Por Kenneth Rapoza

Entre los mexicanos, pocos se alegran de las duras críticas que el presidente Trump hace sobre su vecino del sur como Gerardo Rodríguez, administrador de carteras del Total Emerging Markets Fund de BlackRock.

Desde enero, dicho fondo ha estado sobreponderando significativamente los bonos mexicanos, y la retórica del presidente y los tuits sobre los “Bad hombres”, y la construcción del muro y la negociación del TLCAN… todo ello tiende a hacer caer la moneda mexicana. En enero, durante los primeros días de gobierno de Trump, el tipo de cambio del peso contra el dólar estadounidense alcanzó su máximo histórico, en casi 22 pesos por billete verde.

Para Rodríguez, ese momento fue algo similar al fondo tocado por el S&P 500 en marzo de 2009, luego de la crisis financiera. Rodríguez sabía que era un buen momento para comprarle a México, e instruyó a los traders de BlackRock para que adquirieran bonos denominados en pesos, cuando la mayoría de los inversionistas estaban buscando cobertura. En ese momento, los bonos del gobierno mexicano pagaban 7.8%, en comparación con el 2.3% de los bonos estadounidenses a 10 años. Esta medida, además de una gran adquisición de acciones asiáticas devaluadas, como Samsung y Alibaba, ha ayudado al Total Emerging Markets Fund a alcanzar un rendimiento total de 10.4% hasta la fecha y un rendimiento anual promedio de 4.2% a tres años, liderando su categoría y ganando cinco estrellas entre los fondos clasificados por Morningstar.

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“Todo nuestro análisis señalaba a favor de México, en enero; la agresividad de Trump no nos asustó. Cuando hay un gran movimiento como éste en México… entramos”, dice Rodríguez desde su oficina en Park Avenue en Nueva York, con un sombrero colorido colgando en la pared. Rodríguez acaba de regresar de un clima de 32 grados en la Ciudad de México, mientras que ese día en Nueva York la temperatura era de 12 grados.

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“Tienes una ventana: es de ahora hasta el final del año; después de eso, las cosas comenzarán a intensificarse y tendrás que reevaluar. Habrá nuevos temas debido a la política [nacional]”, dice Rodríguez, agregando que el populismo en América Latina, hasta hace poco inactivo, podría ir despertado, dado que el ex alcalde de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, lidera las elecciones del próximo año.

De acuerdo con Rodríguez, México ha pasado por peores momentos que el de la era Trump. “Realmente no es en lo primero que pensamos; la seguridad, la corrupción y la economía son mucho más importantes”, dice con un marcado acento mexicano.

 

Turbulenta política mexicana

Rodríguez comienza a enlistar las cosas que hacen que México sea confiable para los inversionistas: principalmente, su proximidad a Estados Unidos, su postura de bienvenida en la industria de la manufactura y el comercio, y las políticas fiscales y monetarias relativamente conservadoras. ¿Qué le resta confiabilidad? La política mexicana es turbulenta, pero la política económica no lo es. En enero, cientos de mexicanos salieron a las calles para protestar por los aumentos de los precios de la gasolina. Él describe la escena de tiendas saqueadas, ventanas rotas y manifestantes pidiendo la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto. El presidente de México es menos popular que Trump, por lo que el gobierno no puede evitar el estrés político, pero sí tratar de evitar el estrés financiero, insiste Rodríguez.

Él sabe de lo que habla: tiene un estatus privilegiado en lo que respecta a las finanzas mexicanas. Originario de Puebla, un estado con una tasa de pobreza de 64%, Rodríguez, de 44 años, es hijo de un empresario de la construcción y estudió en la Universidad de las Américas, en Puebla, donde se especializó en Economía y jugó como ala en el equipo de basquetbol de la universidad que ganó el campeonato: Los Aztecas. De la escuela, Rodríguez pasó directamente a un puesto de nivel de entrada en la Secretaría de Hacienda, y luego a Stanford, obteniendo una maestría en Ingeniería, Sistemas Económicos e Investigación Operativa.

