Hoy capta 2,500 mdd en todo el mundo, mientras que en México ya cuenta con 1.5 millones de suscriptores. Netflix y Claro Video quieren protagonizar esta historia. Hay un pero: que el mexicano más rico permita ampliar la banda ancha.

 

Por Jorge Cervantes 

 

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“Di mi nombre” fue una de las frases que dibujó el ascenso a la cumbre de la popular serie Breaking Bad, considerada como “la mejor de la historia” para el sitio espe­cializado Internet Movie Database. Ilustra lo que ha sido el despegue del fenómeno de la transmisión de video streaming por TV. Pasará a los anales de la historia de la TV como la serie que transitó al mundo del streaming para desencadenar lo que a la postre sería el despegue de los sistemas de televisión OTT.

Un poco de contexto: luego de su segunda temporada, la serie se encontraba a punto de naufragar en medio de la indiferencia de la gente que no tuvo oportunidad de ver los primeros episodios transmitidos por la cadena AMC en Estados Unidos. Fue así que Netflix enganchó la tercera temporada en su programación, puso en línea las dos prime­ras, la teleaudiencia conoció el proyecto y lo siguió, por cable o streaming, hasta convertir­lo, según el escritor de terror y ciencia ficción Stephen King, en lo mejor que se ha hecho hasta ahora en su género en la TV.

 

Los protagonistas

Eran los albores del siglo XXI y en Estados Unidos empezaba a configurarse un nuevo modelo de servicio de TV, que no era ni abierta ni de paga. También, como parte de una oferta OTT (Over The Top), se convertiría en una amenaza para los servicios establecidos que por décadas han dominado de manera absoluta este negocio.

Netflix surgió con el formato de suscrip­ción en 1999, dos años después de su crea­ción (aunque a México llegó formalmente hasta 2011), y representa el paradigma de un nuevo modelo de oferta televisiva. Nació en una atmósfera de cuestionamientos de escépticos que dudaban de la utilidad de un servicio de renta de películas en línea en un mundo, todavía de soportes físicos, dominado hasta entonces por Blockbuster.

En un mercado en el que existen 70 millones de suscriptores en el mundo, Netflix reina con 48 millones captados. En México hay 1.5 millones de personas que cuentan con servicios de video streaming. De acuerdo con Juan Carlos Gamboa, directivo de Claro Video, esta industria podría facturar hasta 10,000 millones de dólares (mdd) para 2017.

El modelo del entretenimiento televi­sivo se transformó y hoy, aunque suene a ciencia ficción, es posible el milagro de la personalización que permite a cada persona tener una oferta individual de contenidos, según sus gustos y posibilidades.

Así, la repartición del pastel empieza a cambiar. El Latin America Multichannel Ad­vertising Council (LAMAC) detectó que la TV abierta en 2012 registró 75% de penetración, cuando la TV de paga se ubicó en 25%. Para ese mismo año, el mercado OTT creció 50% en Estados Unidos y 30% en América Latina.

Por lo visto, en unos años será fácil dibu­jar un mundo en el que la TV no tendrá nada que ver con lo que conocemos ahora.

 

Ver TV, mañana

Kary Pérez, gerente de Comunicación Corporativa de Netflix para América Latina, considera que en los siguientes años la TV vía streaming se consolidará. A pesar de ello, la TV tradicional no morirá.

“Dentro de muy poco estaremos en un mundo en que el consumidor será quien tenga el control y quien determine lo que ve, cuándo lo ve y a través de qué plataforma”, afirma Juan Carlos Gamboa, director de Comunicaciones de Claro Video para América Latina.

Pero vendrán más cosas. Según pronósticos proporcionados por Neil Hunt, Chief Product Officer de Netflix, será tal la evolución de la TV que habrá millones de canales. Se tratará, entonces, de un mundo en que canales como el 2 o el 13 serán historia y el control remoto podrá estar guardado en el cajón, toda vez que la inteligencia artificial de los sistemas permitirá detectar los gustos de cada usuario, a partir del cruce de algoritmos, para ofrecerle un contenido audiovisual de su interés, en el momento en que lo considere más oportuno.

