ÁMSTERDAM.- Muchos residentes de Ámsterdam quieren que ya termine la Copa del Mundo de Rusia 2018. Algunos porque no resisten la burla de vecinos en la Europa occidental, como Alemania, Francia, Bélgica y sus eternos rivales Dinamarca y Suecia.

Otros porque ven con envidia la pasión que en esta ciudad con 25% de sus habitantes nacidos en otros paises despiertan ya los primeros partidos en bares y lobbies de hoteles donde ven partidos por la tele.

Y otros porque de plano se sienten aplastados por el karma. Luego de la travesura de Arjen Robben en el “no era penal”, muchos holandeses creen que hubo un castigo trascendental en el hecho de que Suecia se les atravesó en el último partido eliminatorio para la zona europea en octubre 2017 y es la selección escandinava la que jugará contra México en etapa de grupos.

“Creímos que Holanda pasaría a la Copa y nos iría bien, pero el destino no lo quiso y ahora vemos con envidia que rivales como Suecia o Dinamarca sí van a jugar en Rusia”, dice Lotte Meijer, gerente de una tienda de quesos. “Tal vez es justicia divina que tu Rafa Márquez a su quinto mundial y no nuestro Arjen Robben”, dice a su vez Daan Visser, barman de Café de Zeemeew, uno de los pubs que anuncian la transmisión de Rusia 2018.

Con todo, dice Dominika de Vries, manager de un café, “un mundial sin Holanda no es mundial”. Y tiene razón ya que los famosos ‘oranje fans’, la popular barra anaranjada, no animarán este mundial. Las banderas y los famosos sombreros naranjas se quedarán colgados en casa esta vez.

 

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