A pesar de la importancia de los equipos europeos a nivel mundial, apenas están en el intento por desarrollar un modelo de negocios similar al de los equipos mexicanos.

 

En el juego que disputan los equipos de futbol nacionales en la cancha de los negocios, poco importan las críticas que se ciernen sobre un nivel futbolístico ‘mediocre’. En la mercadotecnia, el futbol mexicano anota todos los goles: la venta de sus marcas puede ser mejor que Brasil, Argentina e incluso que el de los clubes europeos.

“Si bien el modelo tiene muchos errores o tiene muchas áreas de mejora, ha podido consolidar una liga y una selección nacional que no corresponden a la realidad de la economía mexicana, es decir, hemos podido salir de la caja y ser competitivos a nivel mundial”, asegura Javier Salinas, director de Mercadotecnia y Comercialización de la Liga Bancomer MX.

Hace 3 años, la liga mexicana de futbol tenía un valor en términos de mercadotecnia que alcanzaba los 40,000 millones de pesos (mdp), el cual se ha incrementado en últimas fechas en cerca del 20 y 35%, con lo que hoy alcanzaría un monto máximo aproximado de 54,000 mdp.

El patrocinio de Bancomer en la liga, así como las inversiones de los clubes y el incremento en los pagos de los derechos de transmisión, son los elementos que, de acuerdo con Salinas, han aumentado la plusvalía del juego.

Frente a este panorama, los únicos adversarios de peso que se perfilan para el futbol mexicano son las empresas que ofertan otras opciones de entretenimiento, como pueden ser las compañías de cine o de teatro, además de las telenovelas que presentan las televisoras.

El silbatazo está dado para el balompié nacional en su encuentro en la cancha de los negocios  y se prepara para seguir creciendo, a pesar de las zancadillas que la economía mexicana pueda propinarle.

 

Los modelos mexicanos

Mucho se habla del bajo nivel futbolístico de México, pero poco se habla de que México es líder en la comercialización de los equipos y sus marcas.

“Lo que han logrado hacer los equipos es entender al cliente mexicano”, dice Javier Salinas. La participación de cadenas de televisión y de las empresas patrocinadoras ha logrado generar un negocio redituable para los equipos, alejándolos de los malos resultados financieros cada año, explica.

 

Las principales fuentes de ingreso que permiten visualizar un negocio saludable son:

  • La venta de los derechos de transmisión de los partidos a las televisoras
  • La publicidad en los estadios
  • El anuncio de los patrocinadores en las camisetas de los jugadores
  • La venta de camisetas y productos con el escudo de los equipos
  • La venta de jugadores
  • El boletaje vendido en los estadios
  • La venta de productos al interior de los recintos deportivos, como son refrescos, cervezas y frituras

“Los mayores ingresos vienen de los derechos de transmisión. Hoy, el futbol mexicano está teniendo ingresos por derechos de televisión que antes no tenía. Con la globalización del futbol las transmisiones del deporte mexicano empiezan a llegar a otros países como Sudamérica y Centroamérica”, opina Julián Sánchez, académico del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE Business School).

El futbol europeo es modelo de buen juego, pero sus equipos no son tan excelentes para hacer negocios. Muchos se han encontrado en medio de crisis de rentabilidad, como es el caso del Manchester City, que perdió 227 millones de euros en la temporada 2010-2011, colocándose como el club con  mayores pérdidas en la historia del balompié inglés.

Pero, los equipos nacionales se han distinguido por la diversificación en sus fuentes de ingreso en una multiplicidad de modelos de negocio que guardan las empresas propietarias de los clubes, comenta el académico.

 

Tropiezos en la cancha

Pero no todos los partidos se ganan sin tropiezos. El avance de los equipos en dirección de mantener un negocio redituable ha enfrentado situaciones que parecieran ensombrecer su panorama. Entre éstas el bajo crecimiento económico y la violencia en los estadios.

En los últimos cuatro años, el poder adquisitivo de los mexicanos se ha reducido casi 2% con relación al salario mínimo real, es decir, se encuentra estancado, establecen cifras de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami).

“Hemos aprendido a ser una industria del futbol que constantemente vive en crisis y hemos aprendido a ser competitivos”, asegura Salinas.

Otro nubarrón que se cierne sobre la cancha del negocio futbolístico es la inseguridad que ha vivido el país en los últimos años, y que ha tocado a las puertas de varios estados.

El director de mercadotecnia de la Liga Bancomer MX reconoce que la violencia que han vivido estados como Michoacán y Coahuila es un hecho importante que ha deteriorado el clima favorable del espectáculo futbolístico.

Sin embargo, a pesar de los problemas, Salinas asegura que hay segmentos de la población que han incrementado su asistencia a los estadios, como es el caso de las mujeres, las cuales en los últimos 3 años se mantenían con tasas de crecimiento del 30%, mientras que hoy alcanzan el 40%.

Pero la asistencia a los estadios ya no es una preocupación para los clubes deportivos. Con el paso de los años, las empresas dueñas de los equipos de futbol han optado por la diversificación en sus modelos de negocio, lo que ha ocasionado que la venta de boletos sea sólo una más de sus fuentes de ingresos.

“Como espectáculo tienes que ser muy competitivo para que el aficionado decida pasar una tarde contigo en el estadio”, opina Julián Sánchez.

Y para lograr ser más competitivo como deporte, el académico del IPADE observa una oportunidad en el desarrollo del talento de jugadores que se encuentran en las canteras de los equipos, además de representar una fuente adicional de ingresos por la comercialización de los nuevos talentos en el mercado internacional.

 

Economía futbolera

Los vaivenes económicos del país no son ajenos para el deporte nacional. El crecimiento sostenido de la economía permitiría que las empresas propietarias de los equipos incrementen sus inversiones, al mismo tiempo que la calidad del espectáculo.

“Yo estoy convencido de que el futbol mexicano es de buena calidad, pero hay que entender la diferencia de las economías en donde se desarrollan las distintas ligas y planear las estrategias que permitan atraer al aficionado”, dice Julián Sánchez.

Por su parte, el directivo del futbol mexicano ve oportunidades para crecer el valor del deporte más popular en el país a través de incrementar la presencia de los equipos mexicanos en regiones como la de Estados Unidos, por la presencia de mexicanos con alto poder adquisitivo.

Uno de los retos que se encuentra en puerta para el negocio del futbol es que las empresas y una industria en plena consolidación puedan incrementar su presencia en otras plataformas que no son sólo la televisión: el desarrollo de las redes sociales y la propia producción de contenidos por parte del club son los objetivos que se persiguen en el mediano plazo.

Para Javier Salinas aún el futbol mexicano tiene mucho por ganar como negocio y como deporte. “Nos hacen falta muchas cosas, pero debemos lograr que los aficionados reconozcan que estamos en el ‘top ten’ de las mejores ligas del mundo; quizás no somos los mejores, no tenemos la mejor liga del mundo, pero tampoco es la peor. Si partimos de reconocer eso, vamos a poder mejorar”.

 

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