La cancelación de la refinería Dos Bocas no debe ser una opción ante la debacle económica que se avizora en México. Si bien es cierto que nuestro País necesitará cuantiosos recursos económicos para afrontar la emergencia sanitaria, también es cierto que la refinería es una alternativa de empleos temporales durante su fase de construcción y estables, una vez que comience operaciones.

Pero más allá de la generación y mantenimiento de empleos que en los siguientes meses de crisis económica serán esenciales, lo importante es continuar la obra en Paraíso, Tabasco porque México es importador de combustibles y esa obra tendrá una capacidad para procesar 340 mil barriles por día de petróleo crudo para producir gasolinas y otros petrolíferos.

Hay quienes cuestionan por qué construir una refinería si la tendencia crece hacia el uso de autos eléctricos. Sin embargo, omiten que durante los siguientes 30 años los derivados de petróleo seguirán siendo el principal energético a nivel mundial. 

Así que lo que más nos vale es apostar a que la apuesta de AMLO por una refinería le salga en tiempo y forma. Que los trabajos no queden inconclusos como ocurrió con la refinería de Tula Hidalgo, iniciada durante la gestión del panista Felipe Calderón Hinojosa y cancelada en la administración del priista, Enrique Peña Nieto.

La depreciación del dólar encarecerá, al menos por el momento hasta un 25 por ciento los costos de la nueva obra, prevista en alrededor de 8 mil millones de dólares, pero en estos momentos México no está para seguir derrochando dinero. Cancelar la refinería Dos Bocas, representaría tirar a la basura millones de dólares invertidos en la ingeniería básica e ingeniería de detalles de las plantas que integrarán la central refinadora y de los trabajos de relleno del terreno que están en marcha.

La refinería no cubrirá el déficit de 80 por ciento que tiene México de gasolinas, el principal combustible automotriz que se utiliza en el País, pero disminuirá las importaciones y representará un alivio para la balanza comercial energética. En febrero de este año, se produjeron 580 mil barriles al día de petrolíferos, pero se comercializaron un millón 282 mil barriles al día, lo que significó la compra en el exterior de más de 700 mil barriles.

La refinería no será rentable económicamente porque Pemex ha demostrado por muchos años que no opera de manera eficiente, así que no esperemos ver utilidades, y tampoco frenará las importaciones porque cuando se reactive la economía nacional el consumo tendrá a crecer. 

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