La rentabilidad se obtiene no por tener muchos recursos, sino por el ingenio de saberlos utilizar en forma exitosa. ¡Anímese a diseñar sus propios índices que midan en forma muy particular la rentabilidad de su empresa!

 

En la mayoría de las pláticas de negocios, se escucha comúnmente el término “Rentabilidad”. Rentabilidad es sinónimo de generación de valor, es la relación entre la utilidad generada y la inversión realizada o de la utilidad generada entre los activos adquiridos. Bien podríamos conceptualizarla como el resultado del aprovechamiento de todo tipo de recursos, ya sea humanos, materiales, financieros, tecnológicos, etcétera.

La rentabilidad podría clasificarse en diferentes grados: alta, media y baja. Generalmente se expresa en porcentajes. Tal clasificación dependerá de varios factores, entre otros, los siguientes: de la comparación con los objetivos establecidos y su logro, del auge o declive del sector al cual pertenece, del costo de los recursos si es o no superior a la tasa de retorno esperada. Otros factores no menos importantes son el estilo de la dirección y administración en la vida de la empresa. Todo en conjunto apoyará a la creación  o no de un excedente económico, agregando o destruyendo valor en la misma.

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Los índices más utilizados para medir la Rentabilidad son dos:

1)     Retorno sobre el Capital, conocido como ROE (Return on equity).

2)     Retorno sobre los Activos, conocido como ROA (Return on assets)

El ROE mide el rendimiento del capital invertido por los accionistas, su fórmula es la siguiente:

Utilidad Neta después de Impuestos

Promedio del Capital Social

No olvide que también existe otra parte (que no mide este índice) que genera utilidades, estos son los ingresos externos obtenidos mediante financiamiento.

El segundo índice conocido como ROA mide el rendimiento sobre los activos que posee la empresa, su fórmula es la siguiente:

Utilidad Neta después de Impuestos

Promedio de Activos Totales

Estas fórmulas pueden tener variantes y adecuaciones según las necesidades de la empresa o el punto de vista del analista, sin embargo de cualquier forma cumplirán con el objetivo de medir la generación de utilidades por los recursos aportados y por la inversión de dichos recursos representados en activos.

Las dos fórmulas anteriores no son las únicas para medir la rentabilidad, pero sí son de las principales.

Cada empresa tiene su propia personalidad, las empresas poseen características que las hacen diferentes, por lo que usted como empresario que ha dado vida propia a su empresa, que la conoce como “la palma de su mano” seguramente tiene identificados los factores que inciden en la rentabilidad de ésta. ¡Anímese a diseñar sus propios índices que midan en forma muy particular la rentabilidad de su empresa! La rentabilidad se obtiene no por tener muchos recursos, sino por el ingenio de saberlos utilizar en forma exitosa.

¡Gracias y hasta la próxima!.

 

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