Durante muchos años la palabra “Bomberman” era sinónimo de diversión: desde su primera entrega, en 1983, hasta finales de los dos mil, hubo una larga lista de juegos de la franquicia creada por el desarrollador japonés Hudson Soft. Su fórmula básica es bastante intuitiva y reconocible: un puzzle de acción en el cual el jugador planta bombas en una cuadrícula para destruir enemigos y obstáculos.

Super Bomberman R (Konami / HexaDrive, Nintedo Switch, 2017) intenta capitalizar en la nostalgia de los fans de la saga, pero sobre todo en los recuerdos de la infancia de los más aguerridos fans de Nintendo.

Hudson Soft fue comprada por Konami y posteriormente desbandada en 2012, pero incluso antes de esto el panorama de Bomberman no era muy bueno. El último juego de la serie había sido publicado en 2010 y durante casi siete años no supimos más de la franquicia, hasta que su regreso fue anunciado como uno de los títulos de lanzamiento del Nintendo Switch, a principio de marzo de este año.

El objetivo de Super Bomberman R es básicamente el mismo que siempre ha tenido la serie, en esta ocasión presentando un estilo tridimensional que mezcla texturas de intención realista con ilustraciones caricaturescas. Su característica más particular es su plataforma, ya que es un juego diseñado para sacar ventaja del hardware del Switch.

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Hay dos modos principales de juego: historia y multijugador. El primero ofrece 50 niveles divididos en cinco mundos, incluyendo una batalla con el jefe al final de cada mundo. Se puede jugar de forma individual o cooperativa con otro jugador. Cada uno de los niveles va subiendo en dificultad debido a su diseño laberíntico y la cantidad de enemigos. El multijugador ofrece batallas para hasta ocho jugadores simultáneos donde el objetivo es convertirse en el único sobreviviente.

El modo historia está vestido con una serie de animaciones que cuentan la historia de los ocho hermanos Bomberman y su lucha por salvar, literalmente, el universo, de ser destruido. Las animaciones y su historia pasan sin pena ni gloria y lo más probable es que el jugador termine ignorándolas.

El sistema de juego se asemeja bastante a la fórmula clásica, por lo que entenderlo es bastante sencillo. Hay tres niveles de dificultad. En cualquiera de los tres se irá requiriendo cada vez mayor precisión, velocidad y paciencia, ya que hay algunos que representan un reto demandante. Un nivel puede ser terminado en unos cuantos minutos, dependiendo de varios factores, entre los cuales puede estar la suerte. Al final de todo, los 50 niveles pueden terminarse en unas cuantas horas.

El multijugador es la razón principal que justifica el juego. Ya que Super Bomberman R es bastante sencillo, se vuelve ideal para jugarlo con amigos o desconocidos, tanto en interiores como en exteriores. Ya que el juego no es muy demandante a nivel técnico, el consumo de batería puede alcanzar casi el límite de lo prometido por el Switch.

Sin duda el mejor atributo del juego es el poder jugar en cualquier lugar donde se pueda colocar la consola. Esto es un gran acierto por parte de Konami, aunque más bien se trate de una característica propia de la consola y no tanto del juego.

Uno de los aspectos más decepcionantes son los gráficos, ya que sinceramente parecen imágenes de juegos de hace 10 años. De la misma forma, las animaciones parecen estar muy poco cuidadas.

Al final del día Bomberman R no es un juego que tenga mucho que ofrecer, sobre todo para un jugador solitario. No se trata sólo de que el juego no esté tan pulido, sino de su diseño desde la base. Sin embargo, al ser una de las pocas opciones disponibles para el Nintendo Switch, sin duda se convertirá en un referente de la consola, al menos durante su periodo inicial.

 

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