Por Rodrigo González Luna Castellanos y Santiago Villarreal Bravo

Muchas empresas generadoras de electricidad habían estado esperando, con gran interés, el lanzamiento de la convocatoria para la primera subasta eléctrica de largo plazo, que el 19 de noviembre de 2015 publicó el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), convocatoria que generó altas expectativas por la cantidad de productos (electricidad, potencia y certificados de energías limpias [CEL]) que los suministradores de servicios básicos[1] (quienes proveen de energía eléctrica a los pequeños y medianos consumidores) pretenden adquirir, así como por los precios máximos que están dispuestos a pagar por ellos.

De acuerdo con la Ley de la Industria Eléctrica (LIE), los suministradores de servicios básicos se encuentran obligados a celebrar Contratos de Cobertura Eléctrica exclusivamente a través de procesos de subastas del Cenace[2].

Cabe mencionar que para el caso particular de la primera convocatoria participa únicamente la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ya que a la fecha no existe otro suministrador de servicios básicos que compita en este segmento con la CFE.

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El objetivo de las subastas de largo plazo es garantizar la compra de los productos al menor precio a fin de reducir su costo a los consumidores básicos, los cuales representan el 80% de la cartera de clientes de CFE[3], que al cierre de 2014 se ubicó en 38.4 millones, de acuerdo con datos tomados del Informe Anual CFE 2014.

 

Las reglas del juego

Si bien el proceso de la primera convocatoria se encuentra en etapa de precalificación y se espera que el 31 de marzo de 2016 se emita el fallo de las ofertas ganadoras, resulta importante conocer las generalidades de la subasta y las expectativas que se tienen al respecto.

Con relación a los productos contemplados se encuentran los siguientes:

Energía: 6.3 TWh
Potencia: 500 megavatios
CEL: 6.3 millones.

Por otra parte, el 26 de enero de 2016, la CFE presentó su oferta de compra, publicando los precios máximos que estaría dispuesta a pagar: US$70 dólares (con un tipo de cambio de $17.51 pesos/dólar, de acuerdo con lo publicado en el Diario Oficial de la Federación del 13 de enero de 2016)[4] por megavatio hora, que incluye un precio de $884 pesos M.N. por energía y $444 pesos M.N. por los CEL.

Los precios han sido considerados por la industria como bajos si se comparan con los parámetros internacionales utilizados en otros mercados; por ejemplo, en lo que respecta a energía, en promedio se encuentra entre US$80 y US$90; no obstante, para ciertas tecnologías, como la fotovoltaica, el costo aumenta hasta US$100 dólares por megavatio.

Considerando lo anterior, los precios máximos de compra establecidos por la CFE podrían excluir la participación y el desarrollo de ciertos proyectos de energías limpias, ya que ciertas tecnologías no podrán sostener precios bajos, aun considerando el ingreso por la comercialización y venta de los CEL.

En lo que respecta a los participantes, la Secretaría de Energía (Sener) informó que 103 licitantes presentaron solicitud de precalificación y que existen un total de 468 ofertas. De los 500 megavatios de potencia se recibieron ofertas por 830 megavatios; de 6.3 TWh de energía se recibieron propuestas por 102 TWh y, finalmente, de 6.3 millones de CEL se recibieron ofertas de venta por 109 millones.

Si bien parecen ser muchas ofertas en función del número de precalificados, ello se debe a que los licitantes presentaron varias propuestas, muchas de las cuales son excluyentes entre sí, por lo que no todas quedarán en firme.

La primera subasta de largo plazo requirió que los participantes tuvieran un conocimiento y entendimiento profundo del marco regulatorio, manuales y bases del mercado para cumplir con todos los requisitos técnicos, financieros, legales y de ejecución, los cuales fueron recientemente elaborados por la Sener, el Cenace y la Comisión Reguladora de Energía (CRE), así como del entendimiento de los mercados y zonas de precio para contar con las mejores estrategias y ofertar los precios más competitivos.

 

El primer paso ha sido positivo, pero aún hay lecciones por aprender

Aún no se conocen los resultados de la primera subasta de largo plazo; sin embargo, puede considerarse como un paso importante en la apertura de la industria eléctrica en nuestro país, la cual se espera venga acompañada de lecciones y aprendizaje para todos los actores clave del sector: tanto para los generadores y suministradores básicos, como para las autoridades encargadas de conducir las mismas.

La expectativa es positiva; sin embargo, es importante tomar nota de las lecciones de esta primera subasta, en un afán de mejorar el proceso y estimular una mayor participación y competencia, situación que debe abonar al cumplimiento de los objetivos de la reforma energética en el sector.

Si bien el camino es largo y aún se debe esperar a que se den los resultados de esta primera subasta e inicien las próximas, en términos de competitividad resultará valioso que, además de la CFE, participen otros suministradores de servicios básicos para que este ejercicio permita fomentar aún más las energías limpias y lograr una reducción de los precios de la energía eléctrica y otros productos de la industria.


[1]LIE – Artículo 3.- XLVI. Suministrador de Servicios Básicos: Permisionario que ofrece el Suministro Básico a los Usuarios de Suministro Básico y representa en el Mercado Eléctrico Mayorista a los Generadores Exentos que lo soliciten.
[2]LIE – Artículo 53. Los Suministradores de Servicios Básicos celebrarán Contratos de Cobertura Eléctrica exclusivamente a través de subastas que llevará a cabo el Cenace. Los términos para llevar a cabo dichas subastas y asignar los Contratos de Cobertura Eléctrica respectivos se dispondrán en las Reglas del Mercado.
[3]El número de usuarios al cierre de 2014 se ubicó en 38.4 millones. Ese número representa un incremento anual de 2.7% con relación a diciembre de 2013. Esto significó un incremento de un millón de clientes. En 2014, 91% del crecimiento de usuarios correspondió al sector doméstico; 7.2%, al sector comercial; 1.3%, a la mediana industria; y 0.5%, a los sectores de la gran industria, agrícola y de servicios públicos. Informe Anual CFE 2014 pág. 77.
[4]El tipo de cambio utilizado fue el publicado en el Diario Oficial de la Federación el 13 de enero de 2016, de conformidad con diverso oficio CFE-SB-015-2016.


Rodrigo González Luna Castellanos es Socio de Servicios Legales, EY México.
Santiago Villarreal Bravo es Gerente Senior de Servicios Legales, EY México.

 

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