El panorama está cambiando a cada segundo y hace falta mantenerse actualizado, tener toda la información posible a la mano y la capacidad para procesarla cuando hace falta, en especial en el tema de la seguridad.

 

 

 

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Por: Humberto Bortoni, Blue Coat

 

No me gusta admitirlo, pero las cosas están cambiando todo el tiempo. Sé que no estoy descubriendo el hilo negro al escribir esto y que resulta una verdad de perogrullo, pero al asunto no es tan trivial ni insignificante como quisiéramos que fuera o como parecen querernos convencer de que lo es. ¿Por qué? Porque el que las cosas cambien implica que cambian los paradigmas.

Y de la mano con el cambio de paradigmas hay un cambio en las formas de ver y hacer las cosas y en las necesidades del mercado: lo que antes era útil, ya no lo es. Hoy en día se ha vuelto crítico identificar y tener visibilidad sobre aquello que está sucediendo en tiempo real y lo que es realmente importante, y –al mismo tiempo‑ contar con la información que nos permita tomar las decisiones adecuadas.

Pensemos por un momento en el baseball, por décadas el scouting se fundamentó en el instinto y la lógica de que aquello que funcionó en el pasado seguiría funcionando. Basta recordar una de las más recientes películas de Clint Eastwood, Las curvas de la vida. En ella, el personaje que Eastwood encarna –un viejo buscador de talentos‑ es capaz de distinguir la forma en la que un pelotero batea por el sólo sonido que hace el bat cuando golpea la pelota. Sin lugar a dudas, esto es extraordinario. Sin embargo, significa que el descubrir o no un talento depende de la subjetividad, momento, entorno, condiciones, distractores, estado emocional y cansancio que el buscador de talentos cargue consigo.

La otra cara de la moneda la encontramos representada en otra película: Moneyball, en la que aparece Brad Pitt, y que cuenta la historia de cómo los Atléticos de Okland se convirtieron en una potencia a partir del análisis de la información que jugadores –que no aparentaban tener el talento suficiente para las grandes ligas‑ generaban.

Hoy por hoy, con un solo clic de una aplicación en un dispositivo móvil, el scout de baseball tiene a su alcance todos y cada uno de los lanzamientos que se ha hecho a un pelotero y su zona de strike con más de mil marcas distintas representando su potencial y porcentaje de bateo en todas y cada una de las situaciones que ha enfrentado en su carrera.

El hecho es que –especialmente en seguridad‑ el panorama está cambiando a cada segundo y hace falta mantenerse actualizado, tener toda la información posible a la mano y la capacidad para procesarla cuando hace falta.

Otro ejemplo son las pólizas de seguro. En el pasado, todo el mundo era asegurado con las mismas condiciones, sin tomar en cuenta su historial clínico, sus antecedentes familiares, ni su estilo de vida. Hoy día, cada póliza de seguro esta diseñada de acuerdo al perfil único del asegurado, siguiendo aquel sabio principio que dicta que según el sapo la pedrada. De tal suerte que la aseguradora garantiza la continuidad de su negocio al no exponerse a riesgos innecesarios y, al mismo tiempo, ofrece un mejor plan a sus clientes, al diseñarles un verdadero traje a la medida de sus necesidades.

Un último ejemplo lo podemos encontrar en el modo en que nos ejercitamos. Pensemos en el ejercicio hace unos años. Todos realizábamos las mismas actividades físicas, todos entrenábamos de la misma manera y se esperaba que todos tuviéramos los mismos resultados. Ignorando que nuestros metabolismos, nuestra historia genética, nuestro bioritmo es completamente diferente del de los demás. A nadie le cabe la menor duda –al menos a nadie le cabe la menor duda hoy en día‑ que nadie es igual a otra persona. Quizá las diferencias son mínimas, pero esas diferencias mínimas resultan abismales y hace falta un plan de entrenamiento que considere nuestras particularidades para alcanzar los resultados deseados.

Lo mismo sucede con la seguridad de una red, no hay una sola empresa igual a la otra, ni un empleado igual al otro –ni siquiera en un mismo nicho del mercado. No hay una sola empresa cuyas necesidades, formas, prácticas y objetivos sean los mismos que los de otra. Así es que: no hay una sólo empresa o institución a la que se pueda responder con una solución rígida. El momento histórico que vivimos demanda flexibilidad y capacidad de adaptación.

El análisis de la información de una empresa en tiempo real es imprescindible para actuar de manera inmediata y precisa. Han cambiado los paradigmas, y nuestra época demanda de respuestas rápidas, sobre todo en materia de seguridad en donde los ataques están a la órden del día.

Seguridad, hoy por hoy, no es lo que se previene, sino aquello que se hace posible.

 

 

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*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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