Invertir se parece un poco a explorar una selva desconocida. Probablemente no sea una buena idea adentrarse imprudentemente en la selva con la convicción de que es posible identificar dónde se esconde cada serpiente, araña o jaguar. Simplemente, no es posible saberlo. Pero también es cierto que no llegaremos muy lejos si tratamos de recorrerla vestidos con armaduras.

 

 

 

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Lo mejor es ser consciente de los riesgos que nos rodean de modo que podamos reaccionar con tranquilidad si se presentan, pero seguir avanzando por el camino que nos hemos trazado y sólo desviarnos si vemos claros en el bosque o peligros evidentes en el camino.

Hoy en día, los inversionistas se enfrentan con un dilema en el cual tienen que asumir riesgos que no pueden predecir y desean la menor exposición posible. La mejor forma de resolver este dilema es la diversificación, la cual implica tener una menor exposición absoluta a los activos que pueden verse afectados negativamente por un evento inesperado.

 

Los depredadores al acecho

Si bien la diversificación puede ayudar, ciertamente no puede proteger por completo a los inversionistas de los posibles eventos riesgosos. Una clave radica en tratar de delinear los riesgos que podrían aparecer en el horizonte. Para ello, a continuación resalto lo que considero los cinco riesgos más grandes que podrían dañar a varios mercados financieros en los próximos meses y años.

 

1. Paralización del gobierno de EU y enfrentamiento por el techo de la deuda pública.

El Congreso ha aceptado financiar al gobierno hasta el 15 de enero y ampliar el techo de la deuda pública hasta el mes de marzo aproximadamente. Pero en vista de que el Congreso sigue dividido, las probabilidades de un “gran acuerdo” en los próximos meses son pequeñas, y, por lo tanto, es lógico tener ciertas dudas de que se repita un hecho que socave la confianza del mercado.

Al corroborarse el supuesto de una “reactivación de la actividad del gobierno justo a tiempo”, los mercados posiblemente tomen con más tranquilidad aún cualquier paralización futura. Si los mercados presuponen que siempre se llegará a un acuerdo, un “error” en materia de políticas podría plantear un verdadero riesgo de caída.

 

2. Irritabilidad ante la posible reducción del estímulo monetario.

A mediano plazo, la Reserva Federal tendrá que acabar reduciendo sus iniciativas de estímulo. Las reformas estructurales en los mercados emergentes afectados serán esenciales para evitar que se repita la nociva huida de capitales que se observó a principios del año.

 

3. Crisis de crédito en China.

La economía china sólo puede crecer a las tasas recientes mediante la expansión del crédito, pero no puede continuar acrecentando el crédito rápidamente sin correr el riesgo de una crisis financiera.  China se encuentra entre la espada y la pared. En la medida en que se permita una sólida creación de crédito, se reducirán las probabilidades de una crisis crediticia a corto plazo.

 

4. Crisis de la zona euro.

En mi analogía de la selva, la crisis de la zona euro es como una nube de mosquitos transmisores de la malaria. Se compone de innumerables criaturas relativamente pequeñas, pero la picadura de cualquiera de ellas puede tener consecuencias graves.

A largo plazo, sin embargo, la zona euro sólo podrá salir verdaderamente de la era de crisis mediante auténticas reformas estructurales, que incluyan construcción de sistemas de transferencias fiscales, una unión bancaria y armonización normativa.

 

5. Abegedón.

Actualmente, Japón está llevando a cabo una intervención coordinada muy intensa para tratar de impulsar las expectativas de inflación y el crecimiento económico. No obstante, a más largo plazo, no se sabe a ciencia cierta si Japón logrará su cometido de generar inflación y un crecimiento sostenible.

 

Los claros en la selva

En conclusión, en cada uno de los escenarios de riesgo que acabamos de señalar, la probabilidad a corto plazo de que se materialice el riesgo en los próximos meses parece ser más baja hoy que en el pasado.

Pero, de todos modos, ninguno de estos riesgos habrá de desaparecer. Es poco probable que la división política estadounidense vaya a moderarse en un país en el que aumentan las desigualdades; la Reserva Federal finalmente tendrá que poner freno a la expansión cuantitativa; China tiene que cambiar los catalizadores de su crecimiento; faltan varios años aún para que se realicen las auténticas reformas estructurales que necesita la zona euro; y, dado el perfil demográfico desastroso de Japón, finalmente habrá de llegar el día de ajuste de cuentas.

 

 

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