Por Lauren Gensler

Éste se perfila como un año sólido para las Ofertas Públicas Iniciales (OPIs), con Spotify y Dropbox entre las compañías que, ahora se sabe, buscarán volverse públicas en medio de un creciente mercado alcista.

A pesar de la atención prestada a las decepciones de alto perfil protagonizadas por Snap y Blue Apron, el mercado de OPIs finalizó un año respetable en 2017, después de haberse recuperado de un periodo mediocre.

El número de OPIs en Estados Unidos aumentó 50% a 160 el año pasado, según Renaissance Capital. Las empresas recaudaron un acumulado de 35,000 millones de dólares (mdd), que es casi el doble que el año anterior. “Lo que hemos visto, en mi opinión, es un mercado de OPI realmente racional”, dice David Ethridge, líder de servicios de IPO en los Estados Unidos de PwC.

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Hubo participación de casi todos los sectores, con actividad impulsada por empresas de biotecnología y tecnología, además de un repunte en las empresas chinas que cotizan sus acciones en el mercado de Estados Unidos. El rendimiento promedio de las empresas que se hizo público fue del 26%, con compañías como Roku, AnaptysBio, Stitch Fix y Canada Goose, todas con ganancias de dos dígitos desde su debut público.

Aun así, el año no fue tan grande como podría haber sido. “Si se toma en cuenta la enorme acumulación de unicornios y el hecho de que el Nasdaq subió casi un 30%, 2017 podría haber sido un año sobresaliente para las OPI tecnológicas. En cambio, las empresas más grandes permanecieron privadas, excepto Snap”, dice el analista de Renaissance Capital Matt Kennedy.

Muchas empresas de tecnología que permanecen al margen delos mercados públicos postergan una oferta pública inicial en gran parte porque les va bien con el dinero de inversionistas privados y pueden permitirse el lujo de hacerlo. WeWork acaba de recaudar la friolera de 4,400 millones de dólares de Softbank. Airbnb atrapó otros 1,000 millones. Pinterest agregó 150 millones. Con esos recursos, están felices de retrasar el enigma implicado por armar una oferta pública y rendir cuentas a los inversionistas.

No ayuda que Snap y Blue Apron fueran unos sonoros fracasos. Mientras que la matriz de Snapchat, Snap, subió un 44% en su primer día de operaciones en lo que fue la OPI de tecnología más grande desde Alibaba, sus acciones colapsaron rápidamente a medida que los inversionistas comenzaron a cuestionar a la compañía y su capacidad de competir con Facebook e Instagram. Snap, que permite a los usuarios enviar mensajes perecederos, está quemando enormes cantidades de dinero en efectivo, y advirtió que tal vez nunca sea rentable y desde su debut ha publicado una serie de cifras de crecimiento de usuarios y de resultados bastante decepcionantes.

Blue Apron, por otro lado, ha sido perseguido por las preocupaciones sobre sus pérdidas sustanciales y si puede sobrevivir a la feroz competencia en el espacio de entrega de comidas. Sus acciones se han desplomado un 65% desde su oferta pública inicial de junio. También ha despedido al 6% de su fuerza laboral y ha visto la salida de su cofundador y CEO Matt Salzberg.

Sin embargo, a medida que las acciones continúan subiendo, eso podría proporcionar un escenario tentador para la suma de otros unicornios y otras compañías que buscan salir a bolsa. En 2017, el índice S & P 500 ganó 19% y el Nasdaq hizo lo propio con un impresionante 28%, cada uno registrando su mejor año desde 2013.

“2018 y 2019 serán años excelentes para las OPI tecnológicas, suponiendo que los mercados se comporten”, predijo el capitalista de riesgo Fred Wilson en octubre.

La brecha entre las valuaciones privadas y públicas ha comenzado a reducirse, lo que debería ser alentador para los holdouts de Silicon Valley. “Para muchos, eso es lo que habían estado esperando”, dice Kennedy.

Spotify y Dropbox serán dos de las compañías más vigiladas que salgan a bolsa en 2018, con la compañía Lyft, Adyen y la compañía tecnológica Docusign entre una gran cantidad de otros aspirantes a IPO que esperan entre bastidores.

Spotify ha presentado la documentación confidencial para una cotización directa, en la que se saltaría el gasto y la molestia de una Oferta Pública Inicial y se optaría por no recaudar fondos de nuevos inversionistas. En cambio, los inversionistas existentes podrán retirar sus acciones. Es un movimiento raro para una compañía de su tamaño y, si funciona bien, podría sentar las bases para que otras compañías privadas hagan lo mismo.

Dropbox también ha presentado confidencialmente para salir a bolsa. La compañía de almacenamiento de datos, que tiene 500 millones de usuarios registrados y 200,000 clientes comerciales de pago, sigue a su rival Box en busca de los mercados públicos.

Mientras tanto, es poco probable que los inversionistas vean una oferta pública inicial de Uber este año. El CEO Dara Khosrowshahi ha dicho que la compañía apunta a salir a bolsa en 2019. Aun así, eso es una inversión en el pensamiento del fundador y derrocado CEO Travis Kalanick, quien describió el deseo de esperar “lo más humanamente posible” para hacer pública a la compañía.

Este sentimiento, que no es poco común entre las grandes compañías que optan por permanecer privadas por más tiempo, ha impulsado la conversación sobre la cantidad de trámites burocráticos implicados en hacer pública una empresa. El presidente de la Comisión de Valores y Cambios, Jay Clayton, se ha encargado de poner el tema sobre la mesa y señalar lo complejo que es para las compañías salir a bolsa en estos días y ha abogado por reducir los obstáculos regulatorios. Habrá que esperar para ver cómo progresa el tema.

 

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