El mercado de los teléfonos inteligentes es quizás el más competido de la electrónica de consumo hoy. A pesar de que se trata de un segmento inaugurado formalmente por el iPhone hace menos de 10 años, los diferentes fabricantes hace mucho que empezaron a quedarse sin ideas y buena parte de los modelos encontrados en las tiendas son una iteración de otra iteración y… bueno, entienden el punto. El G5 es distinto.

El G5 es el flagship de la firma coreana LG para este año, y no sólo es un teléfono de gama alta, también es el primer modelo comercial modular, lo que significa que tiene piezas intercambiables que pueden mejorar algunas de sus funciones según los deseos del usuario.

Esos módulos independientes, o “Friends”, como les llamó LG, incluyen por el momento:

  1. Un adaptador que mejora la experiencia al tomar fotos añadiendo un borde que mejora el agarre, un botón de disparo y un dial para la manipulación del zoom u otras funciones pro; la cámara con agarre, botón de disparo.
  2. Un DAC, que convierte el audio digital en análogo y permite escuchar archivos de audio de gran definición, el cual fue desarrollado junto con Bang and Olufsen.
  3. Una cámara capaz de capturar imágenes en 360 grados (aunque no el visor de realidad virtual).

Aunque no es tan modular como el Project Ara, que tanta expectación generó en 2013, dado que no ofrece la opción de elegir los distintos componentes del teléfono, como la cámara, la batería, el RAM u otros, el G5 sí es una realidad, y ya puedes ponerle las manos encima.

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Tuvimos que esperar 4 meses desde su presentación en el Mobile World Congress de Barcelona, en febrero pasado, para probarlo a conciencia, y estas son nuestras impresiones:

 

Diseño y materiales

Luego de experimentar con policarbonatos y acabados en piel en el G3 y el G4, LG optó por darle a la nueva generación un cuerpo de aluminio pulido que luce y se siente premium.

Las líneas del G5 son más discretas y sobrias que las de sus predecesores y le dan un carácter más moderno y elegante, tal como se esperaría de un teléfono premium.

Siguiendo con la tradición, el botón de encendido/desbloqueo se encuentra en la parte trasera, justo debajo de las cámaras, algo que resulta extrañamente cómodo después de un par de días de uso. En esta ocasión, LG tuvo el acierto de mover los botones de volumen a un costado, donde resultan mucho más prácticos que al lado del botón principal. Bien por eso.

Pantalla

Nunca hemos sido especialmente fans de la pantalla LCD capacitiva de LG, que aunque hace un buen trabajo no está a la altura de la Super AMOLED de los Galaxy S7, que entrega colores más brillantes y negros más profundos.

Con 5.3 pulgadas de diámetro y una densidad de 554 pixeles por pulgada, la resolución está a la altura del segmento, y la función Always-On que permite ver la hora y las notificaciones de forma permanente en pantalla se está volviendo ahora una tendencia entre los Android (el S7 también la integra), aunque Motorola lo propuso desde su primer Moto X, en 2013.

Cámaras

Quizá el factor más divertido del G5. Este teléfono inteligente no tiene sólo cámaras, sino tres: una frontal de 8 megapixeles (hola, selfies), y dos frontales, una de 16 megapixeles (f1.8) y otra de 8 megapixeles (f2.4) con un gran angular u ojo de pescado (135 grados).

He aquí dos tomas hechas desde el mismo punto, la primera con la cámara de 16 megapixeles y la segunda con la de 8 y un ángulo más amplio:

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A pesar de que el desempeño de las cámaras principales no es el ideal (son especialmente lentas en condiciones de poca luz), la posibilidad de poder intercalar ambas al tomar foto o video sí es de lo más destacado del teléfono, así como la opción de acceder a funciones manuales de la cámara.

Puedes ver más imágenes tomadas con las cámaras del G5 en nuestra cuenta de Flickr.

El módulo de la cámara, que extiende la capacidad de la batería y da al equipo mayor ergonomía, es ideal para cuando sales de viaje, y ayuda a aprovechar ambas cámaras traseras.

Rendimiento

Es momento de hacer una aclaración. Para el mercado mexicano LG optó por no traer el mismo G5 que venderá en Corea y otros mercados desarrollados, sino la versión G5 SE, una que incorpora un Snapdragon 652 a 1.82 GHz y 3 GB en RAM en vez del Snapdragon 820 (el usado en buena parte de los Android de gama más alta) y 4 GB en RAM.

La decisión, si bien podría desalentar a algunos, no tiene un impacto demasiado marcado en el desempeño del G5 SE: responde bien bajo presión e incluso es capaz de grabar video en 4K, pausar la grabación (algo que no se ve todos los días) y hasta de hacer el cambio de cámaras durante ésta.

El almacenamiento interno, de 32 GB, puede extenderse hasta 2 TB, aunque si logras encontrar una microSD de 200 GB deberás sentirte afortunado.

Batería

Sin sorpresas en este departamento. Ante la incapacidad de la industria de crear baterías más eficientes, la carga rápida y las baterías extraíbles están ahí para intentar salvar el día. Con 2,800 mAh de capacidad, la pila estándar del G5 servirá para llegar a la noche con algo de carga en condiciones normales, aunque para los más exigentes, el bundle ofrecido por LG junto con Telcel incluye una batería adicional y un case/cargador que puedes llevar contigo a todas partes.

Al igual que con el Nexus 5x, LG optó por integrar un cable USB-C en el G5, lo que representa una aportación importante a la transición entre estándares que permitirá olvidarnos del horrible, horrible micro USB.

Experiencia

Lo dijimos en 2014, cuando elegimos al G3 como nuestro teléfono del año: la interfaz de usuario de LG tiene pequeños detalles que hacen del uso diario algo divertido. En ese entonces fue el sistema de desbloque Knock el que nos pareció más significativo, pero ahora es la posibilidad de integrar distintos módulos lo que dará a la experiencia el toque extra.

Precio

El G5 está en venta con Telcel en un paquete que incluye el teléfono, una funda protectora y la batería extra con cargador/carcasa por 12,000 pesos.

Módulos

Lamentablemente, aún faltan algunos días o semanas para que los módulos de foto y audio lleguen a

 

Balance

El G5 SE tiene muchas virtudes, la más obvia son sus módulos, pero incluso sin ellos la experiencia que ofrece es divertida, sus acabados son de primera calidad, su rendimiento está a la altura del segmento y el precio resulta competitivo frente a otros flagships.

En su contra, el buque insignia de LG tiene el cambio en el procesador y el RAM (recordemos que en estos casos menos no es más), la lentitud de su cámara en ambientes con poca luz y la incertidumbre que genera comprar módulos por un precio extra que podrían bien servir sólo para esta generación del teléfono.

Si el concepto modular y los “Friends” tendrán buena recepción entre los usuarios de México y otras partes del mundo, aún está por verse, pero creemos que el G5 ya hizo historia ofreciendo cierta flexibilidad, y por tanto es un equipo relevante que bien vale la pena probarse si estás buscando cambiar tu equipo.

¿Que si es el mejor? Quizá no, pero por ahora sí es el más cool.

 

Más imágenes

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