Aunque entre la Ciudad de México y Qatar hay 14 mil 108 kilómetros de distancia, la brecha entre ambas naciones cierra su pinza cuando se trata de arquitectura. Y es que, aun cuando dichos países poseen diferentes costumbres y cultura, la monumentalidad y ornamiento que se encuentran en sus edificios parecen acercarlos.

Así da cuenta el prestigiado arquitecto Francisco González Pulido, fundador del despacho FGP Atelier, quien narró para Forbes México su experiencia en el diseño y construcción del Centro de Exposiciones y Convenciones de Doha, cuya infraestructura forma parte de la organización del Mundial de Qatar 2022.

“Sí hay una gran relación en la monumentalidad, por ejemplo, cuando entras a grandes proyectos como el Palacio de los Deportes o la Basílica o el Auditorio Nacional, son proyectos que tienen una escala tremenda no sólo porque acogen a una gran cantidad de personas sino porque están pensados así”, comentó González Pulido.

El Centro de Exposiciones y Convenciones de Doha, en Qatar. Foto: Cortesía Francisco González Pulido.

Este proyecto que Pulido delineó en conjunto con el arquitecto alemán Jahn Helmunt en 2006 y que tuvo un costo aproximado de 700 millones de euros, está enclavado en el centro de la capital catarí y fue uno de los pioneros en el desarrollo arquitectónico de la ciudad y que hoy en día es epicentro de grandes propuestas que destacan por su valor económico e innovación en el diseño.

“Es un edificio que a diferencia de los estadios que algunos se van a desmontar, es un edificio permanente, construido con materiales muy ligeros que refleja mucho la cultura local; en los costados hay muros muy largos donde tenemos patrones basados en geometrías árabes y es muy alentador que se ha convertido en una especie de punto de entrada cultural a la ciudad.

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“Yo sí puedo decir que fuimos un poco punta de lanza, cuando llegamos (a Doha) no existían tantos edificios como hay ahora y su cultura constructiva era muy limitada, fue para ellos un proceso de aprendizaje de cómo traer tecnologías”, apuntó.

El Centro de Exposiciones y Convenciones de Doha, en Qatar. Foto: Cortesía Francisco González Pulido.
El Centro de Exposiciones y Convenciones de Doha, en Qatar. Foto: Cortesía Francisco González Pulido.

Lejos de irrumpir en la escena con propuestas arquitectónicas extravagantes, González Pulido destacó que el Centro de Exposiciones y Convenciones de Doha se presenta como un edificio altamente tecnológico.

“Nuestra actitud hacia el diseño fue menos escandalosa, lo que queríamos era lograr un edificio muy elegante, muy trasparente, muy icónico pero que el espíritu fuera el reflejo de su tecnología y su cultura”.

Este inmueble cuenta con siete salas de exposiciones y salas de conferencias adyacentes, todas bajo un monumental techo flotante de láminas.

“El diseño del edificio la idea era hacer una alfombra mágica. La idea era hacer este pabellón muy transparente y poner esta alfombra que al final le llamamos como una navaja flotante sobre este pabellón de cristal.

“La cubierta es muy interesante desde el punto de vista tecnológico porque es una estructura tridimensional súper ligera en relación a los claros, porque el edificio tiene unos claros gigantescos, tiene muy pocas columnas. En algún momento fue el centro de convenciones más grande del mundo, el salón de convenciones más grande del mundo y el más alto también; está diseñado para exhibiciones aeroespaciales”, expuso González Pulido.

El edificio tiene una extensión de 48,000 metros cuadrados y se puede operar como cinco salas de exhibición independientes, o con las particiones operables abiertas donde se puede crear una sola sala de 35,000 metros cuadrados, una de las salas individuales más grandes del mundo con una altura libre de 18 metros en todas partes.

El Centro de Exposiciones y Convenciones de Doha, en Qatar. Foto: Cortesía Francisco González Pulido.
El Centro de Exposiciones y Convenciones de Doha, en Qatar. Foto: Cortesía Francisco González Pulido.

Los tragaluces circulares inundan las salas de exhibición con luz natural, con cortinas opacas que brindan control. Se accede a todas las salas desde el South Foyer, un vestíbulo de 270 metros de largo con una fachada atirantada de altura completa que ofrece vistas panorámicas del nuevo centro de Doha, West Bay.

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