La administración Biden en Estados Unidos ha anunciado un ambicioso plan de rescate económico para su país, el cual contempla un gasto de 1.9 billones de dólares (el PIB de México en 2020 fue de 1.04 billones de dólares), por lo que estamos ante la estrategia de reactivación económica más ambiciosa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

La repartición de esa cantidad de dinero en el corto plazo es algo que reactivará el consumo en Estados Unidos, así como sus cadenas de producción, lo cual a simple vista parece benéfico para México, ya que la demanda de manufacturas mexicanas por parte de Estados Unidos se incrementará al igual que la cantidad de remesas enviadas al país por los migrantes mexicanos en aquel país.

La combinación de más remesas con una reactivación manufacturera en México parece acarrear beneficios que pueden generar crecimiento económico en el corto plazo, pero con la peculiaridad de que, en el mediano y largo plazo, puede tratarse de un problema.

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La reactivación económica en Estados Unidos requerirá mano de obra calificada y no calificada, lo cual implicará la recepción de migrantes de todo el mundo y la recontratación de quienes ya se encuentran en aquel país.

Lo anterior, significará mayores remesas mes a mes, lo cual siempre tiene un efecto positivo en el gasto a corto plazo para las familias que lo reciben, pero negativo en torno a la implementación de políticas públicas por parte del Estado y del aprovechamiento de capital humano en las regiones que expulsan mano de obra a Estados Unidos.

Históricamente en México, una comunidad acostumbrada a expulsar a su población a Estados Unidos queda abandonada por la administración local y Federal, ya que los recursos monetarios disponibles se destinan a otros sitios o actividades, debido a que las remesas enviadas solucionan problemas básicos que la administración local no ha podido resolver.

Otra problemática de las comunidades mexicanas que expulsan migrantes es la de una pérdida de capital humano, ya que los hombres se marchan de la localidad y las mujeres dejan de asistir a la escuela, ya que se quedan a administrar los recursos monetarios enviados y realizar labores de cuidados en el hogar.

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Aunque en el corto plazo se está aliviando un problema como puede ser la alimentación y vivienda, se está condenando a la siguiente generación a repetir el mismo patrón, ya que es la única garantía de supervivencia, debido a que el Estado no cuenta con programas que corten esa dinámica y alienten a la formación de capital humano capaz de insertarse en nuevas dinámicas laborales.

El segundo problema que puede generar a México el plan Biden es en la manufactura al acrecentar aún más la dependencia que se tiene con ese país. Actualmente, del total de exportaciones manufactureras, 90% se dirigen a Estados Unidos y no existe un plan de política económica para reorientar las exportaciones.

México ha decidido explotar como una ventaja comercial la cercanía con Estados Unidos, su bonanza económica y salarios bajos, lo cual puede ser benéfico en momentos de auge económico, pero fatal en épocas de crisis.

Una vez que el plan Biden se ponga en marcha, la manufactura mexicana se verá recuperada de manera casi inmediata, pero también hará más fuerte la dependencia que México tiene con Estados Unidos al momento de exportar.

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Esa dependencia puede ocasionar que los salarios bajos sean una manera de buscar competitividad para México, ya que esa es la forma más rápida de reducir los costos y mejorar los niveles de ganancia.

A pesar de que el plan Biden será un motor de crecimiento para las exportaciones manufactureras mexicanas a Estados Unidos, resulta imposible suponer que siempre existirá una coyuntura favorable como la que está próxima a ocurrir, por lo que veremos a un sector completamente anclada al ciclo económico de Estados Unidos y muy vulnerable a momentos de crisis.

De momento, no existe ninguna política económica que busque ayudar a los poblados expulsores de migrantes o evitar que próximas generaciones sigan viajando a Estados Unidos en la búsqueda de nuevas oportunidades laborales; tampoco existe un proyecto en la manufactura para evitar la alta dependencia con Estados Unidos, por lo que plan Biden podría traer beneficios en el muy corto plazo, pero un desastre social y económico en el mediano y largo plazo para México.

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El autor es Docente de economía en la UNAM, coordinador del Programa Único de Especializaciones en Economía (Posgrado, UNAM). Corredor y fotógrafo amateur en los ratos libres.*

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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