Las necesidades de inversión para los próximos 15 años serán de 60,000 mdd para producción convencional, 35,000 mdd para generación renovable y 15,000 mdd para transmisión.

 

 

FIMM es el primer fondo en América Latina de Macquarie Group, un administrador de fondos australiano y el primero en moneda nacional especializado en activos de infraestructura, desde carreteras y puertos, hasta plantas de tratamiento de agua y redes de telecomunicaciones.

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El FIMM emitió en 2009 en la Bolsa Mexicana de Valores un Certificado de Capital de Desarrollo (CKD), papel respaldado por un grupo de bienes de infraestructura que generan ingresos. Con lo obtenido, el FIMM fue lanzado formalmente en enero de 2010, con un valor de 5,200 mdp y su primera inversión fue la compra en 125 mdd de Decarred, una administradora de carreteras en Durango, y al año siguiente adquirió torres de telefonía celular de Telefónica.

Macquarie incursionó en energía a mediados de 2013 al comprar 49% de un proyecto hidroeléctrico de autoabastecimiento en Nayarit, que deberá concluirse en 2015.

 

─ ¿Qué significa la reforma eléctrica para Macquarie, además de la inversión que ya tiene en Nayarit?

Sin duda traerá nuevas y más amplias oportunidades para los inversionistas privados en actividades de generación, transmisión, almacenamiento y distribución. Sin embargo, hay ciertas condiciones previas para que esto ocurra. En el caso de energías renovables, el gobierno aún tiene que aprobar los reglamentos respectivos —lo que se espera que ocurra en octubre de 2014—, así como el “paquete verde” para las energías renovables asociadas a las leyes secundarias promulgadas, para entender a detalle cómo funcionará el nuevo régimen regulador.

En generación, los inversores a largo plazo deben disponer de garantías sobre el nuevo mercado de electricidad al mayoreo (o mercado spot), los términos en los que los nuevos acuerdos de compra de energía (PPA por sus siglas en inglés) pueden ejecutarse con usuarios calificados (por ejemplo, consumidores con una necesidad de más de 3 MW en un punto de carga definido), y las funciones de las distintas partes interesadas, como los intermediarios.

Con respecto a los sectores de transmisión y distribución, se abrió un nuevo mercado para los inversores, el CENACE será capaz de asociarse con empresas privadas para el financiamiento, construcción y operación de la red eléctrica. El plan del gobierno mexicano a largo plazo en estos sectores es asegurarse de que la CFE tenga la capacidad y el financiamiento disponible para mejorar la calidad de su red de transmisión (mediante la reducción de pérdidas técnicas y energéticas) y la eficiencia de su red de distribución.

El gobierno ha anunciado nuevas ofertas en julio y agosto de 2014, y ha incluido una gran cantidad de proyectos en el Plan Nacional de Infraestructura 2014-2018 (138 proyectos con una inversión total requerida de 46,000 mdd). Sin embargo, no está claro aún cuántos proyectos se licitarán para obras públicas y cuántos para inversionistas privados.

También vemos varias oportunidades de inversión con Pemex, que ha anunciado un plan de largo plazo para desarrollar plantas de cogeneración de más de 3 Gigawatt (GW) de capacidad instalada. Tras el éxito de la planta de cogeneración de 300 Megawatt (MW) Nuevo Pemex, la petrolera adjudicó recientemente la planta de cogeneración Cactus, de 530 MW, a un grupo de inversionistas. Entendemos que varias otras plantas han sido identificadas para el desarrollo a corto plazo.

En resumen, vemos oportunidades en proyectos generados o licitados por Pemex y cfe, así como en inversiones privadas en energía e incluso en proyectos de transmisión con participación privada.

 

─ ¿Qué planes de inversión tiene Macquarie en México, con sus diferentes divisiones, después de la reforma energética y especialmente la eléctrica?

Macquarie es el administrador institucional más grande de activos reales en México, con un equipo de más de 40 profesionales en inversiones. Nuestra intención es aprovechar esta plataforma para capitalizar las oportunidades del sector en México, especialmente las que se derivan de las reformas del sector energético. Específicamente sobre el sector eléctrico, creemos que la reforma energética abrirá nuevas oportunidades en transmisión eléctrica, que es una clase de activos con los que estamos familiarizados a través de las actividades de nuestro fondo en otras partes del mundo. En cuanto a las oportunidades potenciales de inversión en el sector eléctrico, seguimos interesados en buscar proyectos de energías renovables y convencionales, especialmente los que tienen extractores privados.

 

─ ¿En qué áreas del negocio eléctrico está interesado Macquarie?

