Servidora pública a nivel local, estatal y federal, primera inmigrante latina en ser tesorera de Estados Unidos en el gobierno de George W. Bush, así como primera latina en aspirar al Senado de ese país por el estado de California. En dos palabras: pionera y audaz, Rosario Marín ha escrito y hecho historia entre dos naciones, entre valores y oportunidades.

 

Por Felipe Vallejos M.

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El escenario era ideal. Instalados en un salón conti­guo al lugar donde se llevaría a cabo el Foro Forbes Mu­jeres Poderosas en República Dominicana, hablamos con una mujer efectivamente de poder, con una hoja de vida que ha marcado la historia de los latinos en Estados Unidos y un relato inspiracional; Rosario Marín termina siendo, a ojos de su recorrido, la prueba de que los sueños no son imposibles, y que, con talento, sentido de la oportunidad y un poco de fortuna, no existen límites.

Habla, camina y se desenvuelve acorde con la experiencia que la antecede. Por 22 años sirvió en el sector público en todos los niveles. Su prueba de fuego llegó en 2001, cuando el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush la nombró tesorera, y siendo con­firmada de forma unánime por el Congreso, se convirtió no solo en la cuadragésima primera persona en ese cargo, sino en la primera latina en alcanzar un puesto de tal calibre.

 

Un privilegio

Banquera en el sector privado, su plan de vida estaba trazado. “Tenía mi vida planeada. A tal edad tendría mis hijos, a tal edad pondría mi propio banco. Todo eso quedó en nada cuando nació mi hijo Eric”. Se refiere a su primer hijo, que nació con síndrome de Down, lo que con­dicionó su carrera. “Hoy, vivo el día a día, y me entrego por entero, para ser la mejor esposa, la mejor madre, la mejor tesorera”, reflexiona.

Una cosa llevó a la otra. Concejal y alcaldesa de Huntington Park, donde actualmente vive, trabajó también para dos gobernadores de California. Fue nombrada tesorera, donde llevó adelante un ambicioso programa de educación financiera. “10 millones de ciudadanos en Es­tados Unidos jamás han pisado un banco, esto es grave”, dice.

En la conciencia colectiva pare­ciera que el expresidente George W. Bush no tenía a la comunidad latina como prioridad. Marín lo desmiente. “Muchos no saben que el presidente W. Bush nombró en su primer año a más latinos que Bill Clinton en sus ocho años en el poder”, revela.

“Muchos no recuerdan que al presidente entrar en la Casa Blanca, el país ya pasaba por una recesión. Sus políticas económicas ayudaron, pero luego nos golpeó el 9/11”, en alusión al ataque terrorista del cual Estados Unidos fue objeto la maña­na del 11 de septiembre de 2001.

En ese contexto, de tensión e incertidumbre, el presidente Bush convocó a 300 de sus más de 5,000 funcionarios. Entre los llamados, Rosario Marín. “Me sentí privilegia­da, estar en un grupo tan reducido. Eran momentos importantes para el país y el presidente nos llamaba a comprometernos”, afirma.

Momento de café y agua, tiempo de hablar de los años siguientes. En 2003, en medio de una exitosa ges­tión como tesorera, Rosario Marín estaba lista para un nuevo desafío. No contenta con la historia escrita como secretaria del Tesoro, se lanzó a otra carrera inédita: la senaduría federal de California.

“De las únicas cosas que nos arrepentimos es de las que no hace­mos”, la reflexión es de Marín luego de preguntarle si haber optado por competir por un puesto en el Senado había sido un error. La extesorera fue derrotada en las primarias del Partido Republicano en marzo de 2004 con 20% de los votos, por detrás de Jones quien logró 44%.

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Foto: Reynol Rosado. 

 

Silencio político; cambio de rumbo

Luego de servir en el gabinete del entonces gobernador Arnold Schwarzenegger entre 2004 y 2006, hubo un silencio largo a nivel polí­tico para Rosario Marín, y aunque tuvo la oportunidad de hablar en la Convención Nacional del Partido Republicano en 2007, su carrera tuvo un giro, con una escala previa y de importancia cuando decidió publicar sus memorias.

El libro, publicado en 2007, se tituló Una líder entre dos mundos, donde relata de forma detallada el proceso de su vida, su carrera y cómo su historia familiar determi­nó el aspecto profesional, demos­trando su fortaleza como mujer y la importancia de haber superado barreras culturales e idiomáticas propias entre México y Estados Unidos. “Un país me dio los valores, el otro la oportunidad”, ha sosteni­do en varias ocasiones.

