Por Neill Penney*

El nuevo Código Global de Conducta del Mercado Cambiario, lanzado en mayo de 2017, posiblemente representa la última oportunidad para que este mercado escriba su propio libro de reglas. Si bien es probable que no genere cambios inmediatos en la estructura del mercado, el Código Global provocará una evolución gradual en la interacción entre los bancos y las áreas de tesorería de las empresas e inversores institucionales, así como de otros participantes del mercado cambiario al mayoreo, y en la forma en que estos participantes del mercado operan. Al mismo tiempo, la existencia del Código aumenta la presión sobre los agentes del mercado cambiario para que firmen compromisos a favor de la equidad y la transparencia en todas sus operaciones.

Luego de varios escándalos relacionados con las malas prácticas y el comportamiento de ciertos participantes en el sector financiero, el Código busca restablecer la confianza en el mercado cambiario promoviendo un mercado sólido, justo, líquido, abierto y transparente, con estándares que son aplicados consistentemente a nivel global.

El Código fue redactado entre 2015 y 2017 por representantes del sector público y privado. En virtud de esta colaboración, el Código logra el doble beneficio: tanto cumple con las expectativas del regulador con respecto a la conducta, como se alinea con las últimas perspectivas de la industria sobre las mejores prácticas. Entre los participantes del sector privado involucrados en el desarrollo del Código estaba Thomson Reuters, cuyas plataformas electrónicas de negociación facilitan un promedio de más de 400 mil millones de dólares por día en operaciones de divisas en todas las principales monedas para los participantes del mercado en más de 120 países.

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Durante mi reciente visita a México, me reuní con varios de los principales actores del mercado cambiario local en una serie de eventos organizados en conjunto con el Banco de México y el Comité del Mercado Cambiario Mexicano para promover las principales ventajas de adoptar el Código y el deseo de los reguladores de avanzar en este proceso. El Código define la conducta esperada por los reguladores y los participantes en torno a la transparencia, el buen comportamiento de “sentido común” y la debida diligencia hacia sus clientes.

El Código no es una regulación y, por lo tanto, debe ser adoptado voluntariamente por los participantes del mercado de forma individual. Dada la importancia del Código para definir estándares de conducta para la industria, el objetivo de los reguladores y los principales participantes del mercado del sector privado es hacer que esta adopción sea lo más universal posible. En el momento de esta redacción, la cantidad de participantes en el mercado que han adoptado públicamente el Código ya asciende a cientos, y el apoyo continúa creciendo.

Al enfrentar estos nuevos desafíos, los profesionales del mercado deben asegurarse de que entienden el alcance y la intención del Código Global de Conducta del Mercado Cambiario. A corto plazo, no cabe duda de que sus 55 disposiciones ofrecen la oportunidad de mejorar y armonizar las mejores prácticas en toda la industria. A largo plazo, la verdadera prueba del Código radicará en si los estándares de conducta se mantienen en los niveles actuales a medida que el mercado evoluciona y los recuerdos de la crisis financiera global se desvanecen. En este contexto, vale la pena recordar que, a nivel de empresa, esto ya está sucediendo. Los jóvenes de 21 años de hoy que ingresan al mercado laboral eran niños de 10 años cuando estalló la crisis; en otros 10 años, ellos serán la próxima generación de tomadores de decisiones en la industria, sin recuerdos directos de la crisis.

El Código representa un importante impulso para acelerar el proceso de automatización de los flujos y negociación del mercado cambiario nacional. Por ejemplo, y en consecuencia del aumento en los requisitos de transparencia, se reducirán los volúmenes de operación por teléfono en favor de plataformas electrónicas más seguras y confiables. Al mismo tiempo, existe una intensa presión sobre costos en todo el mercado cambiario. Como resultado, las instituciones dependerán en gran medida de herramientas de análisis que permitan medir de manera puntual los costos de transacción y la calidad en la distribución de datos de mercado. También dependerán más de soluciones tecnológicas para impulsar la distribución de liquidez con proveedores locales e internacionales para efectos de cobertura y manejo de inventario de los distintos productos y divisas.

Los participantes del mercado deben asegurarse de que sus áreas de trading o tesorería estén preparadas para las nuevas reglas, y también buscar maneras de aprovechar las mejores herramientas disponibles para realizar un análisis prudente de los costos de transacción y la calidad de los precios de las diferentes contrapartes con las que operan. Esto también implicará revisar las operaciones actuales, incluidas las herramientas electrónicas de información y análisis, para poder demostrar la mejor ejecución al tiempo que se reducen los riesgos operativos y de mercado.

Aunque que 2018 trae una cantidad de cambios sin precedentes, ya en ocasiones anteriores los mercados financieros han respondido positivamente a cambios similares. Como profesionales de la industria, nuestra meta común es alcanzar mercados justos, efectivos y con la solidez necesaria que satisfaga las necesidades de los usuarios finales y cumplan con los objetivos económicos y financieros para los cuales fueron creados. Confío en que los mercados cambiarios enfrentarán este desafío y continuarán prosperando en la nueva era iniciada por el Código.

*Codirector Global de Trading en Thomson Reuters.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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