La feria más privada de la industria relojera celebra su vigesimocuarta edición. El Salon International de la Haute Horlogerie (SIHH) —la cita privada de creadores, coleccionistas, distribuidores y editores de lujo y periodistas especializados— recibió en Ginebra a más de 14,000 visitantes de todo el mundo.

 

 

Otro año inicia y junto con él el SIHH, donde algu­nas de las maisons más emblemáticas de la alta relojería develan sus nuevos productos y últimos avances mecánicos, tecnológicos y creativos con la finalidad de realizar su primera estimación de negocio y producción anual. La cita genera una derrama económica importante al año para Suiza.

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De las 16 firmas participantes (A. Lange & Söhne, Aude­mars Piguet, Baume & Mercier, Cartier, Greubel Forsey, IWC, Jaeger-LeCoultre, Montblanc, Panerai, Parmigiani, Piaget, Ralph Lauren, Richard Mille, Roger Dubuis, Vacheron Constantin y Van Cleef & Arpels), 12 de ellas pertenecen (o se asocian) al conglomerado de lujo Richmont, fundado por el empresario Johann Rupert en 1988. Con 6,600 millones de dólares (mdd), Rupert y su familia poseen la más grande fortuna de Sudáfrica, la segunda en el continente, y se posicionan en el sitio 179 de la lista de millonarios Forbes. “Imagina las minas y colecciones de piedras preciosas y diamantes que deben poseer…”, se especula sin cansancio ni decoro en los pasillos de Palexpo.

La constante: reinterpretaciones y mejoras en modelos clásicos e icónicos de las firmas, nuevos materiales y diseños en cajas y biseles. En comparación con los últimos años en los que explotó el desmesurado crecimiento de la industria del lujo, liderada por China, “esta vez no existieron cascadas de inno­vaciones mecánicas”, se comenta; mientras otros aseguran —y agradecen— “un justo periodo de respiro”. Cualquiera que sea la perspectiva, el SIHH se reconoce como una necesaria “dosis de motivación y fuente de inspiración creativa (y de negocio)”, como nos recuerda la experta en relojería Elizabeth Doerr.

Entre las piezas que más llamaron nuestra atención se encuentran el Richard Lange Terraluna, de A. Lange & Söhne, tan elegante de frente como mágico detrás; el TimeWalker Chrono 100 de Montblanc, creado con materiales utilizados en autos de carreras, con cronómetro de centésimas de segundo, sin olvidar el calendario perpetuo con ecuación del tiempo, de Greubel Forsey. Memorable también es el diseño en esqueleto presentado por Vacheron Constantin y el más delgado repeti­dor de minutos, de Jaeger-LeCoultre; sin dejar detrás la mística colección de piezas-joya de Van Cleef & Arpels, con el Midnight Planetarium como corona de la colección, y el viaje marino de tintes científico-filantrópico de IWC, en cuya fiesta comparti­mos con Susan Sarandon, José María Yazpik y Karolina Kur­ková. Además de exquisitas joyas del tiempo, Cartier introdujo un delirante modelo deportivo de alto rendimiento para buceo; mientras Baume & Mercier presentó el Clifton Tourbillon, “precisión y altísima categoría a los precios más accesibles de la relojería fina”, como asegura Alain Zimmermann, su CEO.

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Además de una colección renovada de Royal Oaks, con el Royal Oak Concept gmt Tourbillon como estandarte, Aude­mars Piguet robó suspiros con el Millenary Minute Repeater y el carisma y liderazgo de su eje directivo François-Henry Bennahmias. Por último, nos encantó tanto el espíritu libre, sencillo y clásicamente italiano de Panerai que hemos ya pactado acompañarlos durante su regata anual en Bermudas, al inicio de la primavera.

La perspectiva cultural e histórica del espectáculo la presentó Fabienne Lupo, en la exhibición Horology, A Child of Astronomy, curada por la Fondation de la Haute Horlogerie (fhh) que ella preside. Un must-see con piezas de cuento que generan el deseo de robarlas en una misión “imposible”.

Noticia comentada durante varias sobremesas fue la decisión de Bernard Arnault, cabeza de lvmh —y el hombre más rico de Francia—, de nombrar a Jean-Claude Biver, actual presidente de Hublot, como nuevo líder de TAG Heuer y Zenith. Biver se responsabilizará del cargo de Francesco Trapani, quien dirigió la integración de Bvlgari al grupo lvmh. Las consecuencias y oportunidades del anuncio serán sin duda argumento y conversación durante BaselWorld, la segunda cita en el calendario anual por realizarse del 27 de marzo al 3 de abril. Invitaciones nos inundan. Nuestra reserva de hotel está hecha y los vuelos ya fueron facturados.

A Basilea seguirán Japón y Londres, pero sobre lo que más se especula en México es el SIAR, del 22 al 24 de octubre, con nueva sede en el hotel St. Regis de la Ciudad de México. “La ocasión perfecta para renovarnos centrando los esfuer­zos en la oportunidad de negocio”, comparte con nosotros Raúl González —director ejecutivo del SIAR—, seguro ante la buena respuesta de las marcas, sus socios y aliados.

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