Supongamos que vas a participar en la consulta sobre el futuro del nuevo aeropuerto, cómo responderías si estas fueran las preguntas:

A) ¿Estás de acuerdo en abandonar un proyecto que está avanzado en un 30%?

B) ¿Estás de acuerdo en abandonar un proyecto que no se ha construido en un 70%?

Ahora reflexiona: ¿qué diferencia hay entre una pregunta y otra? Ninguna: ambas aluden al mismo hecho. Pero puede que hayas decidido distinto en cada una.

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Este es un ejercicio para entender en qué consiste la economía del comportamiento, es decir, una mezcla de ciencia de la psicología y economía para entender por qué muchas de nuestras decisiones no son racionales.

Según esta rama de la economía, el cerebro humano funciona con base en una serie de sesgos, creencias y prejuicios que inconscientemente influyen nuestras decisiones.

“Tendemos a ser optimistas y pensamos que podemos evitar los sesgos, pero los perpetuamos a cada decisión que tomamos. Pero podemos desarrollar medidas de objetividad para conseguir nuestros objetivos”, afirmaba la cofundadora de la primera consultora en gestión dedicada a la aplicación de las ciencias de la conducta a la estrategia, el marketing y las operaciones, Kelly Peters.

Durante su ponencia en el World Business Forum, esta experta afirmó que hay dos opuestos que funcionan como barreras a la inovación: el miedo e incertidumbre y la sobreconfianza en uno mismo.

“Si nosotros proponemos algo nuevo en la empresa empezando con ‘Yo pienso que’, tu mensaje incluye a tu ego. En cambio, si sugieres novedades con un ‘Tengo la intuición de que’ implica que necesitas la colaboración del resto del equipo para validar tu hipótesis”, explicaba.

Otro ejercicio que envuelve la comunicación interna de la empresa y que puede hacer una gran diferencia está relacionada con la motivación de los empleados.

“Da un propósito a tus empleados, que entiendan cuál es el impacto de sus tareas”, aconsejó ante la pregunta de un asistente.

Del mismo modo que un psicólogo recomienda a un paciente que trabaje en un diario personal par ser consciente de lo que piensa y siente, Peters sugirió al auditorio de la Expo Santa Fe de la Ciudad de México que guardaran en un dietario qué lleva a las juntas y a los equipos a tomar determinadas decisiones.

“Empieza el documento con tu raciocinio: tomo esta decision con base en estas pruebas. Al cabo de un tiempo, revísalo y comprueba qué ha pasado. El tiempo es un gran instrumento de objetividad”, afirmó.

La experta alabó los beneficios de incluir el paradigma de la economía del comportamiento en la cultura de la empresa, en su forma de hacer, diseñar e implementar decisiones. Principalmente, para a entender cómo sus clientes van a decidirse por su producto o servicio u otros y, así, tener más herramientas para influenciarles.

 

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