Por Natalí Faxas

República Dominicana espera cerrar el 2018 con un crecimiento económico superior al 5%. De lograr los pronósticos, el país se mantendrá como el segundo de mayor desarrollo de su PIB de Latinoamérica, solo superado por Panamá.

De acuerdo a las predicciones de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), los países de mayor apogeo económico al cierre de este año serán Panamá, con 5.4% de crecimiento, República Dominicana, con 5.1%, Antigua y Barbuda, con 5% y Nicaragua, 4.5%.

El país se ha mantenido en la cúspide regional. Su crecimiento económico ha sido, así lo garantiza el Banco Mundial, “uno de los más fuertes de América Latina y el Caribe en los últimos 25 años”. El mismo organismo, sin embargo, señala pendientes básicos en el desarrollo, como la competitividad y los servicios de agua y electricidad.

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A eso se le agrega otros asuntos por mejorar como los servicios de salud, educación y corrupción. Esas temáticas, junto a la inseguridad ciudadana, representan los mayores desafíos del gobierno. Precisamente, las prioridades del Ejecutivo en estos últimos años han estado centradas en estos aspectos. En 2016, por ejemplo, los sectores de educación, salud e Interior y Policía absorbieron el 42% del gasto total del Presupuesto para ese año, unos 237,793.7 millones de pesos dominicanos.

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Para que los ciudadanos sientan ese crecimiento económico que registran el Banco Central y los organismos internacionales, falta que tanto el sector público como privado, continúen enfocándose en estas áreas “para poder ver resultados positivos”, señala el socio de Economía de la consultora Deloitte, Nassim Alemany. “No es una labor que se le puede dejar solamente al Gobierno”, apunta.

“Lo importante para nuestro país es seguir combatiendo la corrupción mediante el fortalecimiento institucional, una mayor rendición de cuentas y un sistema de consecuencia que penalice los hechos”, resalta el economista, no sin antes mencionar que para mantener la estabilidad económica, hace falta continuar trabajando en reducir la corrupción y la deuda pública, esta última equivalente a un 17% del presupuesto general aprobado por el gobierno dominicano en 2018, según medios locales.

El economista considera que la falta de competitividad nacional (RD está en el lugar 104 de 137 países evaluados, según el Índice de Competitividad Global 2017-2018 del Foro Económico Mundial) es una consecuencia de una combinación de factores que limitan a las empresas a ser más eficientes, no una causa, como es la deuda o la corrupción, que pudiera afectar la económica.

Los pronósticos a nivel mundial y regional son, en general, buenos, sugieren un crecimiento de 3.1% del PIB en la economía mundial. En América Latina, si el 2016 cerró con -0.4%, en 2018 se espera un positivo de 2.6%, para dejar consolidada el camino hacia la recuperación. Esto de acuerdo al Programa Monetario del Banco Central para el 2018.

Alemany cuenta que la estabilidad económica que ha mostrado el país, en el corto plazo, puede verse afectado por la implementación de la Ley 155-17 de Lavado de Activos, un alza en los precios del petróleo y el aumento de las tasas de interés internacional, principalmente de Estados Unidos. Además, la reforma fiscal aprobada en el país norteamericano, la cual pretende lograr que empresas estadounidenses regresen a operar en su territorio nacional, con una considerable reducción de impuestos.

 

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