Las declaraciones de Angelina Jolie sobre su disposición al cáncer de mama y de Michael Douglas sobre su cáncer de garganta son dos ejemplos de cómo podrían utilizarse las redes sociales para difundir masivamente mensajes de salud pública.

 

Mario Chao, socio Responsable de Everis Health a nivel global

 

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Angelina Jolie y Michael Douglas, figuras públicas conocidas mundialmente por sus actividades en el mundo del cine y la televisión. En las últimas semanas se han convertido en trending topic en redes sociales por un tema bien distinto a su actividad profesional: la salud de ambos. Me refiero a la predisposición genética de Angelina a un cáncer de mama y su decisión al respecto; y el cáncer de garganta de Michael, presuntamente vinculado, según sus propias declaraciones, a prácticas de sexo oral.

Ambos casos, muy distintos entre sí, son interesantes de analizar desde la óptica de temas candentes en la salud publica: la educación a los ciudadanos/pacientes, la tendencia a la medicina personalizada de la mano de los avances tecnológicos, el impacto de las redes sociales en el sector salud y, como no, los límites de la privacidad de la información de salud.

Los avances de la genética permiten predecir un cambio radical en la forma en que se practicará la medicina del futuro. A la información científica acumulada por las ciencias médicas se le añadirá el componente individual de cada ser humano, con sus expresiones genéticas que lo hacen único y diferente a otras personas, permitiendo tomar decisiones mucho más ajustadas a su situación particular.

Esto implica, además, un cambio radical de paradigma en cuanto a la participación del paciente en las decisiones que afectan su salud: tendremos datos e información mucho más personalizada para poder decidir y dialogar con nuestros médicos sobre el cause clínico a tomar en un tema concreto que nos afecta.

La declaración de Angelina Jolie implica un antes y un después en el conocimiento, por parte de la población general, sobre los alcances de la medicina personalizada, algo que miles de artículos profesionales ya han abordado, pero con escasa resonancia en el gran publico. Quizás hoy la medicina personalizada este al alcance de una minoría, pero sin dudas, y como ocurre con todas las tecnologías, se irá democratizando con el tiempo.

Por su parte, el caso de Michael Douglas nos invita a reflexionar profundamente sobre la problemática de la privacidad de la información, cuando a ésta se le añade la complejidad de un mundo interconectado, donde las redes sociales actúan como grandes altavoces globales. Es incuestionable la tendencia generalizada a considerar que los datos e información clínica de un paciente son de su propiedad y debe respetarse la decisión de con quien la comparte.

Pero, ¿qué pasa cuando la información médica de carácter personal revelada puede implicar directa o indirectamente a terceras personas? Mucho me temo que la legislación en la gran mayoría de los países ni tan siquiera alcanza a establecer cuáles son los límites o implicaciones de estos casos.

Las declaraciones de Angelina Jolie y de Michael Douglas dieron la vuelta al mundo en 24 horas, convirtiéndose en trending topic a nivel global. Me atrevo a especular que pocas campañas de prevención del cáncer de mama hayan tenido tanto impacto en tan poco tiempo. Más seguro estoy que ninguna campaña de protección de datos confidenciales haya sido tan efectiva como el debate generado por el señor Douglas.

Los dos casos dejan sobre la mesa una reflexión sobre el uso de las redes sociales en el sector salud. Las prácticas habituales de muchos países de usar medios tradicionales en campañas de promoción y prevención de la salud tienen un alcance limitado y difícil de medir. Quizás sea hora de repensarnos seriamente cómo abordar estas campañas de forma más efectiva y con mejor retorno de la inversión.

Quizás Angelina Jolie y Michael Douglas, sin proponérselo, pueden estar haciendo una contribución significativa a la salud pública global si muestran a los líderes en salud cómo fluye la información en el siglo XXI y qué canales/voceros pueden ser más eficientes para hacer llegar un mensaje a la sociedad. Modernidad, creatividad, ingenio y audacia son ingredientes que muchas veces faltan en la prevención y promoción de la salud.

 

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