¿Sabes qué le aterra a los políticos? Que toda la población vote. Eso sí les da miedo, porque eso quiere decir que la gente está interesada en la política y va a tomar decisiones.

 

Como cada tres años, los mexicanos nos enfrentamos al eterno dilema de las elecciones, y como Hamlet en la famosa obra universal de Shakespeare, nos tiramos a la disertación llana y pura…, pero, claro, como somos mexicanos también le sumamos el factor cultural dramático de las telenovelas, y la disertación tradicional sería votar o no votar.

Ahora, en los últimos tiempos, voces de la ultratumba democrática, que a ciencia cierta no sabemos si provienen del purgatorio o del mismísimo infierno, y hasta nos podrían estar engañando del mismísimo cielo, nos gritan que la salvación de la democracia y de nuestro muy magullado sistema político sería el voto nulo.

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Para promover esta nueva tendencia, esas voces del más allá se han dado a la tarea de crear –de manera muy moderna– videos en las redes sociales, con el corte tradicional del cuentismo mexicano, aquel que habla del petate del muerto, que afirma que el voto nulo ayudará a que los partidos grandes –cual tradicional cocinera mexicana– se despachen con la cuchara grande la mayor parte del pastel electoral, cosa que es falsa.

A ciencia cierta, el voto nulo en México ha sido una constante durante los últimos 20 años, moviéndose en promedio entre el 2% y el 5%, siendo los años de 2009 y 2012 los que subieron arriba del 5%, y esto por motivo de equivocaciones por parte del ciudadano por el diseño de la boleta, lo que significa que las tendencias del voto siguen la misma tendencia de siempre: en elecciones intermedias no votan y para las presidenciales normalmente aumenta la cantidad de votos, y los votos nulos, son votos nulos y ya.

Nuestra realidad política es un reto a la inteligencia ciudadana; votar es un derecho y una obligación. Si no quieres ejercerlo te quedas exactamente en medio: no ejerces tu derecho pero estás renunciando a la obligación, y el resultado es simple, pero después no te quejes, no hagas memes contra los diputados que queden, no los recircules, y en las fiestas y reuniones no hables mal de los políticos ni digas que estás hasta la madre de cómo están las cosas, porque no votaste, renunciaste a tu derecho y no ejerciste tu obligación, que como buen mexicano del pasado te quedaste a medias.

Ahora, si decides votar, sólo te puedo asegurar que será un reto a tu inteligencia, y entonces empezarás a ser un buen ciudadano, responsable y preocupado por tu futuro, para lo cual deberás tomar decisiones. Y más o menos así está el panorama si llegas en frío a la casilla, votes o no por el partido en el gobierno de tu ciudad, si no estás de acuerdo con lo que han hecho; entonces empiezas a ver las oposiciones, pero seguro encontrarás que una es pior que los que están y las otras, pues, casi ni pinta, entonces ves a los demás partidos chiquitos y no te convencen, ¡qué dilema!, regresa Hamlet a la escena y como que le da desesperación, regresa la cultura de las telenovelas y se tira al drama, y entonces le dan ganas de irse y no votar.

Le da la calma, y en un arranque de ciudadanía, empieza a revisar a los candidatos; quién es el bueno, quién el malo, quién el feo, quién el gordo y quién el que tiene mejor y más cara de gente decente, y se vuelve a meter al atolladero, y así sucesivamente. Como no es elección presidencial, pues no trae a ningún candidato en mente, y entonces, como decíamos al principio, es un reto a su inteligencia.

Como buenos mexicanos, siempre dejamos al final todo, entonces nos vamos a votar en frío. La ventaja de la era digital es que hoy, en muchos portales, puedes conocer a todos los candidatos y las propuestas. Recomendamos dedicarle unos minutos antes de ir a la casilla para definir el voto.

El otro gran mito de nuestro país es el famoso voto nulo. Déjame decirte algo, lo he dicho y repetido en mis columnas desde hace mucho: los políticos crean las crisis y las historias de terror con un solo objetivo: que el ciudadano normal no vote. ¿Por qué? Para que sus ejércitos de simpatizantes, el llamado voto duro, sea el único que vote, y así ganan las elecciones. El voto nulo para los políticos es un mal chiste que no merece ser contado; no les importa y nunca les importará. ¿Sabes realmente qué si les aterraría? Que toda la población vote, eso sí les da miedo, porque eso quiere decir que la gente está interesada en la política y va a tomar decisiones.

Así que si le quieres hacer el juego fácil a esos políticos que tanto odias y de los que tanto te quejas, ni votes y/o nulifica tu voto, y sin querer seguirás metido en el círculo vicioso que ellos han creado especialmente para ti. Si quieres que el país cambie y quieres mandarle un mensaje a esos políticos malos y que se preocupen, ve a votar, vota por el menos malo, vota por quien quieras, pero vota, y así veras que eso sí les va a preocupar, porque significa que estarás pendiente y alerta del rumbo que tomará el país, y con eso ellos van a empezar a preocuparse.

Hagamos algo por nuestro país y por nuestra democracia. Ya es hora de que nosotros, los ciudadanos inteligentes, tomemos las riendas, de que abandonemos el drama y cambiemos el dilema de votar o no votar, por el dilema de quién es el menos pior.

 

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