En términos de ingresos alrededor del mundo, Juan Carlos Gamboa, de Claro Video, la empresa subsidiaria de América Móvil, señala que cada año se generan en el mundo 2,500 mdd. Esta cifra, dice, es lo que vale la industria OTT en la actualidad, “y es apenas un esbozo de lo que viene”.

México capta 10% del mercado latinoamericano a través de ocho players: Netflix, Claro Video, Veo, Crackle, Vudu, Yuzu, iTunes y Click (no se cuenta a Totalmovie, que hace unas sema­nas suspendió operaciones).

Las dos primeras firmas lideran el sector, y de acuerdo con Juan Carlos Gamboa, se reparten 80% del mercado. Netflix es el más antiguo ofertante, aun­que su llegada a México data de hace sólo tres años. Es, también, el único proveedor de TV vía streaming que no sólo retransmite, sino que produce contenidos especialmente para esta plataforma.

Entre los otros competidores, Veo, de Televisa, cobra 99 pesos mensuales por sus servicios, y ofrece la posibilidad de ver sus contenidos del sistema abierto a través de streaming. Se estrenó apenas en enero y su estimación es llegar en un año a 500,000 suscriptores; esto es, a 50% de la cuota de mercado a la que ha llegado Netflix a lo largo de tres años.

 

Efectos por venir

Gabriel Sosa Plata, analista en teleco­municaciones, afirma que el streaming abre una nueva oportunidad para la TV mexicana, sobre todo porque, ante la gran oferta de contenido que podría desplegarse, sería posible aumentar la calidad del mismo; aunque también advierte que el riesgo está en que nada cambie y sólo se trans­fiera el contenido que hoy vemos a otro canal.

Frente a eso, llama a la audien­cia a “exigir diversidad, pluralidad y calidad en contenidos. Los fenóme­nos de concen­tración mediática y de telecomunicaciones en el mundo se han acentuado, y en lugar de que haya mayor diversidad de contenidos, lo que estamos viendo es, sí, multiplicidad de canales, pero empequeñecimiento de oferta. Los usuarios debemos demandar más productos de calidad”.

Los players, en tanto, presumen que, efectivamente, estamos frente a un fenómeno disrup­tivo. “El enfoque en Claro Video es contar con un catálogo de mucha calidad para la audiencia, porque no queremos que suceda lo que se está viendo en la TV de paga, que ofrece 200 canales, pero al final la gente ve sólo ocho porque son los de su interés”, afirma Juan Carlos Gamboa.

En cuanto al reparto del “pastel” publi­citario, Juan Carlos Gamboa estima que las empresas se anunciarán en todas las plataformas y quizá la televisora dominante en México (Televisa) pierda audiencia, pero también puede ocurrir que con las nuevas plataformas digitales logre recuperar parte de esos ingresos.

No obstante, fuentes de Netflix descartan que por lo menos en este momento los servicios de video streaming puedan entrar a la batalla por la captación de anunciantes. Su modelo de negocio se basa únicamente en la venta de suscripciones, que hasta ahora le ha funcio­nado bastante bien.

Al respecto, en una proyección hacia 2025, Neil Hunt, Chief Product Officer de Netflix, advierte que incluso la publicidad tradicional (que hoy es la reina de la TV) dejaría de interrumpir la programación a partir de que los proveedores de con­tenidos puedan vivir de la conquista de suscriptores.

Neil Hunt, en resumen, apuesta por la consolida­ción del modelo de negocio vía suscripciones.

Por su parte, Juan Carlos Gamboa señala que más que pensar en buscar una de las dos nuevas cadenas de TV que se licitarán en 2015 en Mé­xico, Claro Video tiene la aten­ción centrada en vigilar que la penetración de Internet crezca en el país, ya que en la medida en que el servicio sea rápido y confiable, el streaming podría captar más clientes, pues la calidad de las películas mejorará y con ello la experiencia de la audiencia.

El fin de esta historia aún no se conoce, pero si alguien pretende que tenga un feliz desenlace debería tocar a la puerta de Carlos Slim, quien es hoy el que tiene la llave para ampliar la banda ancha en México, y convertir así al streaming en el gran negocio del futuro.

 

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