Por Ruth Mata

Para el año 2020, sí, dentro de tres años, habrá 1.4 millones de puestos de trabajo que requerirán habilidades relacionadas con las áreas STEM (Science, Technology, Engineering, Mathematics). Este dato es del Bureau of Labor Statistics, de Estados Unidos. La noticia es que, en aquel país, se estima que sólo habrá 400,000 graduados relacionados con estas áreas. En México el escenario no será muy distinto, porque es uno de los países con mayores perspectivas en la generación de empleos para dichos sectores; esto, de acuerdo con la empresa reclutadora Hays.

En una entrevista publicada en el periódico El Universal, Salvador Jara Guerrero, subsecretario de Educación Superior de la Secretaría de Educación Pública (SEP), dijo que cada año se requieren 30,000 ingenieros tan sólo para las industrias manufacturera y automotriz, y que México sólo está en condiciones de formar y lograr el egreso de 20,000 jóvenes. Como referente, en el país lo hacen, por año, unos 70,000 ingenieros.

Otro dato que nos debe ocupar y que muestra con claridad el nivel de competencia que existe y existirá, es el siguiente: China, en 2016, vio graduarse a 4.7 millones de jóvenes relacionados con áreas STEM; le sigue India, con 2.5 millones de jóvenes y, después, Estados Unidos, donde egresaron 568,000. México figura en el lugar general 65, de acuerdo con el “Human Capital Index 2016”. En el país, egresan poco más de 70,000 ingenieros por año.

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Si consideramos que hoy la competencia no sólo está en el compañero que también egresó de la universidad en el mismo país, sino también en los millones de jóvenes que egresan por año en otros países, entonces nos daremos cuenta del sentido de urgencia que presenta este escenario. Una prueba son los más de 430 millones de miembros dados de alta en LinkedIn, una de las redes sociales profesionales más grandes del mundo.

Para Graciela Rojas, fundadora y directora general de Profesor Chiflado y Movimiento STEM, este enfoque tiene dos vertientes: una que, en efecto, busca que exista mayor número de ingenieros especialistas en ciencias; la otra es un eje transversal, porque no importa la carrera que los jóvenes vayan a elegir, esta visión educativa dota a los estudiantes de otras competencias, valores y habilidades.

De acuerdo con el estudio “STEM 101: Intro to Tomorrow’s Jobs”, los profesionales STEM utilizan su conocimiento en ciencias, tecnología, ingeniería o matemáticas para tratar de entender cómo funciona el mundo y cómo resuelve problemas. Estas áreas están muy relacionadas y se requieren para construirse entre sí. Por ejemplo: las matemáticas proveen los fundamentos para la física, que, a su vez, fundamenta la ingeniería. Los ingenieros pueden aplicar su conocimiento en la física para desarrollar aparatos de alta tecnología, que son útiles para probar teorías en física. Los avances en la física pueden liderar, también, avances en la ingeniería y en la tecnología.

Un enfoque STEM en la educación no sólo promueve el gusto por la ciencia, sino que fomenta el interés sobre ciertos temas, invita a la exploración, a la reflexión y a que se apliquen los conocimientos adquiridos. Esto, sin dejar a un lado el trabajo colaborativo y el respeto por las ideas del resto de los compañeros.

“Es muy importante entender que STEM es un campo que está presente, cada vez más, en la mente de los que están diseñando estrategias de desarrollo, porque todo mundo se da cuenta de que saber de ciencias, ingeniería, tecnología y matemáticas es cada vez más importante para cualquier persona, tanto para los que van a usar estos conocimientos en sus actividades diarias, como para los que, en realidad, van a aprovechar las aptitudes, habilidades y valores que implica la formación STEM”, dice Guillermo Fernández de la Garza, director ejecutivo de la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia (Fumec).

Durante siglos, explica, hubo pocos avances en la ciencia, pero llegó el Renacimiento y el progreso se aceleró. Hasta hace algún tiempo, el conocimiento se duplicaba cada dos años, y hoy, agrega, es prácticamente cada año. Esto ha propiciado que el proceso de aprendizaje sea continuo, que no se detenga al término de una carrera profesional.

“En el mundo de las empresas, nos enfrentamos a una revolución impresionante, en donde uno de los principales motivadores es la digitalización. Estamos ante una economía que tiende a digitalizarse y automatizarse. Esto implica que las empresas tienen que transformarse rápidamente si quieren sobrevivir, y la empresa que no incorpore todos estos avances perderá competitividad, lo que implicará la muerte”, opina.