Con la pérdida de los republi­canos de la Casa Blanca en enero de 2008, Marín decidió entonces que las oportunidades llegaran a su horizonte. El escenario fue global y la línea una sola: contar su historia, inspirar a millones, ser el testimo­nio de que todo es posible. “Mi his­toria es la de cualquier inmigrante. Recuerdo cómo la gente se me acer­caba para decirme: ‘Rosario, cuando la nombraron tesorera sentí como si a mí me hubiesen nombrado’. Eso es una gran responsabilidad, así que debo portarme bien”, comenta con una sonrisa de satisfacción.

Su segundo libro sin fecha de sa­lida, ya tiene tema: educación finan­ciera. “Un doctor que ha tenido un sueldo magnífico, no se percata que eso no será de por vida. Lo he visto, ha pasado y es un desafío”, afirma. Agrega que su experiencia como banquera en el City National Bank le permitió darse cuenta del papel que juega un banco en la situación finan­ciera del país. Pone como ejemplo las ventajas para una persona tener un buen historial crediticio. “A una persona sin buen historial le sale caro y difícil obtener un carro o una casa, esto debe cambiar”, dice.

 

República Dominicana lidera en el Caribe

Al hablar de la actualidad, Marín no deja esconder su crítica a la actual administración del presidente Oba­ma. “Una orden ejecutiva tiene con­secuencias, porque al momento del presidente irse, eso puede quedar sin efecto porque no son leyes. El presidente Obama no ha trabajado con el Congreso”, dice, en referen­cia a una serie de órdenes ejecu­tivas con respecto a las relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba, además de la orden dictada en el ámbito migratorio que impide parcialmente las deportaciones.

“22 veces el presidente dijo que no podía someter la orden ejecutiva que ahora sí realizó”, revela Marín. Al preguntarle sobre el argumento de si Obama había sufrido bloqueos constantes del Congreso, la exteso­rera es comprensiva pero enfática. “La legislación es muy difícil, es mucho trabajo pero eso es lo que él [Obama] prometió. Lo hizo para la reforma de salud, pudo haberlo hecho para la reforma migrato­ria”, reflexiona.

Tiene la misma opinión en torno a la relación del gobierno de Estados Uni­dos con América Latina y el Caribe. “República Domi­nicana como parte de la re­gión no ha tenido de parte del presidente Obama una estrategia comercial para tener una mayor interac­ción con los países, es una falla porque pudiéramos tener lazos mucho más importan­tes. No ha sido una prioridad para esta administración”, sentencia.

Marín expresa su deseo: “Que la relación comercial entre Estados Unidos y América Latina sea fuerte. Eso permite una relación fuerte de migración y a nivel diplomático. En definitiva, el comercio fortalece las relaciones entre países”.

Y qué hay de la apertura de Cuba, cómo afecta esto a la República Do­minicana. “Este país tiene un buen gobierno, se han hecho cosas buenas para sus gobernados. Un buen gober­nante siempre debe mirar al futuro, basado siempre en la educación, porque eso dará mejores actores en todos los sectores”, afirma Marín. Agrega que irónicamente Cuba tiene una ciudadanía preparada, pero no la plataforma, y aunque su apertura pu­diera desafiar a otros países, la República Dominicana “tiene el liderazgo y un buen rumbo”, sostiene.

 

Qué viene para Rosario Marín

“Ahora soy porrista, apoyo a quienes aspiran a llegar al servicio público en todos los niveles del gobierno”, afirma. Rosario Marín da la impresión de que su papel ha cambiado, aportando con su experiencia pero en un segundo plano, dando paso a nuevas generaciones, en especial a latinos que compiten por cargos electivos.

Dice que al dejar de planear su vida, las cosas llegaron de forma natural. Su posición como banque­ra, como alcaldesa y luego como tesorera le dieron paso a su exitoso presente: oradora internacional. Hoy planea mantener y profundizar esa actividad, inspirando a miles de personas en Estados Unidos y Mé­xico, además de otros países lejanos. “Ahorita voy para Australia”, revela.

Antes de despedirse, nos deja un consejo financiero. “De todo el dinero que recibes, ahorra siempre 15%, es mágico. Aplícalo y verás”. Viniendo de la 41 tesorera de Estados Unidos, es para tenerlo en cuenta.

 

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