerías de Cadereyta, Tula, Minatitlán y Salina Cruz, así como en los complejos petroquímicos de Morelos y Cangrejera; sin pasar por alto el “ojo de fuego” que dio la vuelta al mundo en forma de dantescas imágenes que recordaron a éxitos taquilleros de ciencia ficción, en la plataforma Ku-Chalie; hasta el más reciente incidente en la paltaforma Ku-Alpha de hace unos días, que hasta el momento en que este autor escribe estas líneas, se reportaban oficiales 5 víctimas mortales del lamentable suceso.

Todas estas desgracias que, según medios especializados y expertos, son desafortunadamente recurrentes ya en la dinámica de vida de la empresa del Estado Mexicano dentro de la presente administración; tienen un origen cierto:

  • Falta de inversión en los rubros de mantenimiento, seguridad industrial, operativa y protección al ambiente.
  • Una regulación ausente por parte del organismo de verificar los procedimientos de seguridad y mantenimiento normativos de la EPE, la Agencia de Seguridad Energía y Ambiente.

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En este sentido, vamos a dilucidar el origen de estos factores que están generando los fatídicos resultados de víctimas mortales, daños materiales multimillonarios, lesiones financieras a la hacienda pública por la pérdida de productos y operatividad, así como de un desconocido, pero seguramente cuantioso daño ambiental. Siendo el origen de este devenir la propia Refinería de Dos Bocas, pero, aclaro en este momento que no es la instalación y construcción del proyecto en sí mismo, sino de los recursos económicos que se aplican en la misma, detallemos desde el inicio.

El proyecto de la Refinería Dos Bocas ha provocado en cada reporte financiero trimestral, la EPE lleve una escalada de pérdidas al grado de que hoy día vemos que PEMEX mantiene pérdidas diarias en el orden de los 6.1MMDP, traduciéndose en 186 MMDP mensuales. Esto viene derivado a que PEMEX Transformación Industrial se encuentra financiando el proyecto de la Refinería Dos Bocas con una inversión inicial de 8 MMDD, los cuales se multiplicaron para 2021 y llegar a un CAPEX (Capital Expenditures, es decir, inversión inicial), en el orden de los 9.5 MMDD, lo que significa un sobrecosto de 1.5 MMDD. Cantidades que, afectan duramente los ingresos de la petrolera del Estado, al momento de ser incluidos en sus balanzas de comprobación ante una pérdida de ingresos derivada de la caída de los precios de la Mezcla Mexicana de Exportación en marzo de 2020 y que, se viene arrastrando junto con una lenta recuperación de este indicador hasta el día de hoy. Sin mencionar el traslado de recursos de forma interna entre las distintas subsidiarias y filiales de PEMEX hacia la encargada de la construcción de la Refinería.

Todo lo anterior es, a grandes rasgos y de manera muy digerible para nuestros lectores, la ecuación para desencadenar una serie de efectos financieros adversos; es decir, que PEMEX al día de hoy tiene más gastos y deuda, que ingresos. Provocando así la carencia de liquidez para los rubros de seguridad, mantenimiento y protección al ambiente.

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Esta situación, claramente se ve potencializada con las metas de producción que ha impuesto la Secretaría de Energía y la propia directiva de PEMEX; las cuales apuntan a un aumento irracional de la producción petrolera, sin considerar los mercados y la competencia global que, de nuevo, hace que el país busque una “abundancia en petróleo” pero sin ingresos que remedien la precaria situación financiera de la empresa, menos aún, llevarla a una rentabilidad con miras a recuperarse. Centrando los esfuerzos financieros básicamente en los procesos menos rentables en la industria del “oil and gas”: Refinación.

Con datos de la consultora en inteligencia de negocios IHS Markit, se puede constatar que los márgenes globales de refinación no se han recuperado desde 2019 y las proyecciones hasta el 2022 (año en que, según SENER, iniciará operaciones la refinería de Dos Bocas), tampoco son favorables según el indicador USGC (Costa del Golfo), mismo que es bajo el cual se regirá la operación de la magna obra.

Así pues, este panorama completamente desfavorable es por el que transita PEMEX actualmente y del cual, tiene como resultado el reporte de deuda que sostiene Pemex Exploración y Producción (PEP), en el orden de los 20 MMDP en favor de sus proveedores de servicios, también conocidos como “contratistas”; siendo estas empresas las encargadas, en su mayor parte, de todas las labores de mantenimiento de los activos de la petrolera del Estado, sin pasar por alto a las empresas de revisión y verificación normativa (Terceros Acreditados por la ASEA), para la identificación de riesgos operativos, industriales y ambientales.