Entre las habilidades que ofrece una educación con enfoque STEM están el pensamiento crítico y una mejor comprensión de los problemas, explica. Además, la esencia, agrega, son los conocimientos, habilidades, aptitudes y valores. “Es una construcción social del conocimiento, y eso implica colaboración y respeto por las ideas de los demás, que son elementos clave para una sociedad… no sólo es para formar ingenieros”.

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Foto: Hero images / Getty images.

Los países requieren individuos con la capacidad mínima para reconocer los elementos que conforman los grandes avances tecnológicos. Esto, para que no sólo permanezcan como observadores, sino que sean participantes activos y que puedan aprovechar también estos beneficios, puntualiza Gabriela Ramos, directora general de la OCDE y Sherpa del G20.

“Estamos inundados de información que no es fidedigna, que no se ha confirmado, y necesitas tener ese reflejo para saber si es cierto o no, tener la capacidad de discernir en una era donde hay acceso masivo a la información… Es necesario pensar como científico, en donde observas, experimentas y concluyes. Eso te ayudará a no tener sesgos, juicios preconcebidos. En general, tenemos que estar más abiertos a la experimentación y aprender de los diversos fenómenos. No sólo es cuestión STEM”, dice Ramos.

Enciende un foco

Innovec tiene una Unidad SEVIC (Sistemas de Enseñanza Vivencial e Indagatoria de la Ciencia) para quinto año de primaria, que se llama Circuitos Eléctricos. En esta práctica, el docente le da a cada niño una pila, un cable y un foco. Sin explicación alguna, los menores deben descubrir cómo prender el foco.

“Cuando un niño prende el foco, basta con que uno lo haga para que todo el grupo se acerque a ver cómo le hizo”, dice Rosario Gutiérrez, jefa de proyectos en Innovec.

Innovec es una asociación civil, iniciativa del Fumec, que tiene como objetivo fomentar la formación científica de estudiantes de educación básica en México. Su estrategia, explica Rosario, se basa en una pedagogía indagatoria y vivencial. A través de su programa SEVIC, los niños desarrollan habilidades de razonamiento y actitudes de aprendizaje. Además, logran comprender conceptos mediante la formulación de preguntas y la búsqueda de respuestas.

Algunas de las unidades de aprendizaje que se aplican son: Rocas y minerales, Organismos, Micromundos, Ecosistemas, Midiendo el tiempo, Pruebas químicas, Química de alimentos, Propiedades de la materia y Sistemas del cuerpo humano, entre otros. Las unidades están disponibles para los niveles preescolar y hasta segundo año de nivel secundaria.

“Esta propuesta está basada en cómo aprende la gente, cómo aprenden los niños; porque la gente aprende interactuando con su entorno, manipulando los objetos con los que se relaciona”, dice.

Innovec va de la mano con la SEP: “Nosotros no podemos hacerlo por nuestra cuenta. No puedes llegar a una escuela y decir que quieres desarrollar un programa. Nosotros lo ponemos en manos de los funcionarios y ellos lo han experimentado; ellos han visto que hay potencial para enseñar de otra manera. Entonces, llegas a acuerdos con la SEP de cada estado y ellos [los funcionarios] lo respaldan”, aclara.

Y no, no tienen presencia en todos los estados. Por el momento, sólo se encuentran en 11 y han trabajado con más de 400,000 niños. La razón es simple: sí, hay que convencer a autoridades en cada entidad federativa, se requiere convencer al gobierno del estado, y hasta a los directores de escuela. Para algunos, significa progreso; para otros, más trabajo, explica Rosario. ¿Un impedimento más? Los recursos. Y si un estado accede, no quiere decir que el programa estará disponible en todas las escuelas. Las autoridades decidirán en cuáles planteles.

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El enfoque STEM fomenta el pensamiento crítico y una mejor comprensión de los problemas. Foto: Hero Images/Getty images

“Los materiales son muy sencillos, pero, si quieres dotar de estos materiales a una escuela, son recursos económicos que se tienen que crear para el programa. Hay estados que no lo dudan y destinan los recursos… Por cada peso que pone la federación, el estado pone otro. Este recurso se maneja a través de fideicomisos”, comenta.

Este programa se financia a partir de los recursos que otorgan la SEP, los gobiernos de los estados, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y algunas empresas a través de sus fundaciones. Algunas de ellas son: Fundación Kellogg, 3M, Siemens y Química Dow, entre otras.

