Por: Jimena Cándano*

La pandemia nos ha hecho ver con más claridad la inequidad de género que sigue existiendo en nuestro país. Agosto nos recibió con la noticia de que las niñas y los niños no podrían volver a la escuela, las clases tendrían que ser a distancia.

Por supuesto, lo más importante es proteger a nuestras niñas y niños, pero ¿qué efectos tiene esta decisión sobre todo en las mamás?

En nuestro país, según el INEGI, las mujeres dedicaron 25 horas a la semana a atender en el hogar a niñas y niños sanos, mientras que los hombres dedicaron 6 horas; para preparar y servir alimentos 9 horas contra 1.38, para otras labores como limpieza 7.47 horas contra 1.37. En resumen, ellas dedican más de 40 horas a la semana en tareas del hogar no remuneradas contra 9 horas que dedican ellos.

Por supuesto, estas labores se suman al trabajo que realizan fuera del hogar, por eso decimos que las mujeres tenemos dobles y hasta triples jornadas, las cuales no solo no son remuneradas, sino que ni siquiera son reconocidas.

Durante la contingencia estos trabajos se han sobrepuesto. Debemos seguir cumpliendo con el horario laboral, la carga del hogar y sumarle a esto ser maestra, así como la atención a la familia que está de tiempo completo en la casa.

Al estar en semáforo naranja, muchos negocios han abierto, por lo tantos, algunas deben regresar a su trabajo presencial, o perderlo, pero ¿qué pasa con las hijas e hijos? Las guarderías no han abierto y las escuelas tampoco ¿quién debe quedarse a cuidar a los hijos y acompañarlos en sus clases?

Según datos de la ENIGH 2018, el 28.7% de los hogares mexicanos estaban jefaturados por una mujer, seguramente hoy son más. ¿Qué harán para seguir proveyendo a sus hogares y al mismo tiempo cuidar a los hijos e hijas que no pueden ir a guarderías ni a la escuela?

Las opciones se ven difíciles: ¿dejar a los pequeños al cuidado de los abuelos o familiares, poniendo en riesgo de contagio a todas las partes ya que las madres tienen que salir a trabajar? O ¿Dejar de trabajar?

Una vez más son las mujeres las que resienten estas desigualdades, no hay una planeación por parte del gobierno para apoyarlas, tampoco para que los hombres puedan dedicarse al cuidado y educación de sus hijas e hijos.

Necesitamos políticas integrales que tomen en cuenta estos factores durante la contingencia para evitar que las niñas y niños se queden solos o que las mujeres pierdan las fuentes de ingreso con las que les dan de comer.

Esperemos que el gobierno y las empresas empiecen por visibilizar este problema y después por generar acciones para resolverlo.

Excluir a las mujeres de la vida económica es una opción que no podemos tomar, sin las mujeres perdemos todos.

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LinkedIn: Jimena Candano

La autora estudió la licenciatura de Derecho en la Universidad Iberoamericana. Obtuvo el grado de Maestría en Administración Pública, con enfoque en Desarrollo Comunitario y Transformación Social en la Universidad de Nueva York. Actualmente es la Directora Ejecutiva de la Fundación Reintegra.*

Acerca de Fundación Reintegra: Es una fundación que trabaja a favor de la justicia social, equidad de oportunidad y derechos para los jóvenes en conflicto con la ley. Tiene como misión prevenir el delito y reintegrar a la sociedad a quienes experimentan conflictos penales, fortaleciendo sus capacidades y concretando un proyecto de vida, siendo un referente en la opinión pública nacional e internacional en la prevención del delito a través de la reinserción social.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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