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Así es como transitamos del origen de la falla a su resultado fatal, haciendo énfasis en que la solución no será sencilla y menos inmediata. Concluyendo de esta manera que, por parte de PEMEX, el descuido de sus instalaciones y la falta de pagos a proveedores de refacciones y servicios para todas sus áreas de producción y transformación industrial, es justamente lo que provoca un descuido tremendo a estas áreas prioritarias. Por ello, es que al resumir las anteriores líneas, se arriba a que, para el Gobierno de México, SENER y PEMEX, importa más la meta ideológica que la rentabilidad de la empresa, la vida de sus trabajadores y el medio ambiente; recordando que México tiene grandes deudas en materia ambiental frente a la comunidad internacional, máxime que estamos a menos de diez semanas de que se lleve a cabo el COP-26 (Conferencia de las Naciones Unidas para el Cambio Climático y el Medio Ambiente).

Ahora, vamos a realizar el breve análisis sobre el segundo factor y, por ello, no menos importante, la ausencia del gran regulador en materia de seguridad industrial, operativa y ambiental: la Agencia ASEA.

Por ello, habremos de recordar, a modo de dato para medir el enorme impacto ambiental que generó el trsite y mundialmente célebre “ojo de fuego” en la plataforma Ku-Chalie; la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos de América (EPA, Enviromental Protection Agency), calculó que en dicho incidente hubo una descarga de emisiones contaminantes a la atmósfera cercana a las 158 mil toneladas de CO2, así como una contaminación oceánica en un área aproximada a los 400 kilómetros cuadrados, la cual, hasta el momento es imposible de identificar el impacto en especies marinas y sus efectos a corto, mediano y largo plazo. Recordando que, oficialmente la ASEA y PEMEX, descartaron categóricamente la existencia de algún daño medioambiental por este suceso.

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Siendo los datos que se exponen en el párrafo que antecede, un preámbulo para poder tener una idea, al menos cercana, de los impactos y efectos ambientales que pueda tener la reciente tragedia de Ku-Alpha; misma que, es pertinente señalar que ambos incidentes ocurren en el complejo petrolero de Ku Maloob Zaap, en la zona de la “Sonda de Campeche” y adyacente al complejo de Cantarell.

También, expertos como Gonzalo Monroy, Director General de la Consultora GMEC, han publicado en sus redes sociales que, PEMEX pudiera tener pérdidas económicas cercanas a los 25 MDD diarios por el cierre de operaciones del activo Ku-Alpha; aunado a que, por la fatalidad ocurrida en el incidente y, atendiendo a lo dispuesto por la Ley de Hidrocarburos, PEMEX se encuentra dentro de uno de los supuestos legales para la pérdida de la operación de la asignación, en caso de que la SENER, en conjunto con la Comisión Nacional de Hidrocarburos, lleven a cabo una adecuada regulación de dicho activo.

En este sentido, la ASEA cobra una especial relevancia como regulador, puesto que dentro de sus facultades está la responsabilidad de verificar que los análisis de riesgos, estudios de conformidad y procesos de mantenimiento que impone el marco legal y normativo emitido por la misma Agencia, sean congruentes y cumplan con tales disposiciones jurídicas; so pena de que el personal de la agencia, en su afán de atender las indicaciones de la presidencia de la República de “fortalecer a PEMEX”, estén siendo flexibles en la regulación, puesto que llevarla a cabo de forma cabal y puntual por parte del regulado, que lo es la empresa petrolera del Estado, representa una serie de gastos e inversiones en dicha materia; situación que pone en un predicamento de responsabilidad a los funcionarios de la Agencia.

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Así pues, la Agencia ASEA tiene frente a sí misma un reto enorme para legitimar su posición como gran regulador ambiental, así como para mostrar músculo como organismo, y así evitar un señalamiento por parte de organizaciones ambientalistas o la propia comunidad internacional, que derive en procesos de responsabilidad administrativa e incluso penal, ante el advenimiento de la consideración de delitos ambientales a nivel internacional, según la agenda prevista por desahogarse en la COP-26 de la ONU.

Finalmente, como se dijo anteriormente y atendiendo a la costumbre de este autor en proponer respuestas ante lo expuesto en estas líneas, las soluciones no son inmediatas o cortoplacistas. Sin embargo, un golpe de timón en los planes de desarrollo de infrestructura de refinación direccionada a una inclusión de capital privado para dar “un respiro” a las finanzas públicas y de la propia petrolera, se antoja viable; lo cual, no representa un abandono de la “rectoría del Estado” que tanta fijación causa en los pasillos de Marina Nacional y del recinto de Insurgentes Sur, sino al contrario, es un indicio de madurez en la gobernanza de la empresa productiva y, también dejaría un espacio para poder comenzar a maniobrar financieramente y, ahora sí, proceder a un rescate paulatino de PEMEX.

Se puede, y la refinería de Deer Park es una muestra de que pueden coexistir los grandes capitales privados y la operación eficiente junto con la ideología del Gobierno actual. Evitando así, que “las desgracias estén encadenadas y unas traigan a las otras”, como dijo el ilustre Francisco de Quevedo.

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Contacto:

*Santiago Fabián Arroyo Seguedo es CEO y Founder de URSUS Trade & Colsunting.

Twitter: @SarroyoSi

Mail: [email protected]

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