El relanzamiento tendría que significar “más México en China y Menos China en México”, pero, a  juzgar por la primera visita de Xi Jinping, en 2009, esa no es la estrategia del dragón asiático.

 

Por Laura Zamudio González*

 

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Del 4 al 6 de junio, el presidente de la República Popular de China, Xi Jinping, visitará nuestro país. No hace mucho que el presidente Enrique Peña Nieto viajó también al gigante asiático y expresó con claridad la importancia que reviste para nosotros “relanzar la relación bilateral”.

China es hoy un país clave para todas las economías del  mundo. Para nosotros,  es el segundo socio comercial y el  tercer mercado petrolero.  En los últimos 20 años, nuestra relación comercial creció en más de 700%, y la IED de China (aunque comparativamente pequeña con lo que invierte en otras partes del mundo),  alcanzó los 230 millones de dólares.

Sin embargo, pese a este asombroso crecimiento, la relación comercial con China es profundamente asimétrica. Mientras en 2012 vendimos cerca de 6,000 millones de dólares, compramos cerca de 57,000 millones. Y lo que en 1995 era un déficit comercial de 316 millones hoy es de 51,215 millones, es decir, varias miles de veces más grande.  En este contexto, relanzar la relación comercial bilateral tendría que significar “más México en China y Menos China en México”.

Pero, a  juzgar por la primera visita de Xi Jinping al país  (en el año 2009 siendo vicepresidente), esa no es la estrategia del dragón asiático. Xi Jinping se acompaña de empresarios y promesas de inversión, que buscan en realidad abrazar áreas económicas prioritarias como petróleo, minería, telecomunicaciones, agricultura, energías renovables e infraestructura en puertos, aeropuertos y transportes.

La visita de la semana entrante viene pues acompañada de una expectativa de inversión que  podría ascender a los 81,000 millones de dólares  y, posiblemente  también, la negociación de un acuerdo de libre comercio, con la consecuente  reducción de múltiples y complejas trabas burocráticas, con las que se han blindado los  mercados.

Business are Business y los chinos requieren, demandarán, incentivos para cooperar  y, “ayudarnos a equilibrar” la relación comercial de la que hasta ahora se han visto claramente beneficiados.

Juega a nuestro favor el hecho, que no es menor, que China está comenzando a vivir el “inevitable aterrizaje” de una economía que ha crecido con gran dinamismo y que se ha abierto al mundo de manera acelerada. Uno de los efectos evidentes de este  inevitable aterrizaje es que el precio de la mano obra ha subido y hoy es 20% más cara que la mano de obra mexicana.

La producción en el país comienza a ser más costosa y por ello, muchas empresas  están saliendo en búsqueda de nuevos mercados de materias primas y donde vender manufacturas.

Ya vislumbraron África, y han creado allí zonas económicas especiales, con inversiones millonarias. Vislumbran ahora también América Latina y México, con su posición geográfica privilegiada en el Pacífico y al centro del continente americano podría resultar muy atractivo como plataforma logística comercial en su marcha hacia los mercados americanos. Por ello es posible que, en los años por venir, volvamos a ver las costas mexicanas recibiendo una  Nao de la China, cargada de… turistas, empresas y dólares.

 

*Directora del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana.

 

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