Ahora, debido al mayor potencial de la plata, es más conveniente preferirla sobre el oro.

 

El mes pasado advertimos que las presiones bajistas continuaban para los metales preciosos monetarios, y en particular sobre el oro. Desde entonces la onza áurea pasó de 1,327.50 el 1 de julio a 1,285.25 dólares al 31 de ese mes (London PM Fix). La razón de ese pronóstico fue que según las lecturas de la Base y Cobase, el mercado se encontraba en Contango, dando señal de que había abundante metal físico fluyendo al mercado.

La Base es la diferencia entre el precio del contrato de futuros más activo y el precio “spot” actual, es decir al contado. Dado que la normalidad es que los futuros sean más caros que el precio al contado, dicha diferencia debe ser positiva. Esto es, hay Contango y la curva de los precios de futuros es ascendente. Pero si el resultado es negativo, muestra una inversión en la curva para el contrato de futuros activo llamada Backwardation.

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Por su parte, la Cobase se calcula restando del precio al contado el del contrato de futuro más activo. Por eso se está en Contango cuando el resultado es negativo, y en Backwardation cuando hay Cobase positiva.

Mientras que el Contango es señal de abundancia de metal fluyendo al mercado, la Backwardation es evidencia de “escasez”. El oro es escaso en la naturaleza, pero NO en la superficie del planeta, debido a que es una “materia prima” que no es consumida sino atesorada por su valor. Esta característica lo dota del mayor ratio existencias/flujo (lo que se extrae de las minas) de todas las commodities. Lo que en español significa es que el oro producido es siempre una pequeña parte de los inventarios que, sobra decir, siempre tienen dueño sobre la faz de la Tierra.

Es por ello que la Backwardation constituye una anomalía, pues la “escasez” del oro sólo puede deberse a la reticencia de sus poseedores a enajenarlo, sobre todo a determinados (bajos) niveles de precio.

No es casualidad que desde 2013 se haya observado que cada vez que ocurre una caída pronunciada en el precio del oro, éste salga a “esconderse” de la circulación. El nivel de gravedad de este problema que se manifiesta como Backwardation, se mide a través de la Base y Cobase, indicadores exclusivos de la Nueva Escuela Austríaca de Economía fundada por el profesor Antal Fékete.

En esta actualización de agosto, te informo que de acuerdo con las lecturas del cierre de mes que se aprecian en el gráfico siguiente (cortesía de Sandeep Jaitly de Feketeresearch.com), el contrato de oro de agosto en líneas discontinuas se disparó a Backwardation. El de diciembre –ahora el contrato más activo, si bien continúa en Contango, parece haber roto hacia arriba: de –0.41% a –0.29%. Esto sugiere que la fase de oro en Contango podría estar por terminar en las próximas semanas, sobre todo si hay bajas pronunciadas en las cotizaciones.

 

Base y cobase del oro agosto 2014

 

Por otro lado, el comportamiento del ratio de bases y cobases oro/plata (gráfico siguiente) sugiere que el relativo mejor comportamiento del precio de la plata con respecto al oro podría continuar este mes. O sea, en caso de que ambos caigan, la plata lo haría en menor medida, y de irse al alza, sería en mayor proporción que el oro. Por supuesto, también podría suceder que el oro cayera mientras la plata se aprecia.

 

Ratio de bases y cobases

 

Dado que aún no estamos en Backwardation para el contrato activo del oro (diciembre), es posible que en agosto veamos aún presiones bajistas, pero de presentarse un desplome, desde luego no debe verse como una mala noticia, sino como la oportunidad de fortalecer las posiciones personales en metal precioso físico.

Ahora, debido al aludido mayor potencial de la plata, es más conveniente preferirla sobre el oro.

Y es que, al final, como hemos advertido antes, la tendencia de la Backwardation es a la permanencia. Lo que esto significa es que las “manos fuertes” siguen esperando pacientes a que se presenten los desplomes en los precios de los metales preciosos monetarios para acumularlos más y sacarlos de la circulación.

Así sucederá hasta que el metal disponible se acabe, pues aunque estará ahí, sus “manos fuertes” no lo soltarán a un precio que no refleje su valor. ¿Qué implicaciones tendrá esto en un mundo en que hay más “oro” y “plata” papel de los que es posible entregar en físico? La respuesta, para quien no los tiene en propia mano sino confiados a terceros, es aterradora.

 

 

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