¿Cómo lograrlas? Te hago 5 sugerencias que he comprobado dan buenos resultados para crear relaciones positivas en el grupo de trabajo, lo que ayuda a tener equipos en verdad productivos, cuyas acciones impactan en el resultado final del negocio.

 

En cierta ocasión, mientras revisaba mi muro de LinkedIn, recibí la invitación de un usuario con el nombre de César Carrasco. Al echar un vistazo al perfil, me di cuenta que se trataba de un ex alumno a quien tuve la oportunidad de dar clases hace como siete años, durante un diplomado en marketing. Cómo olvidarlo: era de los más participativos, de esos alumnos que estimulan la participación de sus compañeros al exponer una idea y abrir las puertas al debate; me atrevería a decir que, incluso, era poseedor de grandes dotes de liderazgo que bien pude notar durante el tiempo que tuvimos de convivencia.

Me dio gusto volver a saber de él… es increíble cómo las redes sociales nos han permitido volver a “conectar” con distintas personas a las que, por una u otra razón, dejamos de ver y que fueron parte de nuestra vida cotidiana. Yo he vuelto a saber de varios de mis ex compañeros de escuela, ex alumnos y hasta parientes distantes a través de redes sociales como Facebook o LinkedIn.

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En fin, luego de intercambiar algunos mensajes con César a través de este canal de comunicación, nos vimos personalmente para saludarnos y platicar. Él vive ahora en Monterrey, donde además están las oficinas de una agencia de publicidad de la que es socio mayoritario, aunque –me comentó– continuamente viaja a la Ciudad de México, pues además de que sus padres viven aquí, tiene varios clientes y prospectos de negocio a los que visita regularmente.

Durante nuestro encuentro me platicó de cómo inició su negocio, así como de proyectos muy interesantes que trae con ciertas marcas, algunas nada despreciables. También me comentó el porqué de su presencia en la ciudad, por aquellos días. Pues resulta que tuvo que venir personalmente a hacer la presentación de una propuesta de negocio, porque no pudo enviarla vía e-mail antes de la fecha límite, así que para no perder la oportunidad de seguir siendo considerado, habló con su posible cliente y le pidió le permitiera presentarla directamente en una reunión con todos los involucrados, para evitar que la demora lo dejara fuera del concurso o que se viera manchada la imagen de su negocio.

Pero, ¿qué había sucedido? César había salido a Guadalajara por unos días y organizó a su equipo de trabajo para que preparara la propuesta, de manera que él sólo llegaría a afinar detalles. Pero se llevó una decepcionante sorpresa cuando al regresar a Monterrey se dio cuenta de que la propuesta final no se había integrado; de hecho, faltaban bastantes cosas por agregar.

Aunque el equipo de trabajo parecía haber entendido todo a cabalidad, en ausencia de César más de uno había querido asumir la batuta y todo terminó en dimes y diretes, molestias y críticas que generaron un ambiente tenso en el que ya no fue posible trabajar, así que él decidió terminar la propuesta con sólo un par de colaboradores más.

Sin embargo, me decía: “Héctor, ¿qué voy a hacer ahora que regrese?, ¿cómo voy a lograr que las relaciones entre todos vuelvan a un estado armonioso de forma que no afecten más mi negocio?”

Durante mi experiencia en varias organizaciones he sido testigo de situaciones como éstas, en que más allá de roces entre dos personas, los equipos de trabajo se vuelven literalmente un campo de batalla donde todos tiran a matar, critican el trabajo de los demás sin bases estratégicas y bloquean el flujo para llegar a las metas.

Por ello me permití dar a César algunas sugerencias que yo mismo apliqué en mis departamentos o áreas de trabajo, y que, puedo afirmar, dan buenos resultados:

  1. Logra una comunicación clara y aprende a escucharlos: Como líder del equipo es importante que les hagas saber lo que tú esperas de cada uno de tus colaboradores, de manera que todos sepan que tú estás consciente de sus talentos y posibilidades. Animarlos verbalmente es una buena manera de estimular su trabajo e impulsarlos a enfrentar sus propios retos. De igual forma, procura escuchar lo que tienen que decir sobre ti, la organización y sus compañeros de equipo; no juzgues su percepción y sentir, sólo atiende sus preocupaciones.
  2. Sé un verdadero líder: En pleno siglo XXI, aún existen quienes consideran que ser jefe te convierte automáticamente en líder, lo cual no es cierto. Un verdadero líder no tiene que ser autoritario, reprender, amenazar o estar detrás de sus colaboradores para que cumplan sus tareas; más bien expresa claramente sus ideas, involucra a sus colaboradores y convierte cada proyecto en el proyecto de todos.
  3. Delimita los roles y responsabilidades: Una organización sana requiere de una definición funcional de los puestos de trabajo, de manera que las actividades estén claramente asignadas; así no existen posibilidades de conflicto al momento de generar resultados. Cuando una organización carece de esto, se generarán conflictos entre los colaboradores, en los que seguro escucharás la “célebre” frase de “eso no me tocaba a mí”.
  4. Reconoce el trabajo de cada uno y haz que entre ellos también lo hagan: Varias de las molestias que se llegan a generar entre los equipos de trabajo tienen que ver con este punto. A veces, cuando alguien saca esto a colación, sólo recibe una respuesta como “pues para eso te pagan”. El reconocimiento basado en los talentos de cada miembro del equipo y sus resultados en la organización pueden resultar en la generación de buenas relaciones.
  5. Celebra con tus colaboradores: Celebra todo lo que sea posible, desde el cumpleaños de tus colaboradores hasta sus logros personales y profesionales, y, desde luego, los relacionados con el negocio, como la llegada de un nuevo cliente. Destinar pequeños espacios para esto ayuda a generar un mejor clima laboral y de mayor confianza.

Ten presente que la manera como cada colaborador se siente con relación a sus compañeros de equipo puede afectar la productividad y eficiencia con la que se consiguen las metas de negocio planteadas. Las relaciones positivas en el equipo de trabajo ayudan a crear precisamente equipos verdaderamente productivos, cuyas acciones impactarán en el resultado final de la compañía.

Una frase célebre de Sam Walton, fundador de Walmart, dice: “Los líderes sobresalientes salen de su camino para potenciar la autoestima de su personal. Si las personas creen en sí mismas, es increíble lo que pueden lograr.”

Como cabeza de la organización y su líder, tienes la tarea de construir este tipo de relaciones que lleven a tus colaboradores no sólo a lograr sus propias metas profesionales, sino también a trabajar exitosamente para llevar a la cima a tu organización.

 

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