El Fondo de Infraestructura Macquarie México (MMIF, por sus siglas en inglés) está interesado en todo tipo de inversiones que se consideren activos de infraestructura de largo plazo y con un perfil de riesgo/recompensa que se adapte a las necesidades de nuestros inversores. En lo que respecta al sector eléctrico, Macquarie se enfoca en los activos de generación, así como en líneas de transmisión y redes de distribución, como dueño y como operador. En generación, estamos activos a escala mundial principalmente en las plantas eléctricas de gas (cogeneración y ciclo combinado), y energías eólica, solar, hidroeléctrica y proyectos de conversión de residuos en energía. Sin embargo, podemos mirar hacia cualquier otra tecnología dadas nuestras capacidades respaldadas por nuestros expertos mundiales.

 

Según sus cálculos, ¿cuánta inversión privada será necesaria en los próximos años como resultado de la reforma y qué áreas captarán más?

La SENER y la CFE tienen un plan de expansión bien definido para satisfacer una creciente demanda de energía eléctrica. El de la SENER es de 15 años, hasta 2027, y requiere el desarrollo de más de 47 GW de nueva capacidad para que el servicio público pueda satisfacer el crecimiento previsto de la demanda, de más de 4.6% por año. Creemos que las necesidades de inversión para los próximos 15 años serán de 60,000 mdd para producción convencional, 35,000 mdd para generación renovable y 15,000 mdd para transmisión. La CFE seguirá desempeñando un papel crucial en el mercado eléctrico, y una cantidad significativa se licitará como obra pública (OPF); sin embargo, los inversionistas privados continuarán siendo atraídos por nuevos proyectos de generación con Acuerdos de Compra de Energía (PPAS, por sus siglas en inglés) en dólares a largo plazo, con CFE como contraparte.

 

─ ¿Qué parte de la inversión que será necesaria podría provenir de fondos de inversión y cuánta de la banca?

Estamos viendo un proceso de desapalancamiento en el sector. Nuevos proyectos energéticos son financiados en 60% a 75% con deuda, sobre todo como proyectos sin recursos de bancos comerciales ni multilaterales de desarrollo, y en los que el resto del capital proviene de fondos de inversión, contratistas, actores estratégicos y concesionarios. Ya existen algunos bonos de infraestructura de energía para el sector de la energía convencional, pero no han florecido tanto para el sector de energías renovables (hasta la fecha, sólo dos parques eólicos se han refinanciado con bonos tras su inicio de operaciones en 2012). También estamos viendo el surgimiento de una nueva tendencia de inversores de renta variable, financiados a través YieldCos comerciales (compañías que controlan activos y que generan flujos de caja estables y predecibles, como muchos de los negocios de energía) que les proporcionan un bajo costo de capital. Para la infraestructura en general, esperamos tener algún apoyo del gobierno en los muchos proyectos que se licitarán, privatizarán o venderán, a través de una participación activa de Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin) y los bancos nacionales de desarrollo. Dado el tamaño de las necesidades de financiamiento de infraestructura, esperamos que se requiera una amplia gama de proveedores de deuda y capital para asegurar que el costo de capital, adecuadamente competitivo, esté disponible.

 

─ ¿Macquarie invertirá por sí mismo o buscará asociarse con una empresa local o extranjera en México?

Analizamos las alianzas caso por caso. En México, el MMIF ha invertido en dos proyectos de energía (parques eólicos y proyectos mini-hidro) junto a socios locales e inversionistas extranjeros. Las transacciones recientes en México también están mostrando una tendencia creciente de coinversiones y alianzas con empresas complementarias. Esperamos que esta tendencia continúe en los próximos años.

 

─ ¿Qué tan importante es la reforma del sector eléctrico mexicano para los fondos de capital privado en el contexto de los mercados eléctricos de América?

Sólo para ponerlo en contexto, en el lado de la generación, la CFE es hoy en día la empresa de servicios públicos más grandes de América Latina, con 53 GW de capacidad instalada (que incluye productores de energía independientes o IPPS). Se espera que esta capacidad crezca a 89 GW en 2027, haciendo del mercado de la electricidad de México un mercado clave en el que deban estar los inversores, ya sean fondos de capital privado o jugadores estratégicos. Creemos que la reforma energética mexicana impulsará nuevos proyectos en el sector eléctrico y permitirá una mayor participación del capital privado en áreas que fueron tradicionalmente reservadas a empresas de propiedad estatal (CFE y Pemex), como la transmisión (tanto de gas como de electricidad) y distribución (electricidad). Sin embargo, una serie de oportunidades tardará algún tiempo en llegar al mercado, y las firmas de capital privado tendrán que ser pacientes, flexibles y estar bien posicionadas en un mercado complejo con una variedad de grupos de interés.

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