La tecnología jamás podrá remplazar el sentido humano, esa sensación de tomar una foto, hablar de frente con una persona, acudir a una reunión…, pero sí transformarnos si cruzamos la delgada línea entre usarla como parte de uno mismo o como complemento.

 

Todos soñamos con ser algo o alguien, quizás un personaje de la TV, un superhéroe, un robot o un bombero, todo esto inspirado en esa etapa en que nos permitimos soñar: la niñez. No hay prejuicios ni ideas autoimpuestas por creencias de terceros, no existen los límites –eso (desgraciadamente) ocurre unos años después–. Mientras tanto volamos, salvamos vidas, hablamos miles de idiomas y somos invencibles.

Con esta idea soñadora, algo de ciencia ficción, los pasos agigantados de la tecnología y, por supuesto, un toque hollywoodense, de pronto me pregunté: ¿qué gadget o tecnología me gustaría ser? Me resultó difícil responder a la pregunta, y analizándola llegué a la conclusión de que la respuesta estaría influenciada por diversos factores: personalidad, profesión, género y habilidades (a mejorar o a desarrollar).

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Sin embargo, no sólo mi punto de vista bastaba. Con base en el principio del ahora tan de moda crowdsourcing, decidí lanzar la pregunta en mis redes sociales para hacer de este espacio, por primera vez, un espacio colaborativo con diversas ideas.

 

Comunicar, volar, iluminar, conectar…

“Sería un smartphone”, comentó Mario. Dedicado a la comunicación estratégica y fanático de la música, Mario encontró en un smartphone la mejor opción para crear atmósferas con la música, capturar momentos con la cámara, encontrar lugares con el GPS y comunicar sus ideas. Todo en uno: una herramienta integral. Si Mario pudiera ser en realidad un teléfono inteligente, tendría todo, aunque dependería de su capacidad y modelo para exponenciar sus habilidades; también tendría mucha competencia y tendría que reinventarse constantemente.

“Yo sería un drone para poder volar y ver el mundo desde arriba”, escribió Hugo en un grupo de bloggers y periodistas de tecnología al que pertenezco. Como periodista de este fascinante mundo de la tecnología, Hugo se inclinó por el sueño que seguramente muchos comparten: volar. Si Hugo pudiera ser un dron, tendría que ser cuidadoso, pues en la Ciudad de México tendría que sortear cableado, espectaculares, smog, helicópteros e incluso aviones. Sin embargo, literalmente, tendría el mudo a sus pies.

“Un HoloLens, pues dada la realidad que interactúa con nuestro entorno, es el complemento ideal para hacer de tu mundo un lugar multimedia”, comentó Daniel, diseñador, amante de la tecnología y blogger. No es casualidad que un diseñador, que sin duda posee un punto de vista particular sobre las cosas, quiera interactuar a través de hologramas para crear su propio mundo en cualquier lugar y en cualquier momento. La desventaja de Daniel es que el invento de Microsoft está en su versión beta y estará terminado hasta finales del 2015. Muchos prototipos de realidad aumentada han sido creados pero no han funcionado como se espera. Daniel, además de vivir en el ambiente de Windows 10, tendría que cambiar, adaptarse y convencer a los escépticos con sus cualidades.

“Mmmm sería Siri coach”, afirmó Marcela. Ella, como buena coach de vida, imaginó una asistente virtual, pero con un agregado: dar apoyo emocional en situaciones cotidianas de la vida. Si Marcela pudiera ser Siri coach tendría que estar disponible 24/24; los humanos, a diferencia del mundo virtual, gustamos de quejarnos todo el tiempo, pero también estamos en constante búsqueda de una perspectiva diferente de las cosas. Sin embargo, tendría que contar con un algoritmo perfecto para poder resolver acertadamente los problemas de forma personalizada. Todos somos diferentes, pensamos diferente y actuamos diferente. ¿Nos entendería una asistente virtual emocional?

Contrario a lo que pensé que diría un ingeniero (un servidor), Héctor se inclinó por algo original: “Sería un foco inteligente Philips Hue.” Pensó más allá de la tecnología con la que interactuamos a diario e imaginó ese mundo inteligente donde todo funciona de manera dinámica y con un toque de diversión. Aunque él lo considera una ventaja, su precio es alto, ya que responde a las nuevas tendencias de espacios inteligentes. Para que Héctor fuera un foco inteligente considerado la fuente de energía del futuro, tendría que esperar un tiempo.

“Me gustaría ser una red social”, comentó Úrsula, como buena comunicóloga. Gusta de estar enterada de todo lo que pasa en el mundo, compartir conocimiento, recibir opiniones y expresar las suyas. Sin embargo, su elección también responde a su lado “zen”, como ella lo explica: “Poder conectarme con todo desde una unidad interactiva, percibiendo una realidad manifestada en diversas formas y colores.” Si Úrsula fuera una red social, tendría que estar consciente de su competencia y tendría que mantenerse a la vanguardia, y estar abierta a encontrar, en esa “realidad manifestada”, malformaciones de la sociedad, malos usos y delincuencia.

Yo elegí algo muy acorde a mi personalidad y mi trabajo, que en un 80% consiste en escribir, algo que también hago de manera personal. Por lo tanto, el mundo de las letras, ideas, libros, contenidos y demás, me ha atrapado. Sería una memoria RAM/ROM ilimitada con un procesador capaz de organizar y resguardar correcta y ordenadamente toda la información. Sin embargo estaría sujeta a ser hackeada o robada, y aunque también podría vivir en la nube, ninguna tecnología es infalible.

 

La parte humana de la tecnología

Encontramos un común denominador en estas opiniones: la constante necesidad de extender nuestros sentidos a través de la tecnología, pero con un toque humano que siempre antecede estos anhelos. Una dualidad en que la tecnología no podría existir sin la persona para crearla o usarla, y donde hoy, los humanos, no podemos vivir sin ésta.

La tecnología jamás será capaz de remplazar el sentido humano, esa sensación de tomar una foto a un paisaje (smartphone), hablar de frente con una persona (Siri), acudir a una reunión (red social), dibujar o escribir en papel (HoloLens, memoria RAM/ROM). Sin embargo, sí será capaz de transformarnos si se traspasa la delgada línea de usar la tecnología como parte del ser humano, en vez de como complemento de éste.

Y tú, ¿qué gadget o tecnología serías?

 

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Semántik

 

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