Tal parece que la política mexicana ve en las redes sociales más una extensión de sus boletines de prensa, que un canal bidireccional que puede acercarlos de forma muy efectiva con sus gobernados.  

 

El pasado 7 de mayo el presidente Peña Nieto escribió en su cuenta oficial de Twitter: “A los fans de House of Cards, lo siento, no puedo dar detalles de la 3ª temporada”. Sin duda, la chispa de humor en una cuenta que peca de seriedad le sorprendió a usted tanto como a mí, pues las redes sociales de la política mexicana no son precisamente las más cálidas.

La imagen del Presidente en el ecosistema de los social media no es ni de lejos la más querida; por el contrario, la figura presidencial es quizá una de las más atacadas, insultadas y parodiadas dentro del espectro virtual nacional. Sin embargo, dicho tuit se convirtió en menos de 5 minutos en el más “faveado” del jefe del Ejecutivo: 3,713 RTs y 2,456 favs. Lo más importante: no fue un error o dislate, fue un comentario simpático.

Esto es importante: por primera vez desde una cuenta política de gran relevancia las agencias se atreven a darle color a la cuenta de un funcionario público mexicano con un comentario simpático y ligero. No quisiera estar en los zapatos del community manager del presidente, sin duda una de las más trolleadas de la red. Por ello, es notable que se atrevieran a publicar un comentario gracioso tal y como hace cualquier cuenta sana de otros funcionarios en cualquier parte del mundo. Y es que tal parece que la política mexicana ve en las redes sociales más una extensión de sus boletines de prensa, que un canal bidireccional que puede acercarlos de forma muy efectiva con sus gobernados. En general, las cuentas de social media de funcionarios y políticos son serias, grises, planas y aburridas. Quizá las agencias de social media que manejan las cuentas de gobernadores, diputados y senadores olvidan que, si bien hay una responsabilidad social y ética, así como un derecho de acceso a la información por parte de los ciudadanos, lo que manejan, a final de cuentas, es la imagen de las personas. A las cuentas de redes sociales mexicanas les hace falta humanizar sus contenidos. Tal parece que lo que leemos sólo son discursos planos y sin personalidad de funcionarios que parecen obligados a escribir en los social media. Antes de la ultra famosa selfie de Ellen Degeneres, el tuit más compartido de la historia fue el del presidente Obama cuando ganó un segundo periodo electoral en 2012. En la entrada no sólo podía leerse el texto que a la letra dice: “Cuatro años más” , sino podemos observar la foto de Obama abrazando a Michelle en un gesto muy humano y natural.

Quizá eso es de lo que adolecen las cuentas nacionales: naturalidad. Y es que realmente son muy pocos los funcionarios públicos que manejan sus propias cuentas. Dos buenos ejemplos son los casos de Gerardo Fernández Noroña (@fernandeznorona), siputado por el PT; y de Javier Lozano (@JLozanoA), senador por el PAN. Independientemente de sus posturas políticas, ambos administran personalmente sus cuentas de Twitter, y de forma personal puede que usted coincida con ellos, puede que no, pero su espontaneidad y cercanía con sus seguidores son excepcionales dentro del panorama político nacional.

De acuerdo con SocialBakers, la cuentas de los gobernadores y funcionarios más populares en Facebook son:

· Enrique Peña Nieto, presidente, con 3.9 millones de seguidores y una tasa de engagement de 2.6%.

· En segundo sitio se encuentra Manuel Velasco Coello, Gobernador de Chiapas, con poco más de 1 millón de seguidores y un engagement de 1.75%

· Rafael Moreno Valle, Gobernador de Puebla, cuenta con 309 mil seguidores y un engagement de 2.5%

· Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México, con 307 mil seguidores y un engagement de 4.8% y

· Aristóteles Núñez, Gobernador de Jalisco, con 305 mil seguidores y un engagement de 1.35%.

Lo destacable de este caso es que si bien existe una tendencia de izquierda en las redes sociales, todos los gobernadores mencionados son del PRI. Quizá un análisis de sentimientos nos complete al panorama.

Una buena cuenta política en redes sociales debería considerar que la interacción con los seguidores/gobernados es la función principal para existir, además de que los temas tratados si bien deben tener la seriedad que corresponde al caso, esto no es opuesto a tener una calidez y cercanía que todo político debe mostrar. Aunque una cosa es tener ingenio y otra muy diferente hacerse el chistosito. Cuidado con lo que publica.

 

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