Por Augusto Hintze*

Desde los vinilos, casetes, discos compactos, el lanzamiento del iPod y actualmente el streaming, la evolución de la industria musical ha ayudado a predecir la disrupción tecnológica. La tecnología digital siempre ha sido un arma de dos filos para esta industria, por un lado, hizo más sencilla la grabación y edición de la música, logró que fuera accesible para casi rodos y permitió el almacenamiento de miles de canciones en un solo dispositivo, y al mismo tiempo, propició la copia y borró la delgada línea entre el compartir y la piratería.

Músicos y disqueras se preguntaban desde hace una década cómo podrían dejar de luchar para preservar el estatus quo y reinventarse con la realidad actual, la misma pregunta que hoy en día todavía muchos negocios en diferentes industrias se cuestionan. La industria musical encontró la respuesta con el surgimiento de plataformas de streaming, pero ahora estamos en el comienzo de una nueva era de evolución en la música de la mano de blockchain, una era donde se puede observar cómo se desarrolla y aprender de ella en el proceso.

En nuestro estudio Technology Vision 2018 se habla sobre blockchain en la tendencia “Empresas sin Fricción”, donde se explora cómo el potencial de la tecnología cambia la forma en que los ecosistemas interactúan. Dado que esta tecnología puede actuar como un sustituto de confianza e inculcar seguridad, inmutabilidad y confiabilidad a los ecosistemas, no es sorpresa que comience a disrumpir a la industria de la música, integrada por artistas, gerentes, productores, discográficas, distribuidores y más colaboradores que generan ingresos.

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Mientras las personas luchaban por diferenciar bitcoin de blockchain, la artista Imogen Heap lanzó Mycelia, un proyecto basado en blockchain con tecnología ledger distribuida como una plataforma para alojar metadatos inmutables sobre las canciones, los artistas que las grabaron y quiénes las escuchan. Con esa información, se permiten realizar pagos a todos los involucrados por igual, restaurando la equidad para los artistas, ingenieros y productores que crearon las canciones.

Otros artistas han seguido sus pasos, como la compositora Bjork, quien lanzó un álbum con Audiocoin y les dio a los clientes una parte de la criptomoneda emergente, intentando impulsar el interés en los medios basados en esta tecnología. Blockchain es clave para cualquier compañía que administre una cadena de suministros o cadena de valor, ya que facilita transacciones confiables, por lo que muchas empresas piloto la empiezan a implementar.

Es importante mencionar que los nuevos paradigmas en la industria musical no mencionan a las plataformas, estudios y sellos discográficos que se han esforzado por tener un lugar como intermediarios en la industria, lo cual debería asustar a cualquier empresa que ve actualmente valor en su negocio al tener el total control de la información. Con blockchain en el horizonte, las empresas de todas las industrias deben reevaluar su papel en la cadena de valor, donde una vez más, la industria de la música es líder.

*Líder del Centro de Tecnología Avanzada de Accenture México.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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