A través de Innovec, también se fomenta la formación de los docentes para impartir conocimiento bajo este esquema distinto: “Al docente sí le representa una contradicción, porque tiene que planear de forma diferente y tiene que romper con muchas cosas de la práctica docente… Una vez entré a un salón, en Zacatecas, y las paredes estaban desnudas; sólo había un cartel enorme que decía ‘Reglamento interno: No hablar, alzar la mano para pedir permiso…’ Imagínate que el maestro prohíba pararse, platicar durante las prácticas. Por eso, este esquema implica organizarse de manera distinta”, dice Rosario. Este organismo ha preparado a más de 60,000 maestros para que puedan impartir en las Unidades Sevic. A partir de agosto, los maestros podrán tomar los cursos en línea.

Fumec también desarrolla proyectos binacionales relacionados con la manufactura inteligente y con la innovación. Además, tiene el programa TechBA, que apoya a las empresas mexicanas; cuenta con una incubadora de empresas de alimentos y agronegocios; también un programa que apoya la protección de la propiedad intelectual y el programa “Beses de Ingeniería” que apoya la educación superior para el desarrollo de ingenieros.

Existen otros organismos que apoyan la formación de docentes y alumnos en estas áreas. La Academia Mexicana de Ciencias, por ejemplo, tiene el programa “La ciencia en tu escuela”, dirigido a docentes. Empresas como Profesor Chiflado también contribuyen al fomento de la ciencia en más de 10,000 escuelas particulares y de gobierno y han trabajado con más de 2 millones de niños. Laboratoria, por ejemplo, apoya la formación de mujeres jóvenes en áreas como el desarrollo web.

¿Y el sentido de urgencia?

“Yo creo que, difícilmente, en las universidades que están encumbradas en esta lógica absurda de la autonomía, van a lograr cambiar con la velocidad que necesitamos hacerlo. Yo creo que es más fácil cambiar desde niveles primaria y secundaria, que hay un poquito más de control por parte de la SEP, que tratar de incidir en un cambio de cultura… Si el profesor no cambia en su manera de incidir en el proceso de enseñanza, no vamos a lograr avanzar”, dice Sergio Alcocer, presidente de México Exponencial.

Los primeros pasos como país ya se han dado. Y, derivado de la reciente reforma educativa, surgió el Nuevo Modelo Educativo, que propone nuevos planes y programas de estudio. En este sentido, el componente curricular se estructura en cinco ámbitos: ampliar la formación académica, potenciar el desarrollo personal y social, nuevos contenidos relevantes, conocimientos regionales y proyectos de impacto social.

“El sistema tiene que ser concebido con un enfoque actual y, en este sentido, la reforma tiene que adaptarse a eso… El problema no es el alcance, es el planteamiento: los ‘qué’ efectivamente [ya] están; los ‘cómo’ [son los que] no están dibujados adecuadamente, y me parece que es la parte ausente de todo el planteamiento de la reforma educativa”, dice Alcocer.

Rosario Gutiérrez, de Innovec, también considera que el plan educativo vigente tiene un problema: “Creo que los maestros no leen los documentos normativos porque el plan de estudios que está ahora vigente, justamente, invita a los maestros a que desarrollen conceptos, habilidades, aptitudes y valores, pero no dice cómo”.

Durante un evento organizado por México Exponencial y American Chamber, Karen Kovacs, directora general de la Oficina Regional en México de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), explicó que, en México, se han dotado de tabletas electrónicas a los alumnos, de salones de cómputo; pero, agregó, esto no parece ser un problema de hardware, ni de software, sino de “humanware”, porque no se está utilizando la tecnología para cambiar personas: “Si los docentes no cambian, no pueden impulsar el cambio, y es necesario que vean a la tecnología como una palanca de cambio”, dijo.

Para Lina Ornelas, jefa de Políticas Públicas y Relaciones con Gobierno, de Google México, el conocimiento ya se encuentra en internet, pero se requieren habilidades para hacer una búsqueda eficiente. En este sentido, explica, las escuelas no han cambiado y se requiere, por ejemplo, que privilegien softskills y un tipo de pensamiento lógico-matemático.

Es simple y sin quebraderos de cabeza. De acuerdo con Mónica Flores, directora general de ManpowerGroup Latam, lo aprendido en las escuelas se hace obsoleto en dos años. Hoy, dijo, no existen las carreras, como tales, de Community Manager o Administrador de iCloud. ¿Entonces? “Claro que es importante la academia, pero es más importante lo que aprendes”, dijo, durante el evento “Empleos del futuro. Retos y oportunidades para un México competitivo en la era 4.0”.

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El número

30,000 ingenieros requieren las industrias automotriz y manufacturera, pero sólo egresan 20,000.

4.7 millones de jóvenes se graduaron, en 2016, en las áreas STEM de china.

65 es el lugar de México en el Human Capital Index, (+70,000 ingenieros egresados al año).

 

 

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