El caso de Siria se parece a Irak justo tras el atentado a las torres gemelas en Nueva York, cuando presumía que en su territorio existen y se usan armas de destrucción masiva. ¿Tendrá el mismo desenlace?

 

 

Siria se parece a Irak justo tras el atentado a las torres gemelas en Nueva York el 11 de septiembre del 2001(11-S), por presumir que en su territorio existen y se usan armas de destrucción masiva como amenaza para la paz.

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Si bien es cierto en Siria no se ha declarado abiertamente por los enviados de Naciones Unidas, como ocurrió en Iraq, el uso de gas sarín como arma química —agente desestabilizador del sistema nervioso—, también es cierto que es considerado por la Convención de Armas químicas de 1997 y la resolución de ONU 687 como arma de destrucción masiva y, por tanto, prohibida. De hallarse elementos de culpabilidad, recaerá en Siria la responsabilidad internacional.

En Irak, los kurdos y los chiitas se habían rebelado contra el gobierno rebelión que en pocas semanas reprimieron las fuerzas al servicio de Saddam Hussein, el dictador muerto bajo la horca tiempo después. El origen de los acontecimientos de entonces es incomparable al reciente fenómeno de rebelión en la guerra civil de Siria, primero porque en el caso iraquí las protestas exigían en principio la mejoría en la calidad de su administración pública, y no el reclamo de un cambio de régimen, lo que sí ocurre en Siria.

Aunque claro está que con el derrocamiento de Hussein más tarde quedaría al descubierto la intención del cambio de gobernante, tal y como ocurre en Siria, donde un aspecto es derrocar a Bashar Hafez al-Assad, quien asumió el poder en el año 2000 tras la muerte de su padre y fue reelegido luego en las elecciones del 2007, él y su familia han gobernado Siria desde 1970.

En 2012 aprobaron una Constitución que sigue el “panarabismo” de al-Assad, quien representado a un partido de corte progresista como el Baath Árabe Socialista, sigue contradictoriamente con las mismas prácticas intransigentes del régimen autoritario de su padre, esta es la decepción de su pueblo, no encontrar en los hechos realizadas las promesas de campaña.

La movilización social tampoco fue en la misma proporción en Irak que en Siria, esto debido a la presencia de la fuerza multinacional en Irak, y que sin duda mantuvo acotada a la región, ante cualquier probable brote de violencia que pudiera dar paso sin duda, a una nueva medida colectiva secundada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ante las amenazas a la paz. En Siria no ha podido pasar una resolución por  el Consejo de Seguridad, ya que se enfrentan al posible veto de Rusia y China, aliados de Siria, y quienes han llamado al diálogo más que a la intervención.

Sin embargo, los acontecimientos de las últimas fechas, puede llevar a una clara intervención, por el temor que representa el acrecentamiento del conflicto hacia Israel, y a Palestina, éste último ligado a Siria a través de Damasco.

En todo caso, en lo único que se parecen Irak y Siria, es en el pretexto ideal de las armas químicas para lograr una intervención. Lo cierto es que cualquier medida deberá pasar por la ONU; de lo contrario, estaremos en franca violación del derecho internacional, y de vuelta a la teoría realista donde sobreviven sólo los más fuertes.

 

 

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