El año que apenas comienza trae consigo una regla: actuar con cautela. La atención hacia los estímulos  monetarios en Estados Unidos aún no se disipa y, frente a eso, el resto de las economías están a la expectativa para captar  inversión. El crecimiento es una meta que, quizá, sólo sea un sueño.

 

Por Paola Palma

 

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El 2013 fue un año complicado para la economía global. Los efectos de la crisis financiera continúan afectando a las principales economías desarrolladas, el milagro económico del BRIC parece insuficiente para sostener el crecimiento global; mientras que las políticas económicas y monetarias de Estados Unidos (EU), la Unión Europea (UE), Japón y China no logran reactivar los motores del crecimiento ni brindar certidumbre a los mercados financieros.

Ante este panorama, ¿qué escenarios plantea el entorno global en 2014 para los inversionistas? Si bien la economía mundial presenta señales de una recupe­ración moderada, existen riesgos y áreas de oportunidad que deberán seguirse con atención durante este año.

 

Economía global

En noviembre pasado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señaló en su Global Economic Outlook que la re­cuperación de la economía internacional es aún débil. Sin embargo, el principal riesgo que ensombrece el panorama económico global es la permanencia de los efectos o “legados” de la crisis financiera que desde hace cinco años se han traducido en episodios de recuperación muy débiles y, en general, en un bajo crecimiento.

Los organismos in­ternacionales que monitorean el desempeño económico global (Fondo Monetario Internacional, OCDE, Banco Mundial) revisaron a la baja las estimaciones de crecimiento, tanto para las economías desarrolladas como para las emergentes en 2013, y plantearon proyecciones muy cautelosas para 2014. La causa principal de los recortes en las proyecciones se debe a que los motores del crecimiento mundial —EU, UE y China— no funcionan a toda su capacidad.

La economía de EU dio en diciembre pasado señales positivas en varios indicado­res, que podrían confirmar el regreso a una senda de crecimiento más sólida, gracias a la expansión del consumo privado y las expor­taciones, la recuperación de inventarios, así como a una mayor inversión residencial.

El anuncio del Banco de la Reserva Federal de reducir el estímulo monetario ante las mejoras en el crecimiento del PIB, la inflación y el mercado laboral, es una decisión que brinda certeza a los mercados sobre el inicio de una clara etapa de recu­peración de la economía estadounidense, principalmente, ante la revisión al alza del PIB del tercer trimestre de 2013 que alcanzó un sorpresivo 4.1%. Con este dato, la Fed elevó el pronóstico del PIB para 2013 a 2.3%, mientras que la tasa de crecimiento para 2014 la ubicó en un rango de entre 2.8% y 3.2%.

En el caso de la UE, las señales son débil­mente positivas y no muestran el riesgo de un desbalance generalizado en las economías de la zona. De hecho, la UE técnicamente se encuentra fuera de la recesión. Según datos de la OCDE, se estima en 0.4% la caída del PIB de la zona euro en 2013 y se pronostica un magro crecimiento de 1.0% para 2014. El principal problema de este conjunto de economías es el severo nivel de desempleo que padece (12% de la población económi­camente activa en toda la UE).

 

El BRIC

En 2013, las economías emergentes que habían dado dinamismo a la economía mundial, como Brasil, China e India, moderaron su crecimiento. China registra las menores tasas de cre­cimiento en 23 años, aquejada por la fuerte desaceleración de sus exportaciones. El FMI estima un crecimiento al cierre de 2013 de 7.6%, apuntalado por el fuerte gasto público en infraestructura que el gobierno chino ha realizado en un esfuerzo por sostener la economía.

En términos de inversión, China es y seguirá siendo el principal receptor de IED del mundo en los próximos años. Según la unctad, en 2013 atrajo 253,000 millones de dólares (mdd), cifra impactante aunque menor en 9% a la captada en 2012.

Brasil, por otro lado, destaca por su en­deble desempeño económico durante 2013. La OCDE estimó un crecimiento de 2.5% en 2013, generado por el ambicioso programa de infraestructura del gobierno brasileño, así como por las exenciones fiscales aplica­das para apuntalar la competitividad de la industria nacional. Las exportaciones y la inversión extranjera son los motores de la economía de Brasil; sin embargo, el entorno internacional actual ha elevado las presiones sobre las áreas internas más débiles del país sudamericano.

 

El comercio internacional

Estimaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) indican que en este 2014 el comercio mundial crecerá cerca de 2.5%. Las economías emergentes son las que mostra­ron mayor dinamismo en 2013 en términos comerciales, ya que el crecimiento de sus volúmenes de exportación fue en promedio 2.5 veces mayor que de las economías desa­rrolladas y el de sus importaciones es cinco veces mayor.

En este contexto, la OMC está realizando esfuerzos para reactivar las negociaciones de la Ronda de Doha que permitirían impulsar el comercio a través de acuerdos de liberali­zación entre sus 160 miembros.

El conflicto de interés entre los países de­sarrollados y en desarrollo ha paralizado es­tas negociaciones por 12 años. En diciembre pasado, durante la Conferencia Anual de la OMC realizada en Bali, finalmente se dieron señales de entendimiento en temas centrales como facilitación del comercio, agricultura, comercio de servicios, tratamiento especial a países menos desarrollados, entre otros.

La importancia de estos acuerdos en términos económicos es vital para todos los países miembros de la OMC. Según un estudio del Instituto Peterson, las ganancias derivadas del acuerdo de facilitación de comercio superarían un billón de dólares y fomentaría la creación de 20.6 millones de empleos. Las exportaciones de los países en desarrollo podrían aumentar en 570,000 mdd y las de los países desarrollados en 475,000 mdd.

Los acuerdos multilaterales son primor­diales para la recuperación del comercio mundial, más aún, cuando la aplicación de medidas comerciales proteccionistas prolife­ran principalmente en países desarrollados. Si se desea alcanzar el pronóstico de cre­cimiento del comercio global de 4.5% para 2014, los países deberán acudir a la mesa de negociaciones e intentar planteamientos multilaterales que generen ganancias para todos los países participantes.

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