Por Urías Gamarro

En el marco de la celebración del Día Internacional del Trabajo, el mercado laboral guatemalteco es uno de los más precarios, por lo que se necesitan políticas públicas para enfrentar la magnitud de los desafíos.

De hecho, representantes del sector trabajador y empleador coinciden en que la falta de oportunidades —sobre todo para la nueva masa laboral que se integra a la economía nacional—, derivan en otros problemas sociales como la pobreza, la informalidad y, en el peor de los casos, la migración externa e interna.

En pleno proceso de la campaña política las voces del sector demandan propuestas serias que trasciendan los períodos de gobierno, precisamente en la celebración del Día Internacional del Trabajo, que se conmemora este 1 de mayo.

Aunque se habla de la automatización y procesos que incluyen a la inteligencia artificial en los procesos productivos, para el caso de Guatemala y en la región en general aún es prematuro.

Sin oportunidades

Tanto Rigoberto Dueñas, integrante de la Comisión Nacional del Salario, como para Alejandro Ceballos, presidente de la Comisión de Vestuario y Textil (Vestex), adscrito a la Asociación Guatemalteca de Exportadores, afirman que el mercado laboral en el país  es precario, sobrecapacitado, carente de cobertura del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, con altos niveles de informalidad y con pocas oportunidades.

“Es un mercado con mucha precarización de la mano de obra y cada día con menos fuentes de trabajo, no hay inversiones y las utilidades de las empresas no retornan al país. Esto se traduce en más desempleo”, criticó Dueñas.

El líder sindical insistió en que los últimos acontecimientos políticos  han generado un clima de desconfianza y han enviado un mal mensaje para los inversionistas, para la atracción de nuevos capitales.

Además, considera que el propio Estado no es garante para la protección de los derechos laborales y en muchas ocasiones también es violador de este derecho.

Ceballos dijo que el mercado laboral es “muy precario”, al referirse a que para un puesto que se ofrece existen entre 30 a 40 aspirantes y hay personas sobrecapacitadas que aplican a la plaza.

Fomento a precariedad

Por otro lado, la contratación por medio de factura —servicios prestados— o en el   Gobierno, por medio del renglón 029, no ofrecen las prestaciones de ley y a la vez le hacen daño al sistema de seguro social.

“Es una gran pena, porque en el largo plazo habrá un porcentaje de la población que no contará con los servicios de seguridad social y sin su contribución será muy difícil; por eso es precario”, señaló.

Aun desde el punto de vista empresarial, se puede interpretar como ventajoso, pero tendrá su repercusión, advirtió Ceballos.

Asimismo, comentó que existe un buen porcentaje de personas, sobre todo jóvenes, que salen del nivel medio o de las universidades y son contratadas por este sistema, lo que pone en riesgo la seguridad social.

“Creo que nos vamos a convertir en un país de miles de viejitos pidiendo limosna en las calles, si no se corrige esta situación”, resaltó Ceballos.

Ambos expertos coinciden en que estas situaciones ocasionan que Guatemala tenga una de las más altas tasas de trabajo informal.

David Casasola, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien), dijo que no se cuenta con una política económica y un gabinete económico funcional para hacer al país más productivo, no solo de esta administración de gobierno, sino de las últimas.

“Hay una fuerza de trabajo que no se capacita, o no se le brindan las herramientas para ser más productiva, y un ambiente que presiona hacia el alza los costos”, afirmó.

Según el analista, los sectores que atienden los mercados externos siguen produciendo los mismos niveles de hace 15 años, pero cada vez ocupan menos trabajadores, por la rentabilidad de usar la tecnología.

Casasola recordó que, en promedio, se crean unas 10,000 plazas formales por año, lo cual es bajo frente a las casi 200,000 personas que egresan del nivel medio.

Informalidad domina

De acuerdo con los resultados de la última Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos (Enei) del 2018, la población en edad de trabajar es de 11.6 millones, mientras que la económicamente activa (PEA) subió a siete millones y la población económicamente inactiva es de 4.6 millones. Además, la población ocupada es de 6.8 millones y la desocupada, de 164,000.

Sin embargo, el 70.6% de la población ocupada está en el sector económico informal y el 29.4%, en el formal.

La tasa de desempleo total se situó en 2.8%, pero en el área urbano-metropolitana fue   de 5.1%; en el resto urbano, 3.1% y 1.7%, en el rural nacional.

* En alianza con Prensa Libre de Guatemala

 

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