El año 2020 ha quedado registrado en la historia como uno de los más aciagos del nuevo milenio, no solamente desde la perspectiva de salud, sino también desde la económica y de negocios.

Muchas empresas de diversas industrias tuvieron que poner a prueba su capacidad de respuesta y reorganización para afrontar los grandes desafíos a los que se enfrentaron. Estas compañías lograron sortear la tormenta, salir fortalecidas y continuar competiendo, creciendo y prosperando en un segundo año en el que la pandemia seguirá latente. Que continúen operando nos hace cuestionarnos sobre las características que las vuelven más resilientes: probablemente otras organizaciones podrían aprender de ellas.

De acuerdo con un reciente reporte de Deloitte, son cinco características clave las que se han identificado en las empresas resilientes, las cuales les han permitido promover estrategias ágiles, culturas flexibles y aprovechar al máximo la tecnología más avanzada. Hagamos un breve repaso de cada una de ellas:

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  • Siempre están preparadas. Los líderes empresariales, particularmente la C-Suite, tienen planes listos para afrontar cualquier eventualidad, tanto en el corto como en el largo plazo. Por ejemplo, el 85% de los ejecutivos entrevistados cuyas organizaciones lograron equilibrar con éxito la definición de sus prioridades consideran que estaban listos para adaptarse a los eventos que ocurrieron a lo largo del año pasado.
  • Son adaptables. Contar con empleados versátiles es muy importante, en especial después de haber vivido un año como el 2020. La flexibilidad y la adaptabilidad son las particularidades del talento humano que los líderes empresariales destacan como las más críticas para el futuro de sus organizaciones.
  • Saben colaborar. La colaboración es fundamental en una empresa: acelera la toma de decisiones, reduce los riesgos e impulsa la innovación. De hecho, una de las principales estrategias implementadas con éxito fue eliminar los silos y aumentar la colaboración.
  • Generan confianza. Lograrlo suele ser todo un desafío. De hecho, más de una tercera parte de los ejecutivos entrevistados no están seguros de que sus organizaciones hayan logrado desarrollar confianza entre los líderes y los colaboradores. Pero los que sí lo han hecho, se enfocan en mejorar la comunicación y la transparencia con stakeholders críticos, quienes están siendo más empáticos.
  • Son responsables. Es bueno ser rentable y crecer, pero la responsabilidad de una empresa va más allá. El 87% de los ejecutivos de la C-Suite que aseguran haber logrado equilibrar las necesidades de sus stakeholders también creen que sus organizaciones podrían adaptarse para responder rápidamente a eventos disruptivos.

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Cabe destacar que estos atributos no son estáticos y no ocurren de manera orgánica. Necesitan voluntad, esfuerzo, inversión y acción para cultivarlos y sostenerlos. En este sentido, las organizaciones que integren estos atributos de manera deliberada en su cultura corporativa tienen más probabilidades de superar los desafíos y abrir la puerta a una “mejor normalidad” después de la pandemia. Pero lo cierto es que no se puede estar seguro de que una organización es realmente resiliente hasta que se haya puesto a prueba ante una adversidad.

Sin duda, la principal lección que la pandemia le ha dejado a las organizaciones es que la resiliencia se consigue al anticiparse a lo que podría suceder, al igual que hacer lo que se necesita para responder y recuperarse de una crisis. Y eso será esencial para seguir prosperando en el presente año.

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Luis Meza, Socio Director de Consultoría, Deloitte México*

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