Después de graduarse en 1999, Rodríguez regresó a la Secretaría de Hacienda, bajo el mandato de los presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, llegando, finalmente, a ser subsecretario de Finanzas. Durante su estancia allí, Rodríguez conoció íntimamente los mercados de capitales mexicanos, porque ayudó a crearlos. De 2005 a 2011, como jefe de Administración de la Deuda Pública de México, fue el zar de la curva de rentabilidad de la nación. También creó una plataforma en línea, Treasury Direct, similar a la de Estados Unidos, y lanzó un Fondo Nacional de Infraestructura.

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“Estuve en la Secretaría de Hacienda durante la crisis del Tigre Asiático, en un momento en que acabábamos de superar la Crisis del Tequila… y luego, ¡bam!, es 2008”, recuerda Rodríguez. La Crisis del Tequila se refiere a la devaluación de la moneda mexicana en diciembre de 1994, que provocó hiperinflación y fuga de capitales. En ese momento, México se enfrentó al incumplimiento de sus deudas en dólares, y el FMI, con la ayuda del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, gastó 40,000 millones de dólares (mdd) en rescatar al país.

“Nos convertimos en el caso de ejemplo del FMI”, dice. “Nada de eso se comparó con lo de 2008”.

Ahí es cuando el mundo comenzó a desmoronarse. En la Ciudad de México, mientras Wall Street implosionaba, Rodríguez y otros en la Secretaría de Hacienda revisaban sus balances como bombas de tiempo, “y no encontramos nada”, dice. Hasta que Rodríguez se dio cuenta de que las empresas mexicanas se habían endeudado con préstamos en dólares. Las empresas necesitaban más pesos para pagar deudas en dólares. Fue la Gran Recesión, con un doloroso recordatorio de la crisis del peso.

“Gastamos 25,000 mdd en diferentes formas para estabilizar la situación, porque pensamos: No hay manera de que nadie nos financie. Fue algo intenso”, dice sacudiendo la cabeza, con una expresión de “nunca más” en el rostro.

Gracias al buen historial de México, que pagó sus deudas por las crisis de los años 90, se aprobó otra línea de crédito del FMI durante la reunión del G20 de 2009, en Londres. “Tenemos una línea de crédito de 47,000 mdd. Hasta entonces, pensamos que estábamos entrando en otra gran crisis financiera”, dice. En las noticias, se destacó que el peso repuntó, de 15 pesos por dólar, a cerca de 13 pesos por billete verde.

 

El peso se fortalece

Según Rodríguez, el peso se fortalece rápidamente con las buenas noticias. Él predice que sucederá otra vez.

En 2013, Rodríguez fue reclutado por la firma BlackRock, apenas un año después de encabezar la celebración de la Cumbre del G20 en la Ciudad de México. Durante la reunión, Rodríguez lideró el esfuerzo por aumentar los fondos del FMI en más de 450,000 mdd. A pesar de su decisión de mudarse al país vecino del norte, Rodríguez continúa siendo considerado el potencial sucesor de Agustín Carstens, actual gobernador del Banco Central de México (Banxico).

En su nuevo cargo como administrador del fondo de 370 mdd de BlackRock, Gerardo Rodríguez ha extendido sus inversiones en todo el mundo, empleando una estrategia de valor contrario. El fondo tiene, actualmente, su mayor exposición a acciones en China y Taiwán y está sobreponderado en las acciones de tecnología y telecomunicaciones. Desde el punto de vista monetario, va largo en el real brasileño, así como el baht tailandés y la lira turca. En cuanto a los bonos, sus tres principales participaciones son México, Sudáfrica e Indonesia, que rinden alrededor de 7%. El fondo está apalancado 140% en el lado de renta fija para ayudar a limitar la volatilidad en las acciones. En 2016, el fondo obtuvo 13.2%, superando a su categoría (que estaba en 8.47%) y al resto de los fondos.

En diciembre, Fitch bajó la perspectiva crediticia de México, de “estable” a “negativa”, en medio de un alza de tasas de interés por parte de su banco central. El peso se ha fortalecido recientemente y está en 18.80, y Rodríguez ha aligerado sus posiciones allí.

“El gran misterio para México ha sido Trump, pero pronto la política local tomará el centro del escenario”, asegura. “Pero hay un fuerte escenario fundamental en el país”. ¿Y si López Obrador llega al poder y el peso vuelve a la paridad de 22 por dólar? Rodríguez aconseja: “Compra, definitivamente compra”.

 

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