Algunas personas se la pasarán trabajando toda su vida en empresas, otras le apostarán a su propio negocio y algunos más estarán trabajando en la economía informal.

Los empleados apuestan a que siempre habrá una compañía que los querrá hasta que se jubilen; los dueños de negocio apuestan a que su negocio sobreviva a largo plazo y los informales apuestan a que los dejen trabajar en paz por muchos años.

Todos se enfrentan a grandes retos. Los trabajadores no sólo tienen que conseguir un empleo con buenas prestaciones, sino mantenerse ahí, generar antigüedad, lograr crecimiento, luchar por sus bonos y por sus incrementos de sueldo. Los dueños de negocio se enfrentan a la corrupción, a los precios elevados de sus insumos, a los gastos de su operación, a dirigir a las personas de su equipo y en muchos casos tienen que cuidarse de sus socios y de que sus propios colaboradores no les roben.

Muchas veces, los trabajadores sueñan con tener su propio negocio; los hechiza la posibilidad de no tener jefe, de no tener horarios, de no sufrir los favoritismos y temas políticos que hay en una organización, de no tener techo en sus ingresos. Por su parte, los dueños de negocio a veces sueñan con tener un ingreso fijo, garantizado, no pasar la noche sin poder dormir por saber cómo pagarán la nómina, como harán frente a sus gastos y a sus proveedores y cómo subirán sus ventas.

Los retos más grandes de los empleados son permanecer y crecer. Sus herramientas son la actitud y el compromiso. Lo que los hace sobresalir es estar alineados con su jefe y lograr sus objetivos/resultados.

Los retos más grandes de un dueño de negocio son incrementar su cartera de clientes y lograr recurrencia. Sus herramientas son la venta y su sistema. Lo que los hace sobresalir es el producto y el servicio.

Trabajadores y emprendedores son definitivamente dos mundos diferentes. Cada uno apostando a cosas distintas, desarrollando herramientas diferentes, enfrentándose a situaciones diversas. Las personas se preguntan: ¿Cuál es mejor? Algunos responden: “Depende de tus habilidades, personalidad, preferencias de vida”. Otros tienen opiniones encontradas.

¿Será posible combinar estos mundos? Muchos dirán que no, pues un negocio no es algo que puedas hacer a tiempo parcial y un empleo te requiere un horario amplio y fijo. No se pueden hacer dos cosas a la vez ¿Correcto? Pero entonces ¿Cómo hay casos que ya lo han logrado? De hecho, lo están logrando ahora mismo. Esas personas tienen claro algo: una de sus actividades es la que les brinda el ingreso necesario para sobrevivir, es de la que reciben su mayor ingreso y la otra es la que cultivan para el futuro.

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Hay personas con su propio negocio por las tardes o los fines de semana, pero de lunes a viernes trabajan en un empleo, gozando de prestaciones como el Seguro de Gastos Médicos Mayores, Seguro de Vida, etc. También hay para quienes su principal fuente de ingresos es su empleo y tienen un negocio del que eventualmente generan un ingreso extra. También están las parejas que han dividido sus fuentes de ingreso: alguien trabaja en una compañía y su pareja en un negocio.

Ya no se trata solamente de empleados o emprendedores, ya existe este nuevo mundo que es la combinación de ambos y se requieren habilidades diferentes, pero más que nada, se requieren cualidades diferentes.

Entre las cualidades más importantes está la paciencia. Al combinar tus actividades, ambas caminarán más lento, son tus bebés a los que no puedes pedirles que te generen grandes ganancias de inmediato. Tienes que sembrarlos, cultivarlos, reinvertir en ellos. Si te gastas el ingreso parcial que recibes de tu negocio, se convertirá en parte de tus gastos corrientes. ¡Tienes que reinvertirlo en tu negocio! Y quizá así tendrá que ser por algunos años, pero ten paciencia.

Lo mismo aplica para tu empleo, si sientes que no estás creciendo tan rápido como los demás, no te desesperes. Haz muy bien lo que tengas que hacer hoy, hazlo en excelencia, mantén tu buena actitud ante los retos, cumple tu palabra y ten paciencia.

Si decides estar en el mundo combinado, piensa que lo que haces es sembrar una semilla y evidentemente no debes desenterrarla cada dos horas para ver si ya germinó. Si haces eso, nunca crecerá. Ten paciencia, persevera y confía.

 

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