Al igual que miles de personas alrededor del mundo, tengo miedo a volar. Es un temor irracional que no puedo superar a pesar de haber leído todo lo que he podido sobre aeronáutica y visto decenas de videos como éste o éste. Paradójicamente, mi trabajo me ha llevado a subirme a muchos aviones, por lo que he aprendido un par de cosas sobre cómo hacer ese trance más llevadero.

Para mí, hay dos objetos imprescindibles para volar: el primero es un antifaz para dormir (ríanse si quieren, pero la tía Gladiola tenía razón), el segundo es un buen par de audífonos, y entre los mejores para viajar están los QuietComfort 35 de Bose.

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Los QC35 son los primeros audífonos inalámbricos de Bose con cancelación activa de ruido, lo que significa que, además de aislarte del sonido a tu alrededor, los auriculares emiten una señal de ruido blanco que lo acalla hasta hacerlo prácticamente imperceptible. Y el resultado es notable: ni el rugido de una turbina de avión ni el llanto un bebé a un par de filas de distancia se interpondrán entre tú y tu sueño o esa película de los Avengers que tanto te gusta.

Además, a pesar de que tradicionalmente los audífonos Bluetooth han tenido un pobre desempeño en el departamento de fidelidad, especialmente al reproducir música, estos dos lo hacen notablemente bien y vuelven casi imperceptible el zumbido característico de la cancelación activa de ruido.

Los dos micrófonos ubicados a cada lado también filtran el ruido ambiental, ayudando a que los QC35 pasen de audífonos a manos libres sin sobresaltos. El clásico control de tres botones hace un buen trabajo ahorrando el trámite de sacar el teléfono para contestar o declinar una llamada, controlar el volumen o adelantar, pausar o regresar un track.

En el departamento de conectividad, cuentan con tecnología NFC, así que si tienes un teléfono Android puedes emparejarlos con un solo toque.

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Con un peso de 286 gramos, estos Bose superan en peso por 96 gramos a los QC25, pero no están en el rango de otros modelos de la categoría. En donde no tienen par es en la autonomía de la batería, mientras que sus competidores ofrecen entre 10 y 12 horas, los QC35 dan 20, cifra que puede alcanzar hasta 40 si optas por conectarlos a través del cable. (Quizá el único reproche que se les puede hacer es que su batería no es removible, pero con ese tiempo de autonomía, hay oportunidad de hacer recargas.)

Como es de esperarse en unos audífonos de 7,000 pesos, los materiales son de alta calidad: Aluminio inoxidable, acero, cuero sintético y recubiertos de Alcantara (recién me entero, un textil 68% poliéster y 32% poliuretano que se siente al tacto como gamuza), lucen premium y resisten el maltrato.

La combinación de materiales y diseño hacen que resulte cómodo su uso incluso durante periodos prolongados. Uno de los problemas que generan la mayoría de los audífonos over ear es que después de un par de horas terminan por acalorarte, especialmente si hacen demasiada presión sobre la oreja (como ocurre con los Zik 3.0 de Parrot), y estos Bose intentan reducirlo al mínimo.

Al final, en términos de calidad, los QC35 están en la categoría que los Zik 3.0 de Parrot, los Studio Wireless de Beats o los nuevos MDR-1000X de Sony. Ya los puedes encontrar en México en 6,999 pesos (directo en la tienda de Bose, en Amazon o Best Buy) y puedes elegir entre negro o plata.

¿Los recomendamos? Definitivamente sí.

 

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