En un mundo repleto de franquicias y derivados, Terminator Génesis seguro encontrará su lugar por su propuesta divertida.

El problema de los viajes en el tiempo es que no tienen solución, cada uno abre nuevos universos y posibilidades. Su solución y consecuencias son infinitas, como El jardín de los senderos que se bifurcan de Borges. La única manera de encontrar una salida es otro viaje en el tiempo y luego otro cuando ese remedio genera su propio obstáculo, se crea un loop como el que presenta Terminator Génesis (Terminator Genisys, 2015), la quinta parte de la saga iniciada por James Cameron en 1984.

En un distópico futuro, el comandante de las fuerzas de la humanidad, John Connor (Jason Clarke), prepara el último golpe contra las maquinas que oprimen a los suyos. Pero un percance lo obliga a enviar a través del tiempo a su soldado más fiel, Kyle Reese (Jai Courtney), quien tiene la misión de salvar a la madre del líder, Sarah Connor (Emilia Clarke), para que este pueda nacer y así salvar el futuro. Justo como el inicio de The Terminator (1984), sin embargo las maquinas ya previeron ese momento y han enviado otro robot para asesinar al recién llegado, a su vez mandando otro robot a otro punto intentando detener éste. Así hasta la náusea. El pasado ya no es, el futuro tampoco.

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El concepto detrás de toda la franquicia de Terminator estiró la liga cuando apareció una tercera película, no hay peligro o interés en personajes que, sabemos, serán salvados o condenados a viajar en el tiempo. Terminator Génesis lo sabe y en gran parte de su trama juega con esa idea de fondo, una especie de destino manifiesto donde no importan nuestras intenciones porque el camino está trazado. Sarah, Skynet, el modelo T-101, Kyle y John no tienen otro sendero, están condenados a repetir o envolverse en los mismos elementos. No hay escape.

Ese sentimiento es compartido por el director Alan Taylor y su equipo, la película intenta emular estéticas y narrativas del pasado (las exitosas, Terminator 3: La rebelión de las máquinas y Terminator – La salvación no existen). El fenomenal tech noir de la primera entrega y la frenética cinética de su continuación regresan para aderezar este coctel de grandes éxitos. Es una fórmula muy similar a la empleada en Mundo Jurásico (Jurassic World, 2015) o Mad Max: Furia en el camino (Mad Max: Fury Road, 2015), donde los aciertos de cada serie son asimilados buscando expandir sus alcances y satisfacer a los fanáticos que los esperan.

En un mundo repleto de franquicias y derivados, Terminator Génesis seguro encontrará su lugar por su divertida, aunque olvidable, propuesta. A veces la única solución al nulo avance narrativo es estar plenamente consciente de ello.

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