En México, 7 de cada 10 autos no cuentan con seguro. Las consecuencias: miles de pérdidas humanas, afectación a la productividad y a la economía del país. ¿Qué se hace hoy contra el problema?

 

 

La palabra conciencia proviene de tres vocablos: “Cum”, conjunto, unión, igualdad; “Cio citum”, saber; “Ía”, efecto o tumor. “Efecto del conjunto que sabemos”, aquello que constituye nuestra más importante herramienta humana y nos distingue del reino animal.

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Aquello que vivimos

Las carreteras y calles de nuestro país son de las más riesgosas en Iberoamérica, casi 3 veces más que en España, y 2.2 veces más que en Guatemala. Las autoridades viales siguen siendo tolerantes, basta mencionar que actualmente 14 de las 32 entidades otorgan licencias sin pruebas de manejo. Pareciera que las conductas cívicas y respeto por los señalamientos fueran optativos.

 

Las consecuencias

Dolorosas en todo sentido: 10,800 muertes a bordo de vehículos y 5,800 atropellados cada año, primer causa de muerte en niños de 5 a 14 años y novena entre la población en general.

Amén de lo penoso de estas muertes, se pierde además el equivalente al 1.7% del PIB, unos 150,000 millones de pesos al año. Los particulares cargan con el 44% en daños materiales, 7% en atención médica, pero casi la mitad, 49%, en pérdida de la productividad.

Tres cuartas partes de los mexicanos discapacitados no vuelven a encontrar empleo, y 9 de 10 familias donde falleció un familiar en un incidente automovilístico registran una disminución permanente en la calidad de vida.

En México, 7 de cada 10 vehículos no cuentan con seguro, a pesar de que un seguro por daños a terceros debe equivaler a cuatro tanques de gasolina. Países como Colombia tienen 80% del parque vehicular asegurado y Chile el 100%.

 

Una verdadera esperanza

En el 2010, México se comprometió ante la ONU a reducir a la mitad de las muertes viales durante la siguiente década. La estrategia se recarga en:

  1. Cero tolerancia a factores de riesgo, como el alcohol, uso del cinturón, límites de velocidad, sillas para niños, distractores como el teléfono, etc.
  2. Exámenes efectivos para obtener licencia
  3. Protección económica a víctimas
  4. Seguro de responsabilidad civil
  5. Aumento de protección en vialidades y cruceros peligrosos
  6. Creación de una agencia nacional de seguridad vial

Personalmente aplaudo la iniciativa y, para ayudar al reto, te conmino a enterarte de una extraordinaria labor social no gubernamental denominada “Reacciona por la vida”. Visita su página e inscríbete como ciudadano responsable.

 

 

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