En industrias tan cambiantes como el entretenimiento y la tecnología, a veces es complicado seguir su paso. Los videojuegos, aunque tienen relativamente poco tiempo de existir, sufren cambios drásticos que pueden llevar a marcas y compañías a la cima de la popularidad, para dentro de unos pocos años caer en el olvido. Entre finales de los ochenta y principios de los noventa, Nintendo tuvo que enfrentar a un rival que estaba decido a quitarle el trono del mercado de las consolas caseras: la también japonesa Sega.

Durante este periodo, Sega intentó por todos los medios posicionar a “su propio Super Mario”: Sonic the Hedgehog, un juego de plataformas que buscaba de forma altamente calculada llevar todos los elementos del querido juego de Nintendo a nuevos extremos: más veloz, más colorido, más secretos escondidos, tenía más actitud, era más extrovertido. Además, la agresividad de con la que atacaron el mercado era monumental: entre 1991 y 1995 lanzaron cinco juegos completos de la serie.

Hoy, Sega ya ni siquiera fabrica hardware, al menos no hardware de actual generación. En menos de 20 años ha pasado de ser en una de las compañías con el mayor reconocimiento de marca en la industria, a convertirse en un nombre oscuro para las nuevas generaciones. Sin embargo, Sega hoy ha logrado una hazaña que pocas compañías se atreven: darles a los fans exactamente lo que quieren.

Esta semana se publicó de forma digital Sonic Mania (Headcannon Pagoda / West Games, 2017) para todas las plataformas actuales: PlayStation 4, Xbox One, Windows e incluso el Nintendo Switch. Se trata de extravagante e improbable juego al estilo de las primeras entregas de Sonic a principio de los noventa: una aventura de plataformas donde el jugador controla a los personajes clásicos de la serie a lo largo de frenéticos niveles donde la regla básica es saltar de un lugar a otro, esquivando trampas y enemigos hasta llegar al final.

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Básicamente es la misma fórmula que Sonic y una infinidad de otros juegos han explotado con variados resultados. Sin embargo, lo curioso es que juegos como éste se han seguido creando durante años, incluso después de la época dorada de Sonic. Al ser ésta una de las franquicias más queridas de cierta época que en un momento tuvo que terminar, un gran número de fans se han dedicado a crear sus propios niveles y juegos que continuaban o expandían de forma apócrifa las aventuras de Sonic y sus amigos. Esto se debía en gran parte a que Sega cambió drásticamente la dirección de la serie a finales de los noventa hacia juegos de aventuras tridimensionales.

La estrategia de Sega por años fue reciclar contenido viejo para otras consolas, apelando a la nostalgia del público, pero nunca satisfaciéndola completamente. Cuando la compañía dejó de fabricar consolas, llevaron sus juegos clásicos a todos los lugares donde les fuera posible, desde Xbox y teléfonos móviles, hasta las plataformas de su archirrival Nintendo. Sin embargo, los fans de aquella época seguían pidiendo una continuación a las aventuras clásicas del popular personaje azul.

Durante el 25 aniversario del a franquicia, en 2016, Sega anunció Sonic Mania, que resultó ser el mejor homenaje que una serie tan reconocida pero tribulada como ésta podría desear. Para el juego reclutaron a un equipo compuesto por desarrolladores independientes que habían participado ya fuera en las adaptaciones a otras consolas de los juegos clásicos, o en juegos apócrifos, que son tan comúnmente atacados por las compañías dueñas de esas propiedades intelectuales.

Para ser precisos, Sonic Mania es una remezcla de los primeros juegos de la serie, agregando contenido original. Elementos como los personajes, su diseño, el sonido, y hasta los colores fueron recreados de forma exacta, dando una extraña sensación de estar jugando algo que ya se ha experimentado antes. A lo largo de 12 mundos, el jugador puede explorar niveles que revisitan a los juegos viejos, así como otros completamente originales. Obviamente, el juego está hecho con los estándares contemporáneos de imágenes en alta definición con un aspecto de 16:9.

Los fans de la serie original encontrarán una abrumadora cantidad de referencias y elementos familiares, que hacen de éste un sueño hecho realidad, no sólo por ser un juego oficial sino porque es tan divertido como los originales, sabiendo capturar la esencia de lo que hizo a Sonic uno de los personajes más queridos de su época. Por el otro lado, aunque éste podría ser la introducción perfecta para las nuevas generaciones, quienes lleguen a Sonic mediante este juego, es difícil que puedan encontrar algo realmente valioso en los juegos originales.

Si bien Sonic Mania incluye un modo competitivo, y tiene nuevos movimientos, y permite jugar con más de un personaje, éstas son adiciones que no representa un progreso justificable. Sega está apostando a una venta casi segura con los miles de fans que están ya familiarizados con la serie, sin embargo, el hecho de dejar las decisiones creativas de esta franquicia en manos de fans como lo son Headcannon Pagoda y West Games, desarrolladores del juego, hace de éste un proyecto algo arriesgado.

Sega no es la primera compañía de videojuegos que toma una decisión como ésta, ya que desde Capcom hasta Nintendo se han permitido dar a los fans este tipo de contenido, pero debido a su situación actual, tiene puesto en un proyecto como éste sus mayores intereses y posiblemente el futuro de la compañía.

Si Sonic Mania demuestra con sus ventas el ser la fórmula perfecta para explotar la nostalgia de los fans sin convertirse en blanco de condenación, seguramente este formato de remezcla se hará un estándar en la industria durante los siguientes años.

 

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