A pesar de que la banda de monitoreo de Sony hace varias cosas sorprendentemente bien, falla de forma lamentable en otras que son fundamentales. Sin embargo, va en el camino correcto.

 

Podríamos acusar a Sony de subirse a la ola de los wearables de manera oportunista con su Smartband; sin embargo, su aparato hace muchas cosas sorprendentemente bien y aporta algunas funciones que no pueden encontrarse en un segmento de mercado cada vez más saturado: el de las  bandas de monitoreo de actividad física. ¿Es la mejor opción? No, pero con un poco de visión y empeño, podría llegar a serlo.

Wearables como la Smartband son dispositivos pensados para llevarse 24/7, de modo que los sensores incorporados en su interior puedan monitorear varios aspectos de nuestra vida diaria. En este caso, la banda mide el número de pasos, horas de sueño (distinguiendo entre sueño profundo y ligero), tiempo que pasamos moviéndonos de un sitio a otro o usando el teléfono durante el día, todo a través de una pequeña pastilla integrada dentro de una banda de plástico, la cual se asegura con un broche de aluminio.

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La Smartband es sumamente ligera y su diseño, a pesar de estar lejos de lo atrevido de la Jawbone, es sencillo y tan sobrio como el de la Fitbit. Sony tiene fe en que estos pequeños dispositivos sean una fuente de dinero, y no quiere rezagarse en ese juego. Y no lo hace tan mal como podría pensarse. A continuación enumeramos pros y contras de la Smartband, y más adelante hablamos de cada uno a profundidad.

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El diseño de la Smartband es simple y limpio, está disponible en negro o verde, aunque pueden comprarse por separado bandas plásticas de otros colores.

A favor:

1. Vibra cuando te alejas del teléfono.

2. Sirve para controlar el reproductor de música y la cámara (si tienes un teléfono Sony).

3. Además de medir la actividad física y calidad de sueño, lleva un registro de todo lo que haces con tu teléfono.

4. Recarga amigable y resistencia al agua.

En contra:

1. Medición inexacta de la actividad.

2. Interfaz pobremente resuelta.

3. Carece de funciones sociales.

4. No es compatible con otras aplicaciones.

5. Es exclusiva para Android.

6. Funcionalidad limitada si tu Android no es Sony.

7. Exceso de requisitos para funcionar.

 

Los aciertos, a fondo

Casi todos los aciertos de la Smartband caen en áreas en las que su competencia flaquea. Fitbit y Jawbone dominan el mercado por ser los primeros en llegar, pero también por su calidad y sus aplicaciones, pero hasta hoy sus bandas no ofrecen algunas de estas posibilidades:

1. Alerta de lejanía. Esta banda puede configurarse para que vibre cuando te alejas del teléfono al que está vinculada, algo que parece poco útil pero que valoras cuando olvidas el smartphone en el café o antes de salir de casa.

Igual de útil es que la banda vibre cuando tengas una llamada o te llegue una notificación. Tu decides si quieres las alertas y para qué tipo de notificaciones las activas. ¿Les ha pasado que su teléfono está en modo vibrar y no lo sienten en la bolsa? A mí tampoco.

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Al igual que la Fitbit, el wearable de Sony concentra todo su potencial en una pastilla que se incrusta en una banda metálica.

2. Control inalámbrico. Si sales a correr, lo más probable es que no quieras sacar el teléfono a cada rato para adelantar o regresar una canción en tu playlist de poder, así que con sólo un par de taps en la banda puedes ir hacia adelante, atrás, o pausar la música. La opción de tapping hace otras monadas, como activar el obturador de la cámara para tomarte una foto a distancia, pero lamentablemente esa función sólo está disponible para unos cuantos modelos Android. 🙁

3. Lifelog. Todo lo que haces en el día se concentra en Lifelog, la aplicación ideada por Sony para llevar un registro pormenorizado de 12 métricas: calorías quemadas, pasos dados, tiempo que pasaste caminando, tiempo que pasaste corriendo, horas de sueño, tiempo en redes sociales, número de fotos tomadas en el día, tiempo escuchando música, jugando, leyendo o navegando en Internet. Ésos son muchos datos y todos se conjugan en una línea de tiempo que puedes reproducir al terminar el día; así verás cuán grave es tu adicción a Facebook o repasar las fotos que tomaste durante un viaje. Si quieres más detalles, también hace un seguimiento de tu ubicación y traza tus movimientos en un mapa, ayudándose del GPS de tu teléfono. Sony pone mucho énfasis en que la aplicación aún se encuentra en fase Beta, y que la experiencia mejorará en lo venidero. Ojalá así sea, pues es, quizás, el área de mayor potencial de la Smartband.

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4. Recarga fácil. Gracias, Sony, a diferencia de la Fitbit y la Jawbone, la batería de la Smartband puede recargarse con el mismo cable Micro USB que usas para cargar tu Android. Un gran acierto.

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La pastilla que va dentro de la banda es ligera y compacta. Sus tres luces LED sirven para indicar el nivel de batería y comprobar el estado diurno o nocturno de la pulsera.

5. Resistencia al agua. Al igual que la Fitbit, la Smartband puede sumergirse en agua no salada hasta tres metros. Un #win para los nadadores.

 

Los errores

1. Mediciones dispares. Todo iba bien hasta que descubrí, sentado frente a la computadora, que la banda confunde con pasos los movimientos que hice con la mano del teclado al mouse durante el día. En un par de horas de sedentario trabajo, el número de pasos en la Smartband aumentó en una cantidad inadmisible, más de 1,000 pasos, lo cual no ocurrió con la Jawbone que usualmente uso y que utilicé junto a la banda de Sony con fines comparativos.  Usé deliberadamente ambos dispositivos en la mano derecha para comprobar la exactitud de sus mediciones. La precisión es muy importante; quizá un error de medición de 50 pasos diarios no tenga mucho impacto al final del mes, pero la desviación de la Smartband sí resultaría significativa. Le damos una espantosa equis por no hacer bien lo más importante.

2. Interfaz poco atractiva. Sí, lo sabemos, Lifelog está en fase Beta, pero ¿tiene que ser tan rudimentaria? Si bien la app permite ver los resultados en tiempo real y en un solo vistazo, no hay una función que permita cruzar los históricos de cada métrica de forma semanal o mensual. Eso es algo que también nos gustaría ver en la siguiente versión.

3. Sin amigos. Parte del éxito de Fitbit y Jawbone se debe a que incorporaron funciones sociales en sus aplicaciones. Poder compartir (y comparar) con amigos y familiares la actividad le da un plus a la banda y evita que ésta sea arrumbada en un cajón luego de tres meses de uso.

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Así luce la Smartband comparada con una Up de Jawbone.

4. Aislada. Si usas Runkeeper cuando sales a correr o Strava para seguir tu ruta en bici, la Smartband no es para ti. En esta versión Sony no ha abierto su plataforma a las aplicaciones de terceros, lo que limita su funcionalidad.

5. Sólo para Android. Es el sistema operativo más popular del mundo, pero  iOS podría ser una buena oportunidad de negocio. Dinero que Sony no está en posición de desdeñar.

6. Fragmentación. Uso un Moto X y todo iba bien hasta que descubrí que las funciones de reproducción musical sólo funcionan en algunos equipos, una triste limitación más que podría corregirse en versiones futuras. Según Sony, actualmente es compatible con los Xperia Z1, Z2, Z1 Compact y Z Ultra, y con los Nexus 4 y 5 de LG; Galaxy Note III, Galaxy S4 y S5 de Samsung; el One y el One M8 de HTC.

7. Burocracia. Si quieres empezar a usar tu Smartband, no basta con bajar Lifelog; tienes que descargar e instalar ooooootra app llamada Smart Connect (no importa si usas un Sony, no te salvas), la cual vinculará tu teléfono con la banda vía NFC y te avisará si en algún momento hay una desconexión entre ambos aparatos.

 

Balance

Si quieres experimentar con una tecnología que está dando sus primeros pasos, vale la pena darle una oportunidad a la Smartband; sin embargo, esta clase de wearables sólo deben hacer una sola función y se espera que al menos la hagan bien, así que si lo que buscas es medir de forma más precisa tu actividad de día y tu sueño de noche, quizá lo mejor sea esperar a la siguiente generación. La banda de Sony tiene mucho potencial, esperemos que la marca sepa aprovecharlo en las siguientes generaciones.

Por 1,700 pesos, la Smartband está dentro del rango de los wearables de fitness, pero si la quieres gratis, puedes conseguirla con el bundle que Sony ofrece junto al Xperia Z2.

Por último, si quieren una pista de hacia dónde va la tecnología según Sony, basta echar un vistazo al espacio de los wearables el mismo año en el que anunció la desaparición de su línea de computadoras portátiles Vaio. Ojalá lo hagan bien.

 

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Ésta es la oferta de colores que Sony desplegó en el Mobile World Congress de Barcelona, en febrero de 2014.

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Fashion. En el MWC, la japonesa mostró algunos prototipos de cómo podrían lucir en el futuro algunas bandas alternativas para su wearable.

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