Hoy el dengue no tiene cura, pero la llegada de una vacuna a finales de 2015 promete aliviar el dolor de millones de personas. México es el primero de la lista de espera y la empresa que la desarrolla ya vislumbra un gran negocio.

 

Por Luis Rodríguez Munguía

 

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No hay cura para este mal. No existe nada que pueda evitar el fuerte dolor de huesos, la fiebre y el malestar en general que produce el dengue.

Para la “fiebre quebranta­huesos”, que transmite el mosquito Aedes aegypti, el reposo es lo que esencialmente siguen recetando los médicos. Incluso, al no existir cura, la persona que ya padeció la enfermedad puede volver a recaer si es picado nuevamente por el insecto porta­dor del virus.

El mosquito Aedes aegypti crece en cualquier depósito de agua limpia o de lluvia estancada, también basta una cor­cholata con agua, el interior de una llanta, floreros de la casa o una cubeta para que se reproduzca.

Pero la vacuna contra el dengue pro­mete llegar el cuarto trimestre de 2015 y vaticina no sólo inmunizar a la mitad de la población del planeta, sino también a convertirse en un monumental éxito comercial en la industria global de vacunación, dado que el valor de negocio se estima en más de 1,000 millones de euros (mde).

La farmacéutica Sanofi Pasteur lleva la delantera. Durante 17 años ha investigado el den­gue y asegura que ya tienen una vacuna. Tanta ha sido su apuesta comercial que ha creado la división The Dengue Company.

México, estima Sanofi Pasteur, será el primer país del mundo en aplicarla a millones de niños y personas en riesgo de contraer el virus.

 

Negocio en gestación

El dengue representa una amenaza para más de 2,500 millones de personas, en más de 100 países. Un promedio de 100 millones de per­sonas contrae esta enfermedad, de ellas 500,000, particularmente niños, desarro­llan una forma severa del dengue, lo cual constituye una carga para los recursos médicos de los gobiernos.

Es aquí donde empieza a tomar forma el gran negocio que podría hacer Sanofi Pasteur: 90% de sus ventas de vacunas se destina a los sistemas públicos de salud, y la vacuna contra el dengue no será la excepción.

“Somos socios en salud pública de gobiernos, invertimos en investigación y desarrollo de vacunas para comba­tir enfermedades que son una amenaza para la salud pública de países”, explica Eduardo Arce, director general de Sanofi Pasteur en México.

La urgencia de los gobiernos por una vacuna contra el dengue radica en que éste no sólo deteriora la salud de sus ciu­dadanos, sino que también representa un severo impacto económico.

En México, la prevención, control, aten­ción ambulatoria y hospitalización de pacientes con dengue en el sector público y en el privado supera los 328 millones de dólares (mdd) anuales.

El país registra a la fecha más de 19,000 casos de dengue, cifra que ubica a México en el noveno sitio en América con este mal. Este año, el gobierno de Enrique Peña Nieto ha invertido más de 230 millones de pesos (mdp) en la compra de material para combatir al mosco transmisor del dengue, pero los recursos resultan siempre insufi­cientes para eliminar los criaderos.

De acuerdo con la Organización Mun­dial de la Salud, en el mundo ocurren alre­dedor de 22,000 defunciones anualmente. En México, en 2011, la Secretaría de Salud reportó 50; mientras que en 2012 se repor­taron 64. El mes pasado, anunció el regis­tro de 33 muertes en lo que va de este año.

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Meta: 100 millones de dosis

La única planta de producción de la vacuna del dengue fue instalada recien­temente en Francia, con una inversión de más de 200 mde, y podrá producir en su primera etapa 100 millones de dosis.

El plan de Sanofi Pasteur es inyectar contra el dengue a medio planeta en cinco años; tiempo en el que, estima, aparecerá su primera competencia. Para entonces, el laboratorio francés confía en amarrar los contratos con todos los países del mundo que padecen de dengue.

“El precio se está analizando pero será accesible. Lo que no queremos es sacar una vacuna con un precio y, para cuando esté disponible en 10 países, baje a la mitad. Entonces, queremos ofrecerla a un precio accesible para todos los países”, dice Arce.

Durante casi dos décadas de investi­gación, más de 40,000 personas de Asia y América Latina han participado como conejillos de indias, probándose las dife­rentes vacunas y sus reacciones. México ha estado involucrado en todas las fases de experimentación y estudios clínicos.

Roberto Tapia, uno de los epidemiólo­gos y expertos en salud pública más des­tacados a nivel mundial y quien ya padeció dengue, toma con reserva la eventual llegada de la vacuna, ya que explica que no basta con inyectar la dosis sino que ésta tendrá que ser una de las estrategias de los gobiernos para combatir la enfermedad, tomando en cuenta que no hay presupuesto ni vacunas que alcancen.

Y el reconocido doctor es crítico: “La vacuna contra el dengue no hay que enmarcarla como la panacea, ya que la pandemia tiene que ver en gran medida con temas culturales, económicos y creci­mientos urbanos; incluso, con el cambio climático que provoca excesos de lluvia”.

El doctor Tapia, quien hoy dirige la Fun­dación Carlos Slim, explica que no sólo es un reto médico y de salud pública. Es tam­bién social y de concientización.

La mayoría de las vacunas ingresan a los mercados con capacidad de compra, pero la del dengue llegará como una vacuna de salud pública y será aplicada a millones de perso­nas en situación de riesgo. Será la primera en la his­toria que estará destinada a los países de mediana y baja economía, donde más dengue existe.

El control de la larva, así como el de la plaga del zancudo transmisor, ha fraca­sado históricamente no sólo en México, sino en todos los países donde existe la enfermedad.

Las causas del aumento de dengue varían entre regiones, pero las más impor­tantes incluyen: falta de control para evi­tar la presencia de mosquitos; cambios demográficos; urbanización descontrolada frecuentemente acompañada por vivien­das pobres, falta de suministros adecuados de agua, falta de alcantarillado, manejo inapropiado de desperdicios y basura; aumento en viajes y comercio; así como pobres o inexistentes servicios de salud pública en pueblos y ciudades.

La vacuna contra el dengue se aplicará tres veces en un esquema de 0.6 y 12 meses, en niños. Lo que pretende Sanofi Pasteur es que la vacuna se integre en el cuadro básico de vacunación de México, lo que supondría un mercado cautivo y seguro.

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