Por Christopher Helman

Una vez paria, Irán está de vuelta en el negocio.

El país persa está de regreso. Apenas unos meses después de liberarse de los grilletes de las sanciones internacionales, Irán ha aumentado sus exportaciones de petróleo de 700,000 a 2 millones de barriles diarios, de acuerdo con Argus Research. La producción total de Irán es ahora de hasta 3.5 millones de barriles diarios, cerca de sus niveles de 2011, antes de que se endurecieran las sanciones.

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Ese crecimiento en la producción ha sido más rápido que lo que algunos analistas esperaban. Las exportaciones adicionales ascienden a más de 20 millones de barriles al mes. Pero, ¿podrá el país mantener su producción? Las exportaciones de Irán son sostenibles y se basan en el crecimiento de la producción, o el país simplemente está vendiendo su inventario de 25 millones de barriles de capacidad de almacenamiento en tierra y 20 millones de barriles o menos de almacenamiento flotante.

Los analistas son escépticos. “Seguimos creyendo que estos niveles de exportación no son sostenibles y que están atados a los inventarios en vez de a un aumento en los niveles de producción”, dijo la consultora en un informe.

Teherán quiere que sea algo real. La semana pasada el Ministerio del Petróleo de Irán anunció que en julio pondrá nuevos contratos por lo que podrán pujar las compañías petroleras internacionales. A diferencia de Irak y Arabia, los nuevos contratos de Irán permitirían a las compañías petroleras contabilizar sus reservas y mantener participaciones en empresas iraníes, según Reuters.

Hace una semana, el presidente iraní, Hassan Rouhani, recibió a la presidenta de Corea del Sur Park y a su séquito de más de 200 funcionarios e inversionistas. El ministro de Petróleo, Bijan Zangeneh, firmó un memorando de entendimiento con su homólogo de Corea para aumentar la cooperación entre ambos países en proyectos de petróleo y gas. Corea del Sur se comprometió a invertir 25,000 millones de dólares (mdd) en infraestructura iraní. Las compras de petróleo iraní de Seúl se duplicaron el mes pasado a 100,000 barriles por día, de acuerdo con Argus.

Las compañías petroleras internacionales han competido por la posición. Royal Dutch Shell pagó 2,000 mdd a Irán, que debían desde que las naciones occidentales impusieron una prohibición a la importación de crudo iraní en 2012. Shell, junto con BP, Total, Statoil, Eni y Lukoil todas tienen interés en reavivar sus relaciones con Irán, e Irán trabaja para reconstruir sus vínculos con los bancos occidentales y las redes financieras mundiales.

Mientras tanto, se rumorea que el gigante de los servicios petroleros Schlumberger está en conversaciones para adquirir a su antigua filial iraní, la que se vio obligado a vender en 2010. Y por qué no, teniendo en cuenta los desafíos que enfrenta en otras partes del mundo, como Venezuela. A mediados de abril, Schlumberger dijo que se retiraba de Venezuela, ya que no recibía ningún pago.

¿Dónde preferirías invertir, en Irán, un país con una historia de 2,000 años de comercio próspero y mercantilismo dirigido por líderes que (a pesar de sus muchos defectos) quieren reconstruir su economía mediante la inversión en proyectos de infraestructura gigantescos, o en Venezuela, una cleptocracia cuasisocialista que ha criminalizado el capitalismo y pretende convertirse en Cuba (pero sin el encanto de la isla)?

Mientras más tiempo sustente Irán este crecimiento, más se convertirá en una amenaza para Arabia Saudita. Los saudíes y otros árabes sunitas del Golfo ver a los persas chiíes de Irán como una amenaza espiritual, militar y sobre todo económica. El FMI prevé un crecimiento del PIB de 4% en Irán este año. Esto contrasta con una recesión en curso en Arabia Saudita. Algunos de los 50,000 trabajadores despedidos por el conglomerado de construcción de Binladen han incendiado autobuses en La Meca. Qatar ha hecho recortes en su empresa de medios estatal Al-Jazeera y en Qatar Petroleum. En Kuwait los sindicatos petroleros realizaron una huelga de 3 días en protesta por los recortes salariales y la producción de petróleo se redujo a la mitad.

La retórica saudí ha subido de tono ante el re ascenso de Irán. El poderoso, representante del príncipe de la corona de Arabia, Muhammed bin Salman, de 31 años de edad, establece la política petrolera y la política económica, pero también es ministro de la guerra Arabia, navegando por un empantanamiento en Yemen. En una demostración de fuerza, el príncipe ha declarado que el Reino es tan abierto a los negocios como Irán. Él dijo en entrevistas con The Economist y Bloomberg que tiene la intención de transformar a Arabia Saudita en un oasis económico que no dependa de los ingresos del petróleo para pagar sus costosos programas sociales. Incluso afirmó sus intenciones para hacer una oferta pública inicial limitada de Saudi Aramco. Antes del reciente colapso de una reunión de la OPEP en Doha, el príncipe saudí dijo que no estaría de acuerdo con un tope de producción a menos que Irán también lo observara. Se jactaba de que Saudi Aramco podría aumentar la producción a 11.5 millones inmediatamente y 12.5 millones en 9 meses “si quisiéramos”. (No importa que las autoridades saudíes hayan citado cifras similares durante más de cinco años.)

Los saudíes produjeron 10.3 millones de bpd en abril, mientras que Irak produjo 4.3 millones. La producción de la OPEP para el mes, de 33 millones de barriles por día, coqueteó con los máximos históricos del cártel, según Reuters. El mundo no necesita más petróleo. Los productores menos rentables han reculado, con la producción estadounidense cayendo desde su máximo de 9.6 millones de bpd hace un año a alrededor de 8.9 millones de bpd en la actualidad. Mientras tanto, la producción de petróleo de Brasil se ha reducido de 220,000 bpd desde su pico de agosto de 2015 y China produce 190,000 barriles menos por día. A Venezuela también se le hará cada vez más difícil mantener sus volúmenes.

¿Las reducciones serán suficientes para equilibrar el crecimiento de Irán? “A pesar de que los balances de petróleo están en una posición ajustada, los riesgos a la baja siguen siendo abundantes”, escribió el analista de Socgen Michael Wittner.

El analista de Credit Suisse Ed Westlake observó que el mayor riesgo de exceso de oferta “reside en Medio Oriente, donde la ya de por sí alta producción podrían aumentar las exportaciones y generar una decepción similar a la del año pasado. Por ahora, sin embargo, la producción en casi todos lados se mantiene sorpresivamente baja y mantiene nuestra línea roja del suministro mundial hacia abajo.”

El año pasado los precios del petróleo se recuperaron de los 46 dólares de enero a los 68 de mayo y luego cayeron en espiral hacia los 40 en agosto. Eso podría ocurrir de nuevo si el príncipe decidiera que las exportaciones saudíes deben mantenerse planas durante todo el verano. Durante los meses más calurosos el Reino desvía hasta 1 millón de bpd a las centrales eléctricas que se esfuerzan por satisfacer la demanda extra para atender el aire acondicionado. De acuerdo con Wittner de Socgen, en los últimos dos años los saudíes han reducido las exportaciones durante el verano, impulsado las exportaciones en 500,000 bpd y 750,000 a medida que el calor del verano comienza a ceder. El representante del príncipe podría ordenar que las exportaciones de Arabia Saudita se mantengan planas para mantener los precios deprimidos y proteger la participación de mercado de Arabia Saudita contra la invasión iraní.

Energy Aspects señala: “Sí, Muhammed bin Salman añade un enorme elemento de incertidumbre a la política petrolera de Arabia dada su tendencia a mezclar el petróleo con la política, pero no hay una agenda secreta para aplastar a Irán en ello.